
El lujo de vivir sin agenda y con tiempo de cocinar la pasta de cero y al tiempo que quieras
Los millennials fuimos tan tontos como para creernos durante gran parte de nuestra juventud que la receta para una vida mejor pasaba por despertarse antes, optimizar cada minuto del día, medir los pasos, controlar el sueño y convertir cualquier afición en una oportunidad de crecimiento personal. Por suerte, la generación Z podría haber aprendido de nuestros errores encontrado inspiración en el extremo opuesto del espectro: las nonnas italianas ("abuela" en italiano).
La tendencia tiene nombre y se llama Nonna Maxxing y, aunque tiene mucho de estética, en realidad habla de algo bastante más profundo. Lo que propone no consiste simplemente en vestirse como una abuela o decorar la casa con manteles de flores de ganchillo, sino en recuperar una forma de vivir asociada estereotípicamente a las abuelas italianas, especialmente a las de Cerdeña, una de las cinco zonas azules del mundo, esos lugares del planeta donde se concentra la mayor cantidad de personas centenarias y donde el envejecimiento saludable forma parte de su estilo de vida.
Mientras los CEOS y empresarios del mundo buscan métodos para ser más productivos, el Nonna Maxxing propone justo lo contrario a levantarse a las cinco de la mañana y no sentarse en todo el día. Hablamos, en su lugar, de cocinar en casa y sin prisas, salir a caminar todos los días, reunirse toda la familia a comer alrededor de una mesa (sin móviles cerca), dedicar tiempo a los demás y aprender a descansar sin sentir culpa. Para imaginarte el resto solo hay que tirar del estereotipo de una abuelita de anuncio de yogur griego.
La abuela italiana como nueva influencer
Durante mucho tiempo, que te llamaran "abuela" era para una persona joven cualquier cosa menos un cumplido. Representaba lo antiguo, lo desfasado, aquello que necesitaba modernizarse. Sin embargo, ahora algo ha cambiado para muchos jovenes.
En las redes sociales, agrupados en hashtags como #nonnamaxxing y #nonnalife, pueden encontrarse fácilmente jóvenes que reivindican costumbres que durante años parecían poco aspiracionales. Desde preparar pasta fresca en casa y hornear pan hsta cuidar un pequeño huerto urbano, bordar, ir a visitar a familiares, y pasando por hacer punto, pasar una tarde leyendo o salir a caminar. Pero no para contar pasos sino sin ningún objetivo más allá de disfrutar del paseo y de las vistas.
Todo esto también tiene mucho de paradoja porque significa que las redes sociales se llenan de vídeos de personas utilizando internet y la tecnología para explicar por qué quieren pasar menos tiempo online y cómo les beneficia vivir la vida en modo abuela siciliana. Buena parte de esta moda llegó a través de una publicación viral de la marca cosmética Tallow Twins, con sede en un país tan alejado del estilo de vida mediterráneo como es Canadá.
A principios de año propusieron una especie de manifiesto para un "verano nonna" y en su mood bard incluyeron recetas trdicionales como la sopa italiana de penicilina, productos frescos, sonreir a extraños, cocina con grasa (y si es con manteca de cerdo, mejor), tomar el sol y menos dependencia de las pantallas, entre otros hábitos más asociados a la naturaleza que al centro comercial. Desde entonces, el término ha empezado a multiplicarse en TikTok e Instagram acompañado de vídeos sobre hobbies analógicos, cocina casera y rutinas alejadas de la hiperconexión.
Mucho más que una cuestión estética
Es cierto que el Nonna Maxxing tiene una dimensión visual muy importante y reconocible. Ahí están los manteles bordados, la vajilla floral, los muebles heredados, las mantas de ganchillo y los jerséis que parecen sacados directamente del armario de cualquier abuela mediterránea. Pero reducir el fenómeno a una cuestión superficial sería quedarse en la superficie.
Lo que realmente atrae a quienes se identifican con esta tendencia es la idea de rodearse de objetos que tengan historia. Frente a una cultura donde todo parece diseñado para ser manufacturado de forma masiva y sustituido rápidamente, el Nonna Maxxing reivindica el valor de las cosas que duran, se reparan y se heredan.
Un jersey antiguo deja de ser simplemente una prenda. Una receta familiar deja de ser solo una receta. Una mesa llena de platos distintos deja de ser un problema estético para convertirse en el reflejo del paso del tiempo y de las consecuencias de una vida que se ha vivido.
Casi como consecuencia, la casa deja también de ser un escaparate de Pinterest o un escenario instagrameable. Al menos, si este se trata de un espacio minimalista, de colores neutros y sin ruido visual. El Nonna Maxxing apunta en la dirección contraria. La casa ya no tiene que parecer una página de catálogo de muebles sino un hogar habitado de verdad.
Se permite desobedecer las normas de Marie Kondo y puede estar llena de fotografías familiares, muebles que no combinan entre sí, libros acumulados durante décadas o mantas que permanecen desdobladas sobre el sofá porque alguien las utiliza todos los días y vale más tenerla a mano que fuera de la vista.
La diferencia parece pequeña, pero en realidad refleja un cambio de mentalidad importante. La vivienda deja de entenderse como un escenario pensado para ser fotografiado y vuelve a convertirse en un lugar para vivir. Ahora, que puedan permitirse tener una promia ya es otra cosa.
Cocinar, caminar y sobremesa de Antena 3
Si existe un elemento común en casi todas las publicaciones relacionadas con esta tendencia, es la comida. Tiene sentido porque cocinar desde cero exige tiempo. Es una actividad cotidiana incompatible con la lógica de la inmediatez que domina buena parte de la vida moderna.
Por eso las recetas familiares ocupan un lugar central dentro del fenómeno. No se trata únicamente de preparar comida en sí, sino de conservar y transmitir conocimientos ancestrales, compartir tiempo de calidad con otras personas y mantener vivas tradiciones que pasan de generación en generación. Lo que, por supuesto, tambiñen incluye disfrutar de una sobremesa larga. Básicamente, hábitos que las abuelas italianas nunca consideraron extraordinarios y que, sin embargo, hoy alcanzan el estatus de aspiracionales para muchos.
Entre la nostalgia y el agotamiento
Es fácil pensar que el Nonna Maxxing es simplemente una moda más nacida en internet. Y, en parte, lo es. Pero también resulta difícil ignorar el contexto en el que aparece. Incluso si el año que viene ya nadie se acuerda del término, lo que provocó la tendencia seguirá ahí provocando otra nueva estética.
Las generaciones más jóvenes hablan cada vez más de burnout, saturación informativa y fatiga provocada por la hiperconexión constante. Por ello, muchas personas parecen buscar modelos alternativos de bienestar, como este.
Parece lógico y consecuente que la figura de la nonna italiana haya terminado convirtiéndose en ese símbolo de algo más grande que ella misma. No porque la generación Z quiera volver a vivir exactamente como sus abuelas (lo que conllevaría aspectos mucho menos románticos, como la falta de independencia económica), sino porque ha descubierto que algunas de las cosas que ellas hacían a diario empiezan a parecernos un auténtico lujo.
Foto de portada | @brirota y @nicoleinplugia
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