Alemania se enfrenta al problema de las pensiones; el Gobierno lo quiere solucionar manteniendo a los jubilados trabajando durante más tiempo

Ante la próxima jubilación de casi cinco millones de alemanes, el gobierno germano quiere que los jubilados sigan trabajando cobrando hasta 2.000 euros al mes libres de impuestos

Nacho Viñau

Editor

Europa se enfrenta a dos problemas provocados por el envejecimiento demográfico: la sostenibilidad del sistema de pensiones y la falta de relevo generacional en muchos puestos, poniendo a determinados sectores en una situación de auténtico cuello de botella. 

Entre las soluciones, elevar la edad de jubilación es la más recurrente, para perjuicio de todos nosotros. En Dinamarca por ejemplo optaron hace unos meses por elevar la edad de jubilación hasta los 70, y en Alemania, están planteando una opción que no limita los derechos de nadie, pero que podría suponer una salida a la falta de profesionales y también para combatir el edadismo a la vez que se mejoran las cuentas públicas. 

Como bien sabemos, en este país centroeuropeo ya es normal que muchos jubilados tengan un minijob para completar su escasa pensión. Pero ahora, Alemania quiere dar un paso histórico para paliar la falta de trabajadores: permitir que los jubilados sigan trabajando mediante incentivos fiscales. 

Alemania está en una situación crítica

El cambio de escenario demográfico, con una población envejecida a causa de la mayor esperanza de vida y una tasa de natalidad hundida, dentro de un contexto inflacionista, estaba dejando un panorama negro tanto para las personas que se van a jubilar como para el conjunto de la economía alemana. Muchos jubilados cobrando, y un mercado laboral en el que falta mano de obra es el cóctel perfecto para provocar una crisis.

La ministra de Economía, Katherina Reiche, advirtió que "necesitamos trabajar más y durante más tiempo» para sostener el sistema de pensiones. De hecho, el país cuenta con una de las poblaciones más envejecidas del mundo con una edad media de 46,7 años (la tercera más alta entre las principales economías del mundo, después de Japón e Italia). Si a comienzos de la década de los 60 había seis trabajadores activos por cada jubilado, hoy la proporción se ha reducido a dos a uno. 

Dado que las cotizaciones ya no bastan para sostener al sistema, los políticos alemanes están buscando fórmulas que permitan ampliar la vida laboral y reforzar la obtención de ingresos públicos sin tener que aumentar todavía más la edad legal de jubilación, algo a todas luces impopular.  

Para conseguirlo, el Gobierno de Friedrich Merz ha lanzado una idea para intentar solventar el problema y atajar de paso el problema de la falta de mano de obra de la locomotora de Europa: dejar que los jubilados que decidan seguir trabajando puedan cobrar hasta 2.000 euros al mes libres de impuestos mediante el llamado "plan de pensión activa". 

A partir de los 2.000 euros, se tributarán por la cantidad en la que se excedan. Y lo bueno es que se pueden compatibilizar ingresos laborales con la pensión pública. Aún así, no todos podrán acogerse a esta iniciativa. Quedan fuera de ella los funcionarios, los autónomos, los agricultores y quienes tengan mini empleos. 

Este proyecto está integrado dentro de un paquete de reformas más amplio, conocido allí, y según el Financial Times, entraría en vigor el próximo 1 de enero. Según el gobierno de coalición entre la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD), esta iniciativa pretende retener experiencia y conocimiento en las empresas a la vez que se intenta elevar la tasa de empleo en un país sumamente envejecido. Y podrían acogerse unas 168.000 personas según el Ministerio Federal de Finanzas, aunque el Instituto Alemán de Investigación Económica señala que podrían acogerse unos 230.000 empleados.

Exención de impuestos 

El cambio que quiere introducir el ejecutivo germano pretende proporcionar un incentivo fiscal para las personas que prefieran prolongar su vida laboral, aunque sin perjudicar a los que decidan no hacerlo. 

En este sentido, el proyecto presentado por el gobierno germano permitiría eximir de impuestos hasta alcanzar los 2.000 euros mensuales de ingresos laborales adicionales para personas jubiladas. Lo que no hace es eliminar las cotizaciones sociales, ya que tanto empleados como empresas tendrán que seguir pagando las contribuciones sobre los salarios percibidos. 

De esta manera, el gobierno asegura que se reforzarán las cuentas públicas en materia de sanidad y pensiones. Además, con el nuevo proyecto no se suprimen las ventajas de las que disfrutan los que deciden jubilarse de forma anticipada. En Alemania los ciudadanos se jubilan a los 67 años, aunque pueden comenzar a jubilarse antes de esa fecha. 

Una medida que podría combatir el edadismo

Dado que este proyecto no supone una pérdida de los derechos a la hora de jubilarse, la medida podría servir no solo para activar la economía y para evitar el colapso de sectores en los que faltan profesionales cualificados. También podría ayudar a combatir el edadismo y dar una salida a todos esos profesionales seniors que no quieren jubilarse. 

Porque aunque es cierto que muchos soñamos con el momento de la jubilación para decir adiós a la etapa laboral, también son muchas las personas que desearían poder seguir trabajando mientras puedan, ya sea por motivos económicos o por seguir manteniendo vida social y una rutina que les gusta. Por supuesto, sin obligaciones, y sin que esa libertad para seguir trabajando suponga que nos eleven la edad de jubilación obligatoria. 

Aún así, esa medida obligará a las empresas a adaptar los puestos y las políticas internas, porque es evidente que una persona que ronda los 70 tiene más experiencia y sabiduría, pero no tiene la misma fuerza ni energía que una persona de 30. Y eso implicará hacer cambios para usar ese potencial, pero adaptado a la situación de cada profesional.   

Casi 5 millones de alemanas se jubilarán antes de 2035

Al margen de combatir el edadismo y aprovechar la experiencia de los seniors, lo cierto es que esta medida pretende paliar la situación alarmante que se producirá en unos años. Según las autoridades alemanas, en la próxima década habrá una salida masiva de trabajadores. Concretamente, se estima que unos 4,8 millones de alemanas se jubilarán antes de 2035, una cantidad que representa al 9% de la fuerza laboral de este país europeo. 

Así, el gobierno pretende dar un primer paso para solventar ese problema, sosteniendo tanto las cotizaciones como el mercado laboral sin tener que recurrir a temas polémicos como la ampliación de la jornada laboral o la inmigración masiva (algo que influye en el debate político dada la fuerza que está adquiriendo la extrema derecha en muchos estados alemanes).,

Evidentemente, la iniciativa también tiene riesgos. El principal, que penalice a jóvenes y a empleados que acaban de comenzar su carrera profesional si la medida se populariza y las empresas aceptan por retener a los empleados seniors. Tal y como explicaba el Financial Times, esta estrategia puede suponer enfadar a las personas que no encuentran empleo, o a los trabajadores de sectores con empleo precario o con salarios estancados. 

Fotografías | Freepik, Freepik

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