OT, Influencers, Youtubers... en defensa de los "malos referentes"

"Ya no tenemos referentes" es una frase que escuchamos mucho y que, entre nosotras, yo no entiendo muy bien. Y no lo entiendo porque la realidad es que los humanos siempre tenemos referentes. Buscamos personas con las que identificarnos, gente en la que nos vemos reflejados o que son como nosotros esperamos llegar a ser algún día. En definitiva, buscamos modelos de conducta y grupos de personas con los que sentirnos identificados.

Así que, cuando la gente dice esa frase, entiendo que están diciendo es que no hay los referentes que ellos querrían y que los que hay no les gustan. Cuando nos ponemos a pensar en a quien siguen los jóvenes hoy en día, la mente se nos va rápidamente a los youtubers y las influencers. Esto, en muchos casos levanta ampollas, ya que no nos parecen referentes serios.

Cómo encontramos nuestros referentes

Los seres humanos, como seres sociales que somos, buscamos formar parte de grupos que forman parte de nuestra identidad y de quienes somos. Las personas con las que nos identificamos definen en parte quienes somos o quienes queremos ser. Esto es especialmente relevante en la adolescencia, momento en el que todavía se está formando quienes somos o vamos a ser.

Una de las formas de aprendizaje que tenemos los humanos es el modelaje. Esto significa que aprendemos a partir de los actos de otros. Nos fijamos en personas con las que nos sentimos identificadas o bien porque tienen similitudes con nosotras o bien porque son cómo queremos llegar a ser nosotras.

Para encontrar a esos referentes con los que identificarnos, estos tienen que estar accesibles. Por supuesto, parte de ellos pueden ser nuestros padres, familiares, amigos, profesores e incluso vecinos. Pero, por otro lado, los encontramos en las personas que aparecen en los medios. Por una parte, porque son accesibles. Por otra, porque facilita encontrar más variedad de perfiles que en nuestra vida habitual.

Si nos preguntamos quiénes son las personas más visibles ahora mismo en los medios, la respuesta es sencillas: influencers, youtubers, cantantes, actrices y lo que popularmente se conoce como celebrities. Así que no es de extrañar que estas sean las referencias hoy en día.

Buenos o malos referentes

Sabiendo esto, la pregunta es si los influencers, las actrices o los cantantes son malos referentes como se insinúa y si deberíamos buscar otras personas en las que fijarnos. Si me preguntas a mí, los referentes que hay en cada momento son los que se adaptan al momento social en el que estamos y a lo que la gente reclama. Dentro de esta variedad, algunos dejarán una huella más positiva en la sociedad y otros menos.

Que los influencers o famosos sean los nuevos mayores referentes, no quiere necesariamente decir que todos sean malos. Vivimos en el momento en que Taylor Swift, por primera vez, ha utilizado sus redes sociales para animar a la población a votar en favor de los derechos sociales, del feminismo y de la igualdad.

Nos encontramos en un año en el que hemos visto a Brad Pitt y Leonardo DiCaprio unirse para crear un vídeo en el que animaban a la sociedad estadounidense a ir a votar y expresar su opinión. Vivimos en una época en la que hemos podido ver a Emma Watson acudir a la ONU y dar un discurso delante de millones de persona en favor de los derechos de las mujeres y las niñas.

Demi Lovato ha admitido abiertamente sus problemas de salud mental y su lucha contra las drogas, además de enviar constantemente su potente mensaje body positive. Tenemos a cantantes como Dua Lipa, Anne Marie o Haile Steinfield escribiendo y cantando canciones empoderadoras, invitando a las mujeres que las escuchan a amarse como son, admirar a otras mujeres y rechazar el amor romántico.

Vemos a celebrities como Mandy Moore o, en nuestro país, Dani Rovira, defender los derechos de los animales e invitarnos a adoptar en vez de comprar. O a Selena Gomez enseñar la cicatriz resultante después de que su mejor amiga le donara uno de sus riñones.

En nuestro país, el año pasado, Operación Triunfo resultó un fenómeno nacional en el que pudimos ver en prime time besarse a dos hombres en un programa en directo. En el que se habló abiertamente de homosexualidad, transexualidad, mujeres que dicen que se mean en directo, que no se depilan o que no se ponen tacones porque no les da la gana. Encontramos influenser como Mery Turiel que, por una parte enseña sus vestidos y una vida bonita, pero por otra recomienda libros, anima a leer y a escribir y recuerda a sus seguidores que su vida no siempre es tan bonita como se ve.

A esto se le une que, tal y como contamos en Trendencias hace unos meses, cuando se le pregunta a las niñas pequeñas por sus referentes ellas mencionan a celebrities, sí. Pero también mencionan a otras personas como Rosalía de Castro, Hipatía de Alejandría, Marie Curie, Teresa de Calcuta o Amelia Earhart entre otras. Seguir a personas en redes sociales no es incompatible que tener otros referentes, quizás menos visibles pero presentes.

Influencers o no, siempre va a haber gente que tenga referentes que no nos gustan. Probablemente estamos a falta de más, no lo niego. Pero también estoy convencida de que algunos de los que están son conscientes - o han ido adquiriendo conciencia - de la plataforma que tienen para llegar a la gente e influir positivamente. Tal vez, incluso, de marcar una diferencia.

Imágenes | RTVE, @emmawatson, Instagram

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