Felipe Isidro, catedrático de Ejercicio Físico: "A partir de los 50, si solo tienes tres días a la semana, haz solo fuerza"

La evidencia científica es clara: moverse y especialmente entrenar fuerza puede marcar la diferencia entre envejecer mal o hacerlo bien

Sara Hormigo

Editora

El ejercicio no es una moda, es una necesidad. Este podría ser el mensaje principal que lanza el catedrático de educación física, Felipe Isidro, en uno de los podcast donde ha colaborado recientemente. "El cuerpo humano está diseñado para moverse, y cuando no lo hace, empieza a deteriorarse", dice y es que el enfoque del ejercicio debe ser el de una herramienta de salud para conservar la funcionalidad, la autonomía y la calidad de vida a lo largo de los años. Debemos ser conscientes que el sedentarismo es nuestro peor enemigo y el movimiento natural que forma parte de tu día a día es fundamental.

“La gente no hace suficiente actividad física y mucho menos ejercicio físico y por eso estamos llegando a ampliar la cantidad de años en unos 30 años, pero de esos 30 años, aproximadamente, que se ha ampliado la esperanza de vida el último siglo, prácticamente 18 ya son con enfermedad”, explica el experto.

Suma años, pero que sean de calidad

No hace falta entrenar al límite ni dedicar muchas horas en el gimnasio para hacer ejercicio y obtener beneficios, sino que la clave está en la dosis. Pequeñas cantidades de ejercicio bien estructurado pueden marcar la diferencia. "Tu aparato locomotor, tus músculos, tus huesos, tus articulaciones los vas se van degenerando si no los usas. Por eso, ocurre que mucha gente llega a cierta edad, con 50 o 60 años que parecen personas ya ancianas. Y, al revés yo tengo nonaginarios entrenando que parece que tengan 50 o 40 años, o sea, totalmente funcionales y con fuerza, que no hay que ayudarles a cruzar la calle o llevarles las bolsas de la compra", asegura.

Durante años el cardio ha sido el protagonista en el mundo de la salud, de hecho la OMS y muchos profesionales recomiendan realizar este tipo de ejercicio porque las evidencias son claras: mejora la salud cardiovascular y reduce el riesgo de muerte por cualquier causa, entre otros beneficios. Pero ojo, se trata de caminar con un objetivo, hacer que el cuerpo trabaje para conseguir esas metas. 

Entrenar fuerza no es una opción: es el hábito que te alarga la vida

"Los profesionales tenemos que enseñar es a ser eficaces. No me vale me voy a caminar dos horas, porque posiblemente estés trabajando fibra lenta y, por lo tanto, seguirás perdiendo fibras rápidas. Seguramente, te seguirá costando levantarte de la silla cuando seas mayor por mucho que camines. Caminar está bien, pero hay que hacerlo de una forma pautada y eficaz y a veces más no es mejor”, dice el experto.

Hoy en día, el discurso ha cambiado y, tanto la ciencia como muchos expertos coinciden en que la fuerza es el ejercicio que no puede faltar en nuestro entrenamiento, tengas la edad que tengas, y que esta se combine con algún día de cardio. El músculo es el órgano de la longevidad. "Hay que hacer sí o sí fuerza y, si es posible, también cardio respiratorio y movilidad articular. A partir de los 50 en adelante hasta en los 60, 65 años, yo diría que la fuerza se convierte en algo fundamental. Yo entreno personas que tienen poco tiempo que tienen tres días a la semana y les hago solo fuerza y uno de los días de fuerza con orientación metabólica, es decir con pocos descansos", explica el experto.

Nunca es tarde para empezar a hacer ejercicio

Y eso sí, hay que dejar bien claro que "se puede empezar a cualquier edad, y cuanto antes empieces mejor", sentencia el catedrático. "Cada día que hagas ejercicio seguramente va a ganar en calidad de vida, no solamente presente sino futura". Es muy importante no cometer el error de decir que si ahora no haces ejercicio no podrás hacerlo después, porque "sí podrá", dice el experto. 

"Lo que pasa es que tendremos que adaptarlo y será más difícil. Habrá que buscar una dosis mucho más concreta. Por ejemplo, yo entreno a mujeres con osteoporosis y una osteoporosis avanzada, y hacen ejercicio. Tienen que hacer ejercicio para no ir a peor. No van a mejorar, seguramente, pero sí podrán mejorar otros parámetros que rodean a esa enfermedad". Y ahí, precisamente es dónde está la ganancia de hacer ejercicio: saber que el movimiento forma parte del tratamiento y la clave es adaptarlo a cada situación individual.

El paso del tiempo es inevitable pero el deterioro acelerado no siempre lo es. Muchas limitaciones asociadas a la vejez están relacionadas con años de inactividad, pero la buena noticia es que, haciendo una intervención temprana, o cuanto antes, la diferencia es abismal. Pero quizás, para que esto ocurra tenemos que hacer un cambio sobre todo mental, más que físico, y entender el ejercicio como una obligación positiva para convertirlo en un hábito que nos lleve a vivir nuestros últimos años de la mejor manera posible.

Fotografías | Youtube Profe Claudio Nieto, Instagram @felipeisidro, felipeisidro.com, Freepik

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