La mayoría de turistas que visitan Fuerteventura se quedan en las localidades pesqueras más masificadas, como El Cotillo o Corralejo. Es comprensible, porque son preciosas, pero hay auténticos tesoros más allá de lo que anuncian las guías de viaje. Si alquilas un coche y te aventuras por la costa este de la isla encontrarás un pueblito marinero diminuto y encantador llamado La Lajita.
La Lajita se esconde entre volcanes y riscos que caen al mar, en una zona muy poco transitada y conocida de la isla. Allí se mantiene como un reducto de pescadores parado en el tiempo, con casitas bajas encaladas y una ermita de estilo canario pegada al Atlántico. Esta 'aldea' se recorre en poco más de media hora y es el lugar idóneo para desconectar. Vamos, que no hay ni cobertura.
Visitar La Lajita es pasar un día de playa comida deliciosa. Mi recomendación es ir al Restaurante Ramón, un local en primera línea de playa que hace esquina con la ermita. Allí, bajo su toldo azul cielo, hay que probar las puntillitas de calamar y sus arroces hechos al estilo tradicional canario. La siesta digestiva viene después, tumbado en la playa.
La playa de La Lajita es su mayor tesoro, una costa de guijarros y arena negra volcánica que dobla al propio pueblo en tamaño. No es la típica playa paradisiaca de Fuerteventura, pero ahí es donde radica su encanto: es muy auténtica, está llena de barquitas de pescadores, no hay nadie y su fondo rocoso es idóneo para hacer snorkel. Yo llegué a ver hasta una mantarraya ahí abajo.
Como es un pueblo tan diminuto y poco masificado, no tiene muchos hoteles cerca. Sin embargo, yo probé Etti Paradise y me pareció un sueño, un hotel boutique en lo alto de un acantilado con un atardecer espectacular sobre el mar. La Lajita no tiene absolutamente nada y, precisamente por eso, lo tiene todo.
Fotos | @ettiparadise, Checked Holidays, Expedia, @pepatatas.
En Trendencias | Las 35 escapadas románticas por España para hacer en pareja en las que quizá no habías pensado.