Durante un tiempo de mi vida la rutina de belleza coreana con sus 10 pasos era parte de mi skincare. Luego me di cuenta de que lo que hacía para sentirme bien y cuidarme, se había convertido en una obligación que se parecía cada vez menos a algo destinado al autocuidado y cada vez más a una tiranía llena de productos. Me dejaba un dineral y aunque mi piel no estaba mal, tampoco estaba bien.
Buscaba algo que consiguiera que mi piel se viera sana pero sin volverme loca con un millón de productos. Después de empezar a tirar de minimalismo para mi piel, al principio del verano probé con el skin cycling. Este formato de rutina beauty de noche se hace cada cuatro días y tiene como objetivo limpiar la piel en profundidad.
Mi rutina de skin cycling
Creada por la dermatóloga Whitney Bowe y como nos explica Pepa López, experta en belleza, el skin cycling “se basa en tres fases: exfoliación, retinoides y recuperación de la piel para evitar excesos en la limpieza que dañan la barrera de la piel”. Se reparte en cuatro días en los que el primero exfoliamos, el segundo aplicamos retinol, y el tercero y el cuarto dejamos la piel descansar de activos más agresivos e hidratamos.
Día 1: Exfoliación química
El primero de los pasos de la rutina es la exfoliación química con ácido glicólico, ácido salicílico u otros hidroxiácidos como el ácido láctico o el cítrico. Después de la limpieza habitual (doble limpieza si voy maquillada y sino, usando solo un limpiador de Cerave), usamos el exfoliante. En mi caso uso el ácido glicólico de The Ordinary aplicado sobre un disco de algodón sobre la piel limpia y a toques. Nada de arrastrar el disco sobre la piel. Da toquecitos y deja que actúe durante al menos 10 minutos.
Este día podríamos dejarlo tal cual, pero yo le hago caso a la Dra. Macarela Alfaro y me aplico después del glicólico la crema Cicaplast Baume B5, un bálsamo muy hidratante pensado para reforzar la barrera cutánea. Con esto me voy a la cama hasta el día siguiente.
Día 2: Retinoides
Uso retinol desde el pasado mes de diciembre y después de muchos errores corregidos, por fin estoy completamente en paz con este activo. Ahora que se me ha acabado el retinol de Vichy que usaba, estoy probando el retinal de Celimax pero el concepto es el mismo. El segundo día es para usar el tratamiento más “agresivo” con retinoides. De nuevo me hago una doble limpieza si voy maquillada y si no, solo con limpiador. Dejo que la piel se seque bien durante 15-20 minutos y aplico el retinal. Nada más.
UN VISTAZO A...
Día 3 y 4: Hidratación
Si mi piel fuera mucho más sensible de lo que es, estos dos días serían únicamente para usar una crema hidratante y ya está, pero el tercer día me aplico un sérum suave con PDRN que no solo me ayuda con la hidratación, sino que también me ayuda a iluminar la piel. Después de la limpieza utilizo el sérum PDRN Pink Peptide de Medicube. Sin nada más, me voy a la camita. El cuarto día, después de la limpieza, me aplico una hidratante muy ligera, como la Neutrogena Hydro Boost Gel con ácido hialurónico, y nada más.
Cuando acaba esta rutina de cuatro, comienzo de nuevo. En cuanto a mi rutina matinal diaria, solo me lavo la cara con agua (sin limpiador) y me aplico protector solar facial SIEMPRE. Y digo “SIEMPRE” en mayúsculas porque me lo echo aunque no vaya a salir de casa y sea verano o invierno. Siempre.
Lo que el skin cycling le ha hecho a mi piel
Aunque el objetivo del skin cycling es optimizar los resultados de los productos activos y evitar una irritación dejando tiempo a la piel para que se recupere, lo cierto es que mi piel, más allá de tener buen aspecto, nunca había estado tan hidratada. Es más, siento que está más hidratada que cuando usaba la skincare coreana y gastando muchísimo menos.
El resultado más visible en mi piel es que está iluminada y la siento más limpia que nunca, menos pesada y con más glow. La siento rejuvenecida, y de hecho parece una piel más joven porque se le ve una piel más sana. Durante este verano más de diez personas que me han conocido por primera vez se han asombrado cuando les he dicho que tenía 40 años. “Es imposible”, me repetían. Y sin ninguna intención de hacerme love bombing ni nada por el estilo.
Ahora mi piel tiene un aspecto muy sano, como de chiquilla bien alimentada a la que apenas le da el sol en la cara. Y sin gastarme un dineral en el proceso.
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Fotos | Anabel Palomares
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