Durante el Mundial 2026 se repite una imagen curiosa en casi todos los partidos: jugadores que salen a la cancha con agujeros visibles en la parte trasera de sus medias: Jude Bellingham, Bukayo Saka, Harry Maguire y Alejandro Garnacho son solo algunos de los nombres que se han sumado a esta práctica, y las redes sociales no han tardado en llenarse de teorías sobre una supuesta ventaja secreta detrás del gesto.
Sin embargo, la tendencia no nació con este torneo. Ya se veía en Eurocopas y Juegos Olímpicos durante la última década, y también es común en ligas como la Premier League desde hace varias temporadas.
La explicación que más repiten los futbolistas tiene que ver con la comodidad: las medias profesionales modernas están diseñadas para ajustar al máximo la pierna, algo que ayuda a sostener las canilleras y a dar estabilidad al tobillo y la pantorrilla. El problema es que en jugadores con pantorrillas muy musculosas ese ajuste puede sentirse excesivo y generar una sensación de presión constante.
Al cortar la parte trasera de la media, muchos futbolistas aseguran que esa presión se libera y que sienten las piernas más ligeras durante el partido. El delantero Frank Nouble lo resumió con una frase que ya circula como mantra en los vestuarios, según Secret Match Day: te ves bien, te sientes bien, juegas bien.
El problema llega cuando se busca respaldo científico para esa sensación. Consultado por varios medios, el doctor Raj Brar, especialista en rendimiento deportivo, ha sido claro al señalar que no existe evidencia médica que confirme que cortar las medias mejore el rendimiento o prevenga lesiones.
De hecho apunta justo en la dirección contraria, ya que la recomendación real para favorecer la circulación es usar medias de compresión bien ajustadas entre partidos, no perforar las que se usan durante el juego, tal como explica Technosports.
La mente también juega su partido
Si no hay un mecanismo físico comprobado, entonces la explicación más sólida apunta al terreno psicológico. Varios especialistas coinciden en que aunque la media cortada no cambie nada a nivel fisiológico, sí puede influir en cómo se siente un jugador respecto a su propio cuerpo antes de salir a competir.
Sentirse cómodo, seguro y con el equipamiento exactamente como se quiere puede traducirse en menos distracción y más confianza dentro del campo, y eso sí impacta en el desempeño aunque el origen no esté en la media misma. A esto se suma un componente casi ritual, muy propio del fútbol, donde los jugadores desarrollan hábitos personales que forman parte de su preparación mental antes de cada partido.
No todos están convencidos de que el problema original sea real. El exdefensor Gary Neville fue especialmente directo al cuestionar en su podcast que futbolistas con acceso a equipamiento hecho a medida y cientos de pares de botines realmente necesiten recurrir a unas tijeras para sentirse cómodos.
El reglamento oficial de la FIFA tampoco prohíbe la práctica, siempre que el equipamiento se mantenga seguro y las canilleras sigan cubiertas, algo que explica por qué árbitros y clubes la toleran sin sancionarla mientras el color de la media se conserve uniforme.
En el fondo, lo que existe es una sensación subjetiva de alivio, ya que ningún estudio ha confirmado una mejora física objetiva: al final, cortar las calcetas en los partidos sigue siendo parte legítima de la preparación mental de cualquier atleta como cualquier otro ritual de vestidor.
Fotos de @england | @footy_headlines
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