Sabemos bien que el pelo se resiente con las largas exposiciones al sol propias de los días de verano. A muchas de las que lo llevamos al natural se nos aclara poco a poco, pero en el caso de las teñidas, el cambio de tono es más evidente. Las puntas pierden color porque están deterioradas y esto ocurre porque, según explica la peluquera Conchi Arias: "El sol puede oxidar los pigmentos naturales presentes en el interior del cabello, haciendo que el color se degrade o desaparezca."
Por mucho que nos cuidemos el pelo, es cierto que en verano tiende a estar mucho más seco y estropeado por culpa del salitre del mar y el cloro de las piscinas. La experta insiste: "Cuando las puntas están muy desgastadas, la cutícula, que es la capa que protege la fibra capilar, se encuentra erosionada. Esto deja expuesto el interior del cabello, que es más vulnerable a factores externos como el sol, el calor o los químicos."
De esta manera, el cabello no solo pierde su color natural y original, sino que también su forma, y sucede porque, según indica la peluquera: "El interior del cabello está formado por proteínas que le dan estructura y forma. Si estas se dañan, el cabello no solo pierde fuerza, sino también su forma original (rizo u onda) y su capacidad para retener el color."
Aquí es donde entran en juego las mascarillas nutritivas, que van un paso más allá de las hidratantes. Y es que en verano su uso es todo un plus, da igual si tienes el pelo rizado, ondulado o liso. Eso sí, hay veces que el daño es irreparable y lo más recomendable para recuperar nuestra melena sana es cortar las puntas para que no se vean abiertas y el tono vuelva a estar mucho más unificado con el resto del cabello.
Fotos | @evalongoria
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