
La menopausia va mucho más allá de los sofocos. Conocer sus síntomas, desmontar los mitos que todavía la rodean es clave para vivir esta etapa con una mayor tranquilidad y bienestar
Durante mucho tiempo, la menopausia ha sido un tema tabú en la sociedad y eso ha hecho que, aunque hoy en día haya mucha más información sobre el tema gracias a las redes sociales, todavía existan generaciones mujeres que lleguen a esta etapa sin saber realmente qué esperar durante estos años y cómo afrontarla.
Los sofocos son el síntoma más conocido, pero no el único. El insomnio, la niebla mental, los cambios de humor, la sequedad vaginal, el aumento de grasa abdominal o la pérdida de masa muscular son algunos otros muy comunes que también pueden aparecer y, en muchas ocasiones, se normalizan o se achacan al estrés o al paso del tiempo, por desconocimiento. “Aunque ahora se habla más del tema en redes sociales y cada vez hay más información, sigue habiendo mucho tabú. Muchas mujeres ni siquiera identifican ciertos síntomas como parte de este proceso porque nadie les ha explicado que también pueden estar relacionados”, explica el doctor José Manuel Martínez, del Servicio de Ginecología y la Unidad de Patología Benigna del Hospital Universitario de Bellvitge en esta entrevista.
La menopausia ya no es un tabú, pero siguen faltando respuestas
Muchas mujeres acuden a consulta con muchas dudas e ideas erróneas, o incluso miedo a determinados tratamientos hormonales por mensajes que llevan años circulando y que, por falta de actualización, no se atreven a realizar. Algunos de estos síntomas no son los típicos que se suelen asociar, pero sí están vinculados a esta etapa. Según el doctor Martínez: "El cansancio persistente, la niebla mental, la dificultad para concentrarse, problemas de memoria reciente, los dolores articulares, la caída del cabello, el picor en la piel, la sensación de hinchazón abdominal o incluso cambios en el suelo pélvico, como una mayor tendencia a la incontinencia urinaria o al prolapso”.
El cansancio persistente o la niebla mental es muy asociados como un síntoma secundario a no descansar bien por la noche. Los sofocos nocturnos hacen que se duerma peor, se tengan más despertares frecuentes, pero también, pueden incluso llegar al insomnio, lo cual hace que al día siguiente suframos las consecuencias. Muchas pacientes, dice el experto, suelen asociarse de forma errónea estos síntomas a falta de vitaminas, por eso, acuden pidiendo complejos vitamínicos cuando la realidad es que, la solución “suele estar más en tratar otros síntomas: conseguir que descansen mejor, reducir el insomnio, controlar los sofocos o intentar estabilizar un poco el estado de ánimo”.
Cómo cambia el riesgo cardiovascular después de la menopausia
Sin embargo, el ginecólogo dice que también existe otro síntoma, y que suele ser uno de los que más asusta a las mujeres, por el que acuden muchas a consulta: se trata de la sensación de palpitaciones o de aceleración del corazón a raíz de los sofocos. “Es algo que puede ser normal dentro del contexto de la menopausia. Lo que no sería normal es que eso se tradujera en una taquicardia mantenida, en bajadas importantes de frecuencia cardíaca o en una sensación constante de malestar cardiovascular. Hay que recordar que el estrógeno tiene un efecto protector sobre el sistema cardiovascular”, dice Martínez.
Mientras los niveles de estrógenos son altos, esta hormona ejerce un efecto protector sobre el sistema cardiovascular, por lo que, antes de la menopausia, las mujeres suelen tener un menor riesgo de sufrir un infarto o un ictus que los hombres de su misma edad. Sin embargo, cuando los estrógenos disminuyen, esa protección se pierde de forma progresiva.
Esto no significa que la menopausia provoque por sí sola una enfermedad cardiovascular, pero sí que el riesgo aumenta con los años y puede ser todavía mayor si se suman otros factores como la hipertensión, el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo, el sobrepeso o el sedentarismo. “Normalmente, las pacientes en edad de menopausia que acuden a consulta por síntomas de palpitaciones, ahogo…, síntoma que aumenta la ansiedad, suelen asistir para descartar que sea una causa de origen cardiovascular. Esto conlleva la realización de diferentes estudios (holters, electrocardiograma, pruebas de esfuerzo, ecocardiograma) para detectar la causa”, nos cuenta el cardiólogo, José Werenitzky.
Sin embargo, “en muchas ocasiones no encontramos patologías cardiovasculares por tratarse de síntomas relacionados con la bajada de estrógenos”, añade. “Por eso, esta es una muy buena etapa para revisar hábitos de vida y cuidar la salud cardiovascular. En consulta, se suele recomendar vigilar más la alimentación, realizar ejercicio, cumplir con las horas de sueño, etc…”.
No todo son sofocos: otros síntomas que también conviene conocer y dar voz de la menopausia
Asimismo, otro de los síntomas más curiosos que menciona el doctor Martínez es el picor de la piel y la caída del cabello. Esto también tiene su explicación y es que una vez más la baja de estrógenos es la culpable, con ella, la piel se vuelve más fina. La dermis se vuelve “más frágil, pierde elasticidad, colágeno e hidratación. Eso hace que muchas mujeres noten más picor, tirantez o molestias cutáneas. Con el cabello ocurre algo parecido. Puede haber caída por cambios hormonales, por estrés, por alteraciones nutricionales o simplemente porque el propio ciclo capilar cambia”, explica el ginecólogo. Lo cual en el momento en el que estos síntomas se vuelvan verdaderamente importantes, es momento de acudir a un especialista en dermatología para su valoración.
La hinchazón abdominal y los problemas digestivos también son bastante comunes, y es que tal y como dice Marta Marcé, nutricionista especialista en menopausia: “Los cambios en nuestra microbiota debido a la bajada de estrógenos y otros hábitos diarios pueden tener relación (…). Durante la perimenopausia y menopausia los estrógenos modulan tanto las bacterias como otros bichitos que tenemos en el intestino (causantes de esos gases e hinchazón), la movilidad del intestino, cambian las mucosas… lo que produce un exceso de producción de gas que no se puede eliminar".
Por otro lado, también tenemos que hablar del efecto contrario, es decir, que tras la cantidad de información que encontramos hoy en redes sociales de profesionales dudosos sobre la menopausia “hace que muchas mujeres lleguen muy alertadas a consulta preguntando constantemente por la perimenopausia”, dice el ginecólogo. Entonces, “la clave está en consultar cuando esos síntomas dejan de ser algo puntual y empiezan a condicionar el bienestar, el descanso, las relaciones personales o la vida diaria”, concluye.
La menopausia no tiene por qué vivirse con resignación, y es que cada vez hay más evidencia científica y más herramientas para aliviar los síntomas y prevenir problemas de salud a largo plazo. Informarse, consultar con profesionales y adoptar hábitos saludables puede ser esencial para afrontar esta nueva etapa con más bienestar, energía y calidad de vida.
Fotos | Magnific, bellvitge.cat
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