
La perimenopausia puede llegar acompañada de síntomas que van más allá de los típicos sofocos y que afectan tanto al bienestar físico como al emocional
Desde siempre, hablar de menopausia parecía que solo se limitara a los sofocos, sudores nocturnos o la desaparición de la menstruación pero lo cierto es que gracias a la ciencia y a profesionales que cada vez informan más sobre el tema, hemos conocido que existen muchos otros síntomas. ¿Qué ocurre entonces? Que en muchas ocasiones estas otras señales se normalizaban achacándolas al envejecimiento, al estrés... pero, en realidad, también tienen que ver con la menopausia. La dificultad para dormir, la niebla mental, cambios de ánimo o la pérdida de deseo sexual son algunos de los que pueden pasar desapercibidos durante años.
Como decimos, la divulgación científica y las conversaciones en medios de comunicación y redes sociales han contribuido a que cada vez más las mujeres puedan identificar algunos síntomas que antes sufrían en silencio. De hecho, la OMS también habla sobre el tema y reconoce que "es posible que las mujeres desconozcan que los síntomas que experimentan están relacionados con la menopausia, o que existan opciones de asesoramiento y tratamiento que pueden ayudar a aliviar las molestias. Quienes experimentan síntomas menopáusicos pueden sentir vergüenza o pudor al hablar de sus experiencias y pedir ayuda".
Las mujeres tienen el poder de empezar a saber identificar los síntomas de la menopausia
Cecilia Caetano, vicepresidenta de Asuntos Médicos Globales en Salud Femenina en Bayer Pharmaceuticals, se dedica precisamente a investigar sobre ello. Si bien es cierto que los síntomas más comunes son los sofocos y los trastornos del sueño, y se están desarrollando tratamientos dirigidos a ellos, también “queremos desarrollar algoritmos que ayuden a las mujeres a identificar cuándo algo que consideran normal en realidad no lo es. Si bien la menopausia es una etapa normal de la vida, el sufrimiento nunca es normal, pero muchas mujeres lo minimizan o lo aceptan”, explica la experta en esta entrevista.
Y es que, según continúa diciendo: "Existe una cultura de aguantar. Muchas mujeres piensan que no deben molestar al médico o que lo que toca es soportarlo como lo hicieron sus madres o sus abuelas. En esto, los datos objetivos, por ejemplo, los que registra un reloj inteligente, que puede en muchos casos medir las horas efectivas de sueño, pueden ayudar a visibilizar el problema", dice.
Este adelanto que está reclamando la mujer de hoy en día, se debe en gran parte a que la ciencia está poniendo una mayor atención en la salud femenina, pero también, a los cambios sociales. Ya que la mujer menopáusica de hoy es muy diferente a la de antes, dice la experta: “Actualmente, las mujeres están en el pico de sus carreras cuando llegan a la menopausia, con hijos pequeños y padres mayores. Necesitamos datos que reflejen esta realidad actual para dialogar con las entidades reguladoras y financiadoras”, exige.
También hay que poner nombre a los síntomas invisibles de la menopausia
Aunque gracias a la información de la que disponemos, reiteramos, la mujer tiene en su mano muchas más posibilidades y el poder de aprender a reconocer los síntomas iniciales como pueden ser: "ansiedad, insomnio o cambios de humor", es primordial para dejar de pensar que el problema "está en su cabeza". Este tipo de señales son las que los profesionales denominan como "invisibles", porque no se ven pero afectan mucho a la calidad de vida: "depresión, la niebla mental o los problemas cognitivos. También hay síntomas sexuales, como la sequedad vaginal”, enumera la experta.
Los avances científicos en este campo cada vez son mayores, según explica Caetano, "un descubrimiento muy relevante es el de las neuronas KNDy, que conectan el sistema reproductivo con la regulación de la temperatura corporal. Este sistema, que normalmente ayuda a mantener condiciones óptimas, por ejemplo para un posible embarazo, se desregula en la menopausia debido a los cambios hormonales y provoca sofocos. Este mismo circuito también está relacionado con el sueño, lo que explica por qué ambos síntomas aparecen juntos".
Por su parte, Marian García, más conocida como Boticaria García, gran divulgadora de este tema en su cuenta de Instagram, hace pocos días compartía en una entrevista: "El el estudio ‘Mujeres de Hierro’ , los datos que tenemos dicen que los síntomas explotan en la perimenopausia. El estudio está hecho en 143.000 mujeres españolas entre 40 y 70 años. Por encima del 85% el síntoma más prevalente es el cansancio, no son los sofocos. Los sofocos, en general, aparecen en un 50%. En la perimenopausia, por encima del 80% también está la ansiedad, la niebla mental, la falta de deseo sexual", explicaba explicaba la farmacéutica. Cifras que ponen de manifiesto la necesidad de seguir investigando y profundizando en su impacto sobre la calidad de vida.
Ahora que la terapia hormonal ha ido perdiendo parte del estigma que la rodeaba y se ha convertido en una opción para aliviar las molestias de muchas mujeres, es fundamental continuar avanzando tanto en investigación como en información y acceso a los tratamientos.
En una de sus recientes publicaciones de Linkedin de la doctora Caetano decía sobre su participación en el último Congreso Mundial de la Menopausia que "uno de mis principales momentos destacados fue la increíble energía y compromiso de las participantes para comprender mejor las experiencias de las mujeres y traducir la evidencia en mejores cuidados para la menopausia para todos las mujeres". El objetivo es claro y tiene que ser común: que las mujeres dejen de normalizar el malestar durante la menopausia y puedan vivir esta etapa con el apoyo y la atención sanitaria que necesitan se debe convertir en una prioridad.
Fotos | Cecilia Caetano, Magnific
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