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El guarda de un museo se sienta en la silla de campaña de Napoléon, y la raja

El guarda de un museo se sienta en la silla de campaña de Napoléon, y la raja
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Un empleado del Museo Fesch d’Ajaccio, en Córcega, no supo vencer la tentación de sentarse en la silla de campaña de Napoleón. Seguro que este guarda del museo no pudo ni imaginar siquiera las consecuencias de su impulso pues, nada más colocar sus posaderas sobre esta histórica silla plegable, el cuero se desgarró. Lo peor es que la silla en cuestión era un préstamo de otro museo (Le Mobilier Nacional), para que formase parte de la exposición “Napoleón au bivouac”.

Una pieza esencial sobre la cual giraba el resto de todo lo expuesto. Al principio, el incidente se mantuvo en secreto. Los responsables del museo recurrieron al buen hacer de una restauradora, para ver si podía solucionar el entuerto.

Silla-Napoleon

Céline Bonnot-Diconne, que vive en Grenoble, tuvo que desplazarse de urgencia para vérselas con el cuero rajado de esta silla de campaña que data del año 1808, atribuida a Jacob Desmalter. Felizmente, la restauradora estuvo a la altura de las circunstancias, y pudo realizar la restauración con considerable éxito.

Bonnot-Diconee declaró al periódico Corse Matin:

“He tenido que vérmelas con un asiento y un respaldo de cuero rotos en dos lugares, con un desgarro vertical en el respaldo y otro horizontal en el asiento”.

La restauradora tuvo que estar dos días trabajando en la silla del emperador. "Gracias a ella, la anécdota ha quedado en un susto", confesó el conservador del museo Philippe Costamagna.

Napoleón pasó gran parte de su vida en campaña o de viaje. El Bivouac de Napoleón, quiere mostrar alrededor de su tienda de campaña original, restaurada para la ocasión, el ingenio y la creatividad de muchos de los objetos que utilizaba Bonaparte, así como la suntuosidad de los artesanos del Imperio a través de más de setenta obras de las cuales una treintena pertenecen al Mobiliario Nacional francés.

En cuanto al guarda, su inoportuno gesto le costará caro, ya que deberá presentarse ante una comisión de disciplina que fallará el modo en el que deberá ser sancionado.

¡Seguro que la próxima vez que le duelan los pies se lo piensa dos veces antes de sentarse en un trono!

Más información | Musée Palais Fesch d’Ajaccio

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