El presidente brasileño convierte el gimnasio en herramienta de campaña: vídeos de sentadillas, carreras matutinas y consejos de salud para demostrar que está en forma de cara a las elecciones de octubre
Hay políticos que besan bebés y dan paseos por el mercado para ganarse los votos. En cambio, Luiz Inácio Lula da Silva prefiere hacer sentadillas en directo. A sus 80 años, el presidente brasileño lleva semanas protagonizando una ofensiva audiovisual en redes sociales que tiene un objetivo muy concreto: convencer a los votantes de que su cuerpo aguanta un cuarto mandato si gana las elecciones del próximo mes de octubre. Algo importante para una persona con 80 años, a la que en muchas ocasiones se le compara con la situación que vivió Joe Biden en la recta final de su mandato.
Para demostrar que el candidato del Partido de los Trabajadores está en plena forma y que es capaz de resistir la campaña y una nueva legislatura al frente de un país de más de 200 millones de habitantes, sus afines están publicando imágenes de Lula haciendo ejercicio en el gimnasio o saliendo a correr. Todo, para demostrar que está en mejor forma que el candidato opositor, Flávio Bolsonaro, bastante más joven que él.
Los vídeos que buscan demostrar que Silva no es Biden
Decididos a demostrar que Lula goza de buena salud a pesar del paso de los años, sus aliados se han dedicado a publicar vídeos del líder del Partido de los Trabajadores (PT) haciendo ejercicio en el gimnasio o saliendo a correr. Y la primera que enseña el buen estado físico de Lula es su mujer, la primera dama de Brasil.
Rosângela “Janja” da Silva, mostraba en su cuenta de Instagram @janjaula a su marido y mostraba a Lula haciendo sentadillas y zancadas con una toalla blanca alrededor del cuello. Durante la grabación del vídeo, Janja explicaba que Lula estaba haciendo ejercicio desde las 6 de la mañana, señalando que "Ya lleva 45 minutos en la cinta de correr".
Y sus seguidores, también se esfuerzan en difundir el mensaje para demostrar que el candidato está fuerte para enfrentarse a su rival en las urnas. Julio Freires, señala en X que "Lula es un apasionado del gimnasio. Está en plena forma para seguir cuidando de Brasil hasta 2030."
En la cuenta de Instagram del propio Lula se le ve corriendo en varias ocasiones. En distintos reels se le ve corriendo para reunirse con sus seguidores a la entrada del Hospital Universitario de UFSCar, corriendo bajo la lluvia protegido por un paraguas, o para recorrer en Río de Janeiro un túnel de 500 metros.
Además, en las últimas semanas han corrido como la pólvora imágenes del presidente corriendo por Brasilia o por los jardines del palacio presidencia. También se le ha visto usando máquinas de extensión de pesas. En uno de esos vídeos, Lula explica que "No podemos detener el paso del tiempo, pero podemos cuidar nuestra salud".
También hay que recordar que en la anterior campaña electoral ya se vio a Lula con guantes de boxeo rojos golpeando un saco, con el mensaje: "¡Lula está en el ring!". La narrativa del luchador que no se rinde tiene un mensaje de lo más claro dentro de la comunicación política, marcada por una estrategia de marketing encaminada a demostrar que Lula está en plena forma.
Su rival tiene 44 años
Lula se enfrenta en octubre a lo que será su séptima campaña presidencial desde que se postuló por primera vez en 1989, con 44 años. Ahora tiene el doble de edad y su principal rival, Flávio Bolsonaro, tiene 44 años. El candidato opositor es hijo del expresidente Jair Bolsonaro (condenado el año pasado a 27 años de cárcel por intentar tomar el poder ilegalmente tras perder las elecciones de 2022), y busca posicionarse como una alternativa más joven y más moderada que su padre.
La brecha generacional es un argumento de campaña que ninguno de los dos está dispuesto a dejar pasar. El mes pasado, Flávio Bolsonaro comparó a Lula con un Chevrolet destartalado. La réplica llegó rápido: el padre encarcelado de su rival, respondió Lula, era un Chevrolet en el taller clandestino. En ese contexto, los aliados del presidente no han dudado en recordar también que Bolsonaro Jr. se desmayó durante un debate televisivo en 2016, contrastando ese episodio con las imágenes del actual inquilino del Planalto sudando en el gimnasio a las seis de la mañana.
Si la estrategia funciona o no lo dirán las urnas en octubre. Pero de momento, Lula ha encontrado en el deporte algo que la política convencional rara vez ofrece: una forma de hablar de salud, energía y resistencia sin que parezca un discurso.
Fotografía de portada | Ricardo Stuckert @lulaoficial
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