Su combinación de omega 3, proteínas, calcio y vitaminas las convierte en las perfectas aliadas para el corazón, el cerebro y los huesos
Este pequeño pescado azul es un verdadero tesoro a nivel nutricional, y es que según los expertos, podrías pasar un mes entero comiéndolo y estar completamente nutrido. Hablamos de las sardinas, ya que son una de las fuentes más ricas de ácidos grasos fundamentales para la salud cardiovascular entre otros muchos beneficios.
"Aporta proteína de altísima calidad, omega 3 natural, vitamina D, B12, calcio, yodo, creatina y coenzima Q10. Nutrientes que, curiosamente, suelen estar bajos en personas por encima de los 40 años. Incluir sardinas en tu alimentación mejora tu perfil de omega 3 y apoya la longevidad", explica el doctor David Céspedes en uno de sus vídeos de redes sociales.
Las sardinas a partir de los 40: el alimento más completo
A partir de estas edades el cuerpo comienza a exigir cuidados más estratégicos nutricionalmente. "Las sardinas son un superalimento lleno de nutrientes esenciales" puesto que "aportan toda la proteína necesaria, junto al calcio de la espina y la vitamina D propia del pescado azul, especialmente importante en los meses de invierno. Por eso, si consumes sardinas con frecuencia no necesitarías suplementar con omega 3", dice el experto en longevidad. "Además, contienen minerales clave como el selenio, magnesio, potasio, hierro y yodo esenciales para funciones como la tiroides, junto al calcio altamente biodisponible de la espina", añade.
Una alimentación rica en ácidos grasos como el omega 3 ayuda a reducir la inflamación, mejora los niveles de colesterol y protege el sistema circulatorio. Y es que, en la década de los 40 el riesgo de enfermedades cardiovasculares comienza a incrementarse de forma progresiva, y en general con la edad, y el omega 3 es uno de los nutrientes que contribuye a mantener la elasticidad de las arterias, así como a reducir la presión arterial.
Asimismo, los ácidos grasos también son una perfecta opción para la salud cognitiva, puesto que ayudan a preservar funciones como la memoria y la concentración, aspectos muy importantes para el rendimiento mental en la edad adulta.
Por otro lado, las proteínas de alta calidad son clave para mantener la masa muscular, algo especialmente relevante con el paso de los años, a lo que hay que sumar la vitamina D, escasa en muchos alimentos, la vitamina B12, esencial para el sistema nervioso y varios minerales. Su alto contenido en calcio también es interesante para fortalecer los huesos y prevenir problemas de osteoporosis, junto con la vitamina D, crucial para la absorción del calcio completando así la protección para la salud ósea.
Cuando el experto dice que "podrías estar un mes entero comiéndolas" es literal ya que hace referencia al experimento que llevó a cabo el investigador de Harvard, Nick Norwitz, quien "consumió sardinas durante un mes completo ajustando solo la ingesta de calorías diarias y sus niveles de omega 3 aumentaron de forma muy significativa manteniendo una nutrición adecuada".
Lo bueno de las sardinas es que son un alimento muy fácil de incorporar a nuestra dieta diaria. Las podemos comer tanto a la plancha con un chorrito de aceite de oliva, como en conserva, lo cual es muy práctico para añadir en ensaladas, tostas… Incorporarlas con regularidad en nuestros platos es sencillo pero también muy eficaz para darle a nuestro cuerpo todos los nutrientes necesarios para reforzar nuestra salud tanto ahora, como a largo plazo.
Fotografías | Freepik, @dr.davidcespedes, Youtube Nick Norwitz MD PhD
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