Este tren histórico viaja por el norte de la Península encarnando el espíritu slow luxury
En estos tiempos, coger un tren en España es casi una aventura de riesgo. Entre retrasos, obras y averías técnicas, uno no sabe si su tren, ya sea cercanías, regional o AVE saldrá a tiempo, o a qué hora llegará. En medio de ese caos ferroviario cotidiano, resulta casi irónico que exista un tren que reivindica precisamente lo contrario: viajar sin prisas, convirtiendo el trayecto en parte de la experiencia y no en un simple medio para llegar al destino.
Ahí entra en escena el Expreso de La Robla, un exclusivo tren turístico que conecta Bilbao y León en un recorrido de tres días y dos noches inspirado en el espíritu de los grandes ferrocarriles clásicos europeos que reivindica el lujo de viajar con calma. Con precios que rondan los 1.300 euros por persona, este “Orient Express del norte” apuesta por el llamado slow luxury: vagones históricos restaurados, gastronomía, paisajes del norte peninsular y un viaje pausado que recupera el romanticismo de viajar en tren como hace un siglo.
El tren lleva funcionando desde 2009 y recorre el norte peninsular con dos rutas diferenciadas. La más corta conecta Bilbao con León —o al revés— en tres días y dos noches. La segunda, llamada Ruta del Peregrino, arranca y termina en Oviedo y se extiende a lo largo de seis días y cinco noches, siguiendo el espíritu del Camino de Santiago francés. En los dos casos, el formato es el mismo: un viaje pensado para quienes quieren disfrutar del recorrido y no tienen ningún interés en llegar rápido.
Un tren clásico, pero con todo lo necesario
El convoy está compuesto por cuatro coches cama con 28 cabinas en total —siete por vagón—, decoradas con madera y detalles que evocan la edad dorada del ferrocarril. Cada compartimento tiene litera doble, baño privado con lavabo, ducha y secador, aire acondicionado, sistema de música y teléfono. El espacio es el propio de un tren —aproximadamente 3,4 metros cuadrados por cabina—, pero el acabado hace que eso importe menos de lo que cabría pensar.
A los dormitorios se suman tres vagones salón con grandes ventanales panorámicos, bar permanente, biblioteca, televisión y prensa diaria. Y dos vagones restaurante donde se sirven los desayunos en formato bufé y las comidas y cenas que forman parte del precio. El tren, además, no se mueve por la noche: permanece estacionado en una estación para que los viajeros puedan descansar sin el traqueteo de las vías.
Lo que incluye el precio
El Expreso de La Robla no forma parte de la oferta de Renfe directamente, sino que lo comercializa Nattivus Experience, una agencia especializada en trenes turísticos con licencia oficial de Renfe Viajeros. El precio de la ruta corta entre Bilbao y León parte desde los 1.300 euros por persona en cabina doble (2.600 la cabina doble), y 2.200 euros la cabina individual.
En el caso de la Ruta del Peregrino, cuesta 1.700 euros por persona en cabina doble (3.400 euros dos personas), o 2.850 euros en cabina individual. En estos precios van incluidos el alojamiento a bordo, la pensión completa, las visitas guiadas en cada parada y los traslados en autobús para hacer las excursiones.
Porque el viaje no ocurre solo dentro del tren. El itinerario incluye paradas en enclaves culturales del norte de España, con guías y un autobús de apoyo que permite a los pasajeros explorar las localidades que el tren atraviesa. La ruta de La Robla discurre por algunos de los paisajes más verdes y menos concurridos de la península, lo que convierte las paradas en una extensión natural de lo que se ve desde la ventana.
De esta manera, durante el recorrido incluye visitas a lugares como Bilbao, León, Frómista, las cascadas de Tobera, Carrión de los Condes, Cistierna, el Canal de Castilla o la villa romana de La Olmeda.
El lujo como actitud hacia el tiempo
Todos los gurús del momento están apuntando a que en estos momentos, el lujo ya no es llevar un bolso de 5.000 euros. El nuevo lujo es poder disfrutar del tiempo sin prisa y con calma. Y el Expreso de la Roda representa esa nueva filosofía.
Este convoy no es el único tren de estas características que circula por España. El Transcantábrico Gran Lujo y el Al Ándalus llevan décadas ocupando ese mismo territorio, con propuestas más largas y precios notablemente más altos. Lo que distingue al Expreso de La Robla es su posicionamiento es que se presenta como una opción accesible dentro del lujo ferroviario, sin renunciar al ambiente clásico que define a este tipo de viajes.
En Europa, el interés por este formato no para de crecer. El Venice Simplon-Orient-Express de Belmond lleva años con lista de espera en sus rutas más emblemáticas. Y en España, Renfe ha reforzado su apuesta por los trenes turísticos con la renovación del Al Ándalus y la consolidación de la oferta cantábrica. La tendencia apunta en una dirección clara: hay un segmento de viajeros que ha dejado de medir un viaje en kilómetros por hora.
Para ese perfil, el Expreso de La Robla es probablemente la entrada más razonable al mundo de los trenes de lujo en España. No el más espectacular, ni el más largo, ni el que ofrece más servicios. Pero sí el que mejor resume una idea sencilla: que hay destinos que solo se entienden si se llega despacio. Y eso, en estos tiempos de prisas, hiperconectividad y estrés, es todo un lujo.
Fotografías | Expreso de la Robla
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