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50 años después de ganar Eurovision, España parece seguir estando lejos de repetirlo con 'La Venda' según las casas de apuestas

50 años después de ganar Eurovision, España parece seguir estando lejos de repetirlo con 'La Venda' según las casas de apuestas
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España lleva cuatro años consecutivos ocupando los últimos puestos del Festival de Eurovisión. Un programa más de televisión que de música que, por mucho que nos empeñemos en atribuirle peso político, nació para probar los límites de la tecnología en las transmisiones en directo.

El último resultado por encima de la mitad de la tabla lo conseguimos con Dancing in the Rain de Ruth Lorenzo en 2014. En aquella ocasión, quedamos los décimos de veintiséis (en la edición anterior España había vuelto a quedar penúltima).

El año pasado, el tercer puesto por la cola que obtuvieron, los entonces novios de España, Amaia y Alfred cayó como un jarro de agua fría entre los menores de 50 años que todavía sueñan con vivir alguna vez una victoria de España en este concurso.

Sobre todo, escoció por el éxito internacional en el que se acabó convirtiendo la canción que quedó segunda en el proceso de selección: Lo malo de Aitana y Ana Guerra.

Precisamente, este año se cumplen 50 años desde la última vez que España ganó con Vivo Cantando de Salomé. Sería una excelente fecha para repetirlo, podría pensar alguien. Sin embargo, la canción seleccionada anoche para intentarlo despierta dudas.

La audiencia de Televisión Española ha decidido que, este año, La venda sea la encargada de competir en Tel Aviv. Una canción ska rumbera interpretada por Miki Núñez de Operación triunfo 2018.

Por sus características poco eurovisivas, el tema no convence a todos y aunque todavía es pronto, lo cierto es que España ya va en 20ª posición en las casas de apuestas y eso que todavía no se conoce a casi ninguno de los que serán sus rivales.

Muérdeme, la que había sido la gran favorita desde que se iniciara el proceso de selección, quedó segunda en gran parte por la evidente desgana de su interprete a la hora de defenderla.

No era ningún secreto que María Villar no quería ir a Israel y así se había encargado de dejarlo claro en reiteradas ocasiones. Anoche lo volvió a demostrar actuando con tanta desgana que llegó chocarse con los bailarines durante la coreografía.

Para muchos, participar este año con Muérdeme era la oportunidad de quitarnos la espinita de no haber participado el anterior con Lo malo y poder comprobar cómo se tomaría Europa un reguetón que tanto lo peta entre nuestras fronteras.

Finalmente, no ha podido ser aunque no cabe duda de que también iremos con algo tan español como lo es saltar bailando con los colegas, borrachos de calimocho en unas fiestas patronales.

Foto: Gtres.

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