Infarto y accidentes cerebrovasculares avisan con tiempo: cuatro factores clásicos que se repiten en casi todos los afectados

Según un estudio que ha analizado a más de nueve millones de personas, ictus e infartos no llegan de repente

Nacho Viñau

Editor

Durante años se ha instalado en el imaginario colectivo la idea de que los infartos y los ictus aparecen en la mayor parte de los casos de repente y sin previo aviso, como si el organismo fallara de forma imprevisible. Esta creencia parte, en gran medida, de que muchas personas no experimentan síntomas claros antes de que esas afecciones sucedan, lo que refuerza la sensación de que ocurre "de la nada". 

Sin embargo, la evidencia médica apunta a que, en la mayoría de los casos, estos episodios están precedidos por factores de riesgo acumulados durante años, aunque pasen desapercibidos en el día a día. Un estudio publicado en la Revista del Colegio Americano de Cardiología (JACC) desmonta esa idea con datos de más de nueve millones de personas.

Un estudio con más de 9 millones de personas estudiadas

La investigación, dirigida por Philip Greenland, profesor de cardiología en la Facultad de Medicina de la Universidad Northwestern, y Hokyou Lee, del Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Yonsei (Seúl), analizó dos grandes cohortes poblacionales: más de 9,3 millones de adultos surcoreanos seguidos entre 2009 y 2022, y casi 7.000 participantes del estudio MESA en Estados Unidos, con un seguimiento de hasta dos décadas. 

El objetivo de este estudio era determinar si los cuatro factores de riesgo cardiovascular tradicionales estaban presentes antes del primer episodio cardíaco, antes del ictus o antes de que se desarrollara insuficiencia cardíaca.

Los resultados no dejaron margen a la ambigüedad. Más del 99% de quienes sufrieron uno de esos episodios tenía al menos un factor de riesgo previo no óptimo. Y más del 93% acumulaba dos o más. Como concluyen los propios autores: "La presencia de niveles no óptimos de uno o más factores de riesgo tradicionales era casi universal antes de la enfermedad cardiovascular. 

Estos resultados no solo desmienten las afirmaciones de que los episodios cardiovasculares ocurren con frecuencia sin antecedentes de factores de riesgo mayores, sino que también demuestran que otros episodios, como la insuficiencia cardíaca o el ACV, rara vez ocurren en ausencia de factores de riesgo tradicionales no óptimos, lo que resalta la importancia de las medidas de prevención primaria".

Los cuatro factores que el estudio puso bajo la lupa

Los investigadores utilizaron las definiciones de salud cardiovascular ideal de la Asociación Americana del Corazón (AHA) para identificar qué se considera un nivel "no óptimo" en cada uno de los cuatro factores analizados:

  • Presión arterial por encima de 120/80 mmHg o en tratamiento farmacológico.
  • Colesterol total por encima de 200 mg/dL o en tratamiento.
  • Glucemia en ayunas por encima de 100 mg/dL, diagnóstico de diabetes o en tratamiento.
  • Tabaquismo: fumar o tener antecedentes de haber fumado.

El factor más prevalente entre los pacientes fue la presión arterial elevada, presente en casi el 95% de los casos. El patrón se mantuvo incluso cuando el equipo elevó el umbral y analizó niveles clínicamente elevados —los que los médicos usan habitualmente para diagnosticar hipertensión (140/90 mmHg), colesterol alto (≥240 mg/dL) o glucosa alterada (≥126 mg/dL)—: al menos el 90% de los pacientes, tanto hombres como mujeres, presentaba al menos uno de estos factores antes de su primer episodio cardíaco.

Cuando se encienden varias luces a la vez: el síndrome metabólico

El estudio también constata lo que los cardiólogos observan a diario en consulta: es frecuente que una misma persona acumule varios de estos factores simultáneamente. Eso tiene un nombre clínico: síndrome metabólico, que se diagnostica cuando concurren tres o más de los siguientes signos: presión arterial elevada (mayor de 130/85 mmHg), glucemia en ayunas superior a 100 mg/dL, exceso de grasa abdominal (102 cm o más en hombres, 88 cm o más en mujeres) y niveles anormales de colesterol o triglicéridos. Se calcula que cerca de un tercio de la población mundial lo presenta. 

Según el estudio Darios, publicado por la Sociedad Española de Cardiología, el 31% de la población adulta española padece síndrome metabólico, con una prevalencia ligeramente superior en hombres (32%) que en mujeres (29%). 

La combinación de factores tiene consecuencias que van más allá de la simple suma. El colesterol LDL, en ese contexto metabólico alterado, se vuelve más aterogénico: le resulta más fácil penetrar en la pared vascular y formar las placas de aterosclerosis que, con el tiempo, pueden obstruir una arteria y desencadenar un infarto o un ictus.

¿Qué hacer con esta información?

Los autores del estudio concluyen que sus hallazgos refuerzan la importancia de las estrategias de prevención primaria: actuar antes de que aparezca el primer episodio, no después. En esa dirección apuntan las Life's Essential 8, las ocho reglas de vida elaboradas por la AHA, que incluyen no fumar, mantener una alimentación saludable (con especial mención a la dieta mediterránea y la dieta DASH), realizar al menos dos horas y media de actividad física moderada a la semana, dormir entre siete y nueve horas, y mantener en niveles normales el peso, la presión arterial, el colesterol y el azúcar en sangre.

Fotografías | Freepik, peoplecreations para Freepik

En Trendencias | Un estudio de la Universidad de Harvard ha confirmado que las personas que hacen esta actividad física tienen un menor riesgo de sufrir deterioro cognitivo

En Trendencias | Aurelio Rojas, cardiólogo: "Despiértate con tranquilidad, exponte a la luz del sol, muévete un poco e hidrátate muy bien, y luego el café"

En Trendencias | Patricio Ochoa, experto en longevidad: "La clave no está en luchar contra el tiempo, sino en mantener hábitos que sostengan nuestra fuerza"


Ver todos los comentarios en https://www.trendencias.com

VER 0 Comentario