Varios maquilladores coinciden: "Si a los 60 te pintas la línea de agua de color beige en lugar de blanco para abrir la mirada, conseguirás un resultado más natural y luminoso"

Un pequeño cambio de maquillaje puede aportar grandes resultados antiedad

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Carolina L.

Editor Senior

A medida que cumplimos años, buscamos que el maquillaje realce nuestra belleza natural y, al mismo tiempo, nos ayude a suavizar o disimular aquellas zonas que nos gustan menos. La clave está en conocer algunos trucos y técnicas que permitan potenciar nuestros rasgos y conseguir un resultado favorecedor y fresco.

En este sentido, si ponemos el foco en la mirada, el objetivo es conseguir unos ojos más luminosos, descansados y visualmente abiertos. Los tratamientos de belleza son, por supuesto, grandes aliados a la hora de hidratar, reafirmar y cuidar la piel, pero también tienen sus limitaciones. Es aquí donde el maquillaje se convierte en nuestro mejor aliado, y donde entra en juego uno de esos productos capaces de transformar la mirada con un gesto tan sencillo como preciso: el lápiz de ojos.

Pero no hablamos de cualquier lápiz de ojos, no, y muchísimo menos de un lápiz negro, que como bien sabemos, no es el mejor aliado antiedad. Tampoco nos referimos al blanco, que si bien es un tono que abre la mirada e ilumina, el resultado no es tan natural. Pero hay uno que sí lo es, y es casi como una varita mágica de belleza, el lápiz de ojos beige. Según varios maquilladores: "Si a los 60 te pintas la línea de agua de color beige en lugar de blanco para abrir la mirada, conseguirás un resultado más natural y luminoso". 

Por qué elegir un lápiz de ojos beige en lugar de blanco a los 60

Tal vez para potenciar tu mirada te parezca que no hay nada como un intenso negro, y en parte es verdad, el negro intensifica muchísimo pero a partir de los 60 no funciona igual. En lugar de aportar lo mejor de sí mismo, endurece, cierra la mirada y no deja un acabado fresco. En cambio, lo tonos claros son otra cosa como indica la maquilladora Inma Novillo: "A esa edad lo que más favorece es abrir el ojo con tonos claros, dar luz a la zona y apostar por pestañas bien definidas", explica.

Aunque el blanco ha sido durante años el tono claro por excelencia para aplicar en la línea de agua y conseguir una mirada aparentemente más grande, el beige se presenta como una alternativa todavía más favorecedora. Según recogen en Radio Mitre, la maquilladora Ana Martín, aconseja usar "en la línea de agua inferior, lápiz beige o nude en vez de blanco". Esta preferencia es muy clara, y se debe a que un tono beige se integra mucho mejor en la waterline, se funde con la piel como si fuese el color natural de la línea de agua.

Lo mismo opina el maquillador David Deibis. Él aconseja utilizar un lápiz beige o nude porque "agranda el ojo de forma natural". Precisamente cuando buscamos un maquillaje antiedad, nos interesa que la mirada se agrande pero que el resultado no sea artificial, y el beige ofrece un contraste suave.

UN VISTAZO A...

El creador de contenido Andrés López, ha demostrado en su cuenta de Instagram cómo se ve un lápiz blanco en la línea de agua y cómo se ve uno beige. "El blanco se ve cero natural, parezco con ojos de muñeca. Si tu tienes el ojo pequeño y quieres ese efecto de ojo más grande, debes utilizar un tono beige", indica.

El experto explica que el tono beige también se ve muy clarito pero es distinto al blanco. "Yo utilizo el lápiz beige por las mañanas, cuando me veo cansado. Me pongo un poco de lápiz beige en la línea de agua y automáticamente me veo más despierto y con más luz en el ojo", señala López.

Cómo pintar la línea de agua para abrir la mirada

La maquilladora de celebrities Laura Geller también apuesta por este tono en sus consejos de maquillaje para pieles maduras publicados en Vogue. "Para la línea de agua, elige un tono beige claro para mantener los ojos abiertos y luminosos", explica. Y es que aquí entra en juego un sencillo efecto óptico: el lápiz no consigue levantar el párpado, pero sí puede hacer que la mirada parezca más despejada y descansada.

La clave está en diferenciar este gesto del clásico eyeliner. En lugar de dibujar una línea sobre el párpado superior, el lápiz beige se aplica en la línea de agua inferior para aportar luz a esta zona sin crear el contraste que produciría un tono oscuro.

Además, es un recurso muy fácil de incorporar a cualquier maquillaje. Geller lo define como un tono "fácil de llevar", y precisamente ahí reside parte de su encanto. Puede acompañar un look sencillo, con las pestañas bien definidas, o combinarse con sombras si buscamos un acabado más sofisticado. El truco está en observar el resultado de frente después de aplicarlo: el objetivo es aportar luminosidad y amplitud a la mirada sin que el lápiz se convierta en el protagonista.

Fotos | Gtres

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