Así era el sexo en el Imperio Romano: siete prácticas que ahora serían impensables

¿Cuánto piensas en el Imperio Romano? Esta pregunta circula por TikTok como la pólvora. Tanto que se ha convertido en la tendencia del momento en TikTok. Más de 1.5B visualizaciones tiene el hashtag #romanempire. La pregunta la hacen mujeres a hombres y al parecer, la respuesta es algo común: mucho.

El motivo puede ser que su cultura es fascinante, que muchas de las cosas que conocemos hoy en día y que seguimos usando nacieron en esa época o simplemente, que se trata de un tema fascinante, especialmente para los americanos a juzgar por los vídeos de TikTok.

Pero no estamos aquí para hablar de la obsesión del hombre por el Imperio Romano, sino para examinar algo más de cerca la época romana y descubrir algunos aspectos de su vida que a día de hoy nos chocarían. Concretamente de su vida sexual.

La infidelidad podía terminar en muerte (si eras mujer)

En el Imperio Romano eso de ser infieles no era motivo de separación, como ocurre a día de hoy, sino que era motivo de muerte. Según la historiadora Patricia González en el Imperio Romano vemos una sociedad puritana, tal y como describe en su ensayo Cunnus. Sexo y poder en Roma (que tiene una preciosa portada de la ilustradora feminista Paula Bonet, por cierto).

Cunnus. Sexo y poder en Roma [Cvnnvs] (Historia Antigua)

Es ahí donde nos cuenta que la castidad y la virtud eran cuestiones fundamentales y que cualquier relación extramatrimonial era pagada incluso con la vida. Que una mujer se acostara con un esclavo podía acabar con la muerte de los dos. Si la mujer era adúltera, el marido podía matarla, o dejarla en la miseria, social y económicamente.

No era aplicable a los hombres, porque eso del feminismo no se llevaba demasiado. Solo las llamadas libertas (las esclavas liberadas) o las extranjeras tenían algo más de libertad sexual porque los romanos no las consideraban miembros de pleno derecho de la sociedad.

Los esclavos eran los Satifyer de la época

En el Imperio Romano la esclavitud estaba bien vista (algo que por suerte ha desaparecido por completo), y esos esclavos eran los juguetes sexuales de sus señores, tanto de hombres como de mujeres. Un esclavo o esclava era una propiedad y la usaban para el sexo, pero con condiciones porque había que respetar la jerarquía social. No podían practicarles sexo oral y los señoras (y señoras) no podían dejarse penetrar por sus esclavos.

El placer era unidireccional, como la relación que tenemos ahora con juguetes sexuales como el Satisfyer, que nos da placer pero no recibe ninguno por nuestro lado. Así, los esclavos estaban obligados a dar placer a sus amos si así lo querían estos. En el caso de las mujeres, y por el punto que te hemos contado anteriormente, solían recibir placer de otras mujeres para que no pudieran acusarlas de adulterio con un esclavo (por una penetración, que era lo considerado como coito).

Las tabernas ofrecían bebidas y… servicios sexuales

La prostitución era una de las llamadas profesiones infames para la Antigua Roma según el National Geographic. Esas prostitutas eran las peor consideradas entre los infames, el estrato más bajo de la sociedad para los romanos. No podían verte con una de ellas en público, ni hablar con ellas porque atentaba contra el honor. Para evitar que se dieran estos supuestos, las prostitutas estaban obligadas por ley a teñirse el pelo de colores para que la gente pudiera identificarlas, así como a llevar una ropa diferente a la de las romanas que vestían de una manera muy recatada y extremadamente tapadas.

Pero había un truco y es que las camareras, que tampoco estaban bien vistas, ofrecían algo más que copitas de vino y bebidas espirituosas en las tabernas donde trabajaban. Los dueños ofrecían los servicios sexuales de sus camareras, profesiones que de nuevo eran ejercidas por esclavas o extranjeras.

El porno era parte del día a día

Se sabe que hace más de 2000 años existían artistas pornográficos, algo que vemos por ejemplo en este fresco encontrado en las excavaciones de Pompeya. Pero más allá del erotismo, la pornografía era vista como algo artístico y formaba parte del día a día de los mecenas. El motivo es que en la Antigua Roma el sexo era considerado un regalo de Venus, la diosa del amor. Y ese regalo no se ocultaba a la vista.

Es cierto que ahora se consume porno, y que este puede ser algo que podemos hacer en pareja (siempre que ambos queramos), pero no tiene la connotación tan liberal que existía en el Imperio Romano.

Las muestras de afecto públicas eran condenadas

En el libro de Patricia González nos explica que los romanos consideraban muy sospechosas las muestras de afecto en público, aunque fueran con tu propia esposa. Nada de piquitos por la calle, ni siquiera casi cogerse de la mano.

La pedofilia era aceptada (con matices)

Voy a matizar aquí, y es que era aceptada, pero hasta cierto punto. Era más bien que la idea de que los menores tuvieran sexo al llegar la pubertad era socialmente aceptado. Piensa que a las mujeres las casaban con 12 años, algo que a día de hoy nos parece impensable, y los hombres estaban casi obligados a perder la virginidad al entrar en la pubertad.

Además, el hecho de que existiera diferencia de edad era, para los romanos, un signo de dominación. Y no importaba si una de las personas era muy joven.

El consentimiento no existía si eras mujer

"La normatividad sexual era una cuestión de derechos y jerarquías, mucho más que de deseo o elección", explica Patricia González en su libro. Y es más, en su primer libro, Soror. Mujeres en Roma, nos presenta un retrato de las mujeres en la Antigua Roma en la que no faltan la violencia de género, la violencia sexual hacia las mujeres y las violaciones también en ámbito familiar.

Soror. Mujeres en Roma (SIN COLECCION) de Patricia González Gutiérrez. Tapa blanda

El motivo es que si eras mujer, estabas supeditada a los deseos de tu esposo. Siempre. No existía el consentimiento. Ahora, aunque sigue sucediendo (y el caso Rubiales es solo uno de muchos), la sociedad condena los comportamientos en los que no existe consentimiento.

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