La dieta que sí funciona: el cambio de hábitos

La dieta que sí funciona: el cambio de hábitos
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Estos días previos al verano son el caldo de cultivo perfecto para la proliferación en la televisión, en la radio, en los medios digitales y en la prensa escrita de asombrosas dietas milagro y remedios de última hora como cremas, fajas y aparatos de musculación que nos prometen estar perfectos para la playa. Son la respuesta a la demanda de todas esas personas que buscan resultados en poco tiempo, pero ¿es esto posible?

Hoy hablaremos de la única dieta que sí funciona, que te permite bajar de peso de forma sana y segura y, lo más importante de todo, te permite mantenerlo en el tiempo. Para conseguir esto sólo hay una pauta, toma nota: no necesitas una dieta, necesitas un cambio de hábitos.

Las dietas milagro son un plaga en esta época del año, y es a lo que se suele recurrir en caso de desesperación poco tiempo antes de ponernos el bañador o el bikini. Además de que rara vez cumplen lo que prometen, estos regímenes suelen ser peligrosos ya que proponen modelos de alimentación poco equilibrados e insostenibles a largo plazo. El precio a pagar por seguir dietas milagro suele ser el famoso "efecto rebote" y, en casos extremos, riesgos para nuestra salud.

Lugares comunes de las dietas milagro

Manzana

Cuando nos ponemos a analizar cada una de las llamadas "dietas milagro" (podéis encontrar un análisis pormenorizado de cada una de las dietas en este tag de Vitónica) podemos ver cómo todas tienen bastantes cosas en común, que suelen ser:

  • Siempre es "la dieta de (inserte aquí el nombre del alimento que quiere promocionar, cuanto más exótico, mejor)". Ejemplos prácticos: la dieta de la alcachofa, la dieta de la piña, la dieta de la sopa de col, la dieta del delfin (soy muy fan de ésta, que te recomienda beber agua de mar, muy sana...), y un largo etcétera.

  • Prometen grandes pérdidas de peso en poco tiempo: "adelgace 10 kilos en un mes", "pierda 4 kilos a la semana", "reduce 2 tallas en 15 días"... Lo normal y sano es bajar aproximadamente medio kilo a la semana, aunque esto depende también de otros factores individuales de cada persona.

  • Por supuesto, esa bajada de peso no nos supondrá ningún esfuerzo: "adelgaza sin pasar hambre", "podrás comer de todo"... Por supuesto que no es necesario pasar hambre para bajar de peso, siempre y cuando llevemos una alimentación equilibrada y esto forme parte de nuestro estilo de vida: no es algo que sólo nos puede proporcionar una "dieta milagro".

La dieta que sí funciona: un cambio de hábitos

Escaleras

No es cuestión de ponernos a dieta estricta un mes antes del verano, ni de vivir a dieta por el resto de nuestros días. Lo que necesitamos, y lo único que nos va a funcionar a largo plazo, es un cambio de hábitos en nuestra vida diaria. Es necesario mentalizarnos de que nuestra alimentación, la práctica de ejercicio físico y el descanso son los tres pilares sobre los que descansa nuestra salud, y debemos darles la importancia que merecen.

Todo consiste en realizar elecciones inteligentes: más frutas y verduras, menos alimentos procesados, comida basura en general reducida a un muy pequeño espacio en nuestra dieta (en caso de celebración), hidratación adecuada (beber antes de tener sed), alcohol limitado a "la BBC" (bodas, bautizos y comuniones), porciones adecuadas a tus necesidades... Todo eso son cosas que podemos hacer nosotros mismos y que son de sentido común.

En cuanto al ejercicio, más que reventarnos en el gimnasio un mes antes de la playa, es mucho más efectivo ir realizando pequeños cambios poco a poco: bájate una parada antes del autobús y camina hasta tu lugar de trabajo, olvídate del ascensor y sube por las escaleras, camina unos 30 minutos diarios, juega con tus hijos, primos o sobrinos para mantenerte activo, organiza alguna "pachanga" de fútbol o voley con tus amigos, baila...

El descanso es ese gran olvidado, sobre todo con el estilo de vida que llevamos en el que todo nos corre prisa, todos los plazos de entrega son "para ayer" y valoramos menos nuestro bienestar. Dormir como mínimo 7 u 8 horas al día nos ayudará a rendir mejor al día siguiente y a mantenernos sanos (yo estoy en ello, posiblemente sea lo que más me cuesta).

¿Estás decidida a cambiar de hábitos? Acude a un profesional

Personal-trainer

Siempre que un bien material de los que poseemos se estropea lo llevamos a un profesional a que lo repare: a nadie se le ocurre abrir el ordenador y empezar a hurgar en los circuitos para ver si podemos arreglarlo. ¿Por qué entonces con nuestro cuerpo y nuestra salud optamos por hacerlo por nuestra cuenta?

Si quieres bajar unos kilos, ya sea por motivos de salud o de estética, que es una razón perfectamente válida, la ayuda de un dietista-nutricionista marcará la diferencia. Estos profesionales tienen los conocimientos necesarios para ayudarte a conseguir tus objetivos de forma personalizada, sana y segura: sin locuras, sin suplementos milagrosos. Y, lo más importante, trabajarán en tu reeducación nutricional para que re-aprendas a comer y nutrirte y esto tenga una buena repercusión en tu salud.

Lo mismo ocurre con el ejercicio: si no has hecho deporte desde el colegio lo ideal es que un profesional te pueda guiar para entrenar de forma adecuada a tus objetivos y de forma segura. Además de enseñarte a entrenar, un entrenador personal te ayuda a mantener la motivación y te acompaña en el camino hacia tus metas.

Por norma general, lo que nos tira para atrás al acudir a un profesional en estos casos es el dinero: no pienses en ello como un gasto, sino como una inversión en tu salud y en ti misma. La ayuda de profesionales con conocimientos sobre el tema allanará mucho el camino a recorrer para conseguir tus objetivos.

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