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Esta blogger nos muestra una vida de ensueño, pero en realidad lleva meses sin salir del hospital
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Esta blogger nos muestra una vida de ensueño, pero en realidad lleva meses sin salir del hospital

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Jessica Stein, más conocida como Tuula Vintage, es una de las bloggers más inspiracionales del momento. Sus fotografías en parajes paradisíacos y su estilo de vida se traduce en más de 2,5 millones de seguidores en su cuenta de Instagram. Pero esta semana ha dejado a todo el mundo alucinado revelando un secreto guardado desde hacía meses.

Llevamos años siguiendo a estas chicas y, siguiendo el curso natural de la vida, las hemos visto madurar. Las acompañamos en sus logros empresariales, sus bodas y hasta sus embarazos, pero jamás muestran su lado más amargo. No hablan de sus altibajos y solo enseñan la parte positiva de ser una influencer. El pasado 14 de febrero Jessica Stein rompió el silencio y nos demostró que no es oro todo lo que reluce.

Un secreto oculto

Bajo unas tiernas imágenes de ella embarazada, explicó lo duro que están siendo estos meses, enfrentándose a una depresión pre-parto y a un embarazo de alto riesgo. Mientras estaba ingresada en el hospital, su cuenta de Instagram se nutría de imágenes de archivo espectaculares, por lo que sus seguidores nunca se imaginaron por lo que estaba pasando.

Thankful.

Una publicación compartida de Jessica Stein (@tuulavintage) el

Our little miracle... Seven months of wild waves with this man of my dreams keeping my head above water. I’ve always dreamed of being a mother, but never knew if I could be. I experienced multiple pelvic and internal injuries after being hit by a car at 16 with ongoing pain and limitations, and was warned of what might never come to be. I’ve always wanted to adopt (as my incredible mum was) and my partner and I had been talking about it again just before this unexpected miracle happened. With my personal history and high value of privacy I hope everyone can understand that I would not have shared this online if I didn’t feel the need to talk about the highs and lows that so many experience with challenging pregnancies. I have been struggling with antenatal depression and hope that speaking out might just help heal myself, and someone else too. At our 20 week scan they noticed the lack of amniotic fluid that I had unknowingly been leaking due to my old bladder injury and was diagnosed with PPROM (broken waters). With pre-labour symptoms and anticipating a very, very early arrival I was admitted to hospital in Sydney on bed rest once viable at 24 weeks. I don’t know the words to describe how hopeless I felt… not being able to control my own body, provide for my baby or see hope that we would make it through. Despite my partner being a rock of support and positivity, I have found these last few months to be some of the loneliest of my life. Just days ago we experienced our first true moment of excitement and relief that things will be okay; that we have a little warrior who is beating all of the odds. I have been allowed home for the first time since late last year and the cloud of anxiety is slowly lifting. Thank you to the doctors, midwives and hospitals who have gone above and beyond for us, including all of the women I met while sharing hospital rooms learning about each other’s journeys. We are so grateful to have come this far and be in this position that so many can only dream to reach. We aren’t in the complete clear but know that nothing ever really is. For now we are going to lay low and enjoy every extra week of waiting to meet our miracle...

Una publicación compartida de Jessica Stein (@tuulavintage) el

Siete meses de olas salvajes con el hombre de mis sueños manteniéndome con los pies en la Tierra. Siempre he soñado con ser madre, pero nunca supe si podría serlo. Experimenté varias lesiones pélvicas e internas tras ser golpeada por un coche a los 16 años y eso me provocó dolor y limitaciones; en todo momento fui advertida de lo que nunca podría llegar a ser. Siempre he querido adoptar (mi increíble madre lo ha sido) y mi pareja y yo habíamos estado hablando de ello de nuevo justo antes de que este inesperado milagro sucediera.

Con mi historia personal y el querer mantener mi privacidad a raya espero que todos podáis entender que no habría compartido esto si no sintiera la necesidad de hablar de los altibajos del embarazo. He estado luchando con la depresión prenatal y espero que hablar solo me ayude a curarme, y a otras personas también.

En nuestra exploración de las 20 semanas se dieron cuenta de la falta de líquido amniótico, sin saberlo había estado goteando debido a mi lesión en la vejiga y fui diagnosticada con PPROM (aguas rotas). Con síntomas pre-parto y anticipando una llegada muy temprana fui ingresada en el hospital de Sydney hasta las 24 semanas. No sé que palabras usar para describir lo desesperada que me sentía... No ser capaz de controlar mi propio cuerpo, proporcionar lo necesario a mi bebé o ver la esperanza de que lo lograríamos. A pesar de que mi pareja es un punto de apoyo básico y muy positivo, estos últimos meses han sido algunos de los más solitarios de mi vida.

Hace unos días experimentamos nuestro primer momento de emoción y alivio al ver que las cosas iban bien; que tenemos un pequeño guerrero que está superando todas las probabilidades. Me han dado el alta desde mi ingreso a finales de año y la nube de ansiedad se está yendo lentamente. Quiero dar las gracias a los doctores, a las enfermeras y al hospital que han ido más allá con nosotros, incluyendo a todas las mujeres que conocí mientras compartía habitación aprendiendo acerca del día a día de cada una. Estamos muy agradecidos de tener esto ahora y estar en esta posición que tanto hemos soñado. Por ahora vamos disfrutar el día a día a la espera de conocer a nuestro pequeño milagro...

No es oro todo lo que reluce

Ya han salido muchos casos durante estos años, pero va bien tenerlo en mente: las redes sociales nos muestran un estilo de vida que no existe ni es real. Las chicas que aparecen son humanas, por lo tanto tienen problemas como todo el mundo, con la pequeña diferencia de que muestran al público únicamente lo que les interesa. Conocimos el caso de Zilla Van Den Born, una joven que hizo un experimento quedándose en casa encerrada durante seis semanas mientras su familia se pensaba que estaba viajando por el sudeste asiático. Con la ayuda del Photoshop y un poco de maña, embaucó a todo el mundo y demostró que es muy fácil aparentar a día de hoy.

Mientras Jessica experimentaba la parte más amarga del embarazo, no dejaba a sus seguidores sin su dosis diaria de imágenes de ensueño y parajes paradisíacos. Han sido varias las semanas donde la cuenta @tuulavintage ha ido cambiando de continente sin que la gente se percatara de nada extraño.

You will always be the love I call home. ✨

Una publicación compartida de Jessica Stein (@tuulavintage) el

Dreaming back to Lake Tekapo's blooming Lupins... ����✨

Una publicación compartida de Jessica Stein (@tuulavintage) el

Just sitting here in disbelief... ✨����

Una publicación compartida de Jessica Stein (@tuulavintage) el

Making the most of our Byron days in @spell_byronbay swim ��

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Weekends spent here; with the ocean and a good book ��� Bikini by @spell_byronbay

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Nos alegra saber que está bien, pero esto nos enseña una vez más que las redes sociales son una plataforma para aparentar una vida ideal casi imposible.

Fotos | Tuula Vintage
En Trendencias | La vida no es tan bonita como nos la pintan las redes: el divorcio de la "pareja perfecta" de YouTube lo demuestra (una vez más)

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