Este experto señala que hay que buscar fórmulas alternativas para proteger a la pareja sin pagar de más
Hay decisiones que tomamos con la sensación de estar haciendo lo correcto, pero que con el tiempo acaban teniendo consecuencias más complejas de lo que imaginábamos. En el ámbito de las herencias, esto ocurre con más frecuencia de lo que parece, y una de las situaciones más habituales está relacionada a la hora de hacer testamento, y en particular, con modelo que muchas parejas eligen cuando su intención es protegerse mutuamente.
El llamado testamento del uno para el otro (ese en el que el cónyuge superviviente se queda con el usufructo de la herencia y los hijos heredan la nuda propiedad) es, con diferencia, el que más se hace en España. Y también, según los expertos, uno de los que más puede costar fiscalmente.
El problema no es la intención detrás de ese testamento, que suele ser lógica: proteger al viudo o a la viuda y garantizar que pueda seguir viviendo con normalidad hasta su muerte. El problema está en cómo se calcula el Impuesto de Sucesiones cuando entra en juego el usufructo, algo que muy pocas familias conocen en el momento de firmar ante notario.
El testamento del uno para el otro sale más caro
David Jiménez, abogado especializado en herencias y una de las voces de referencia en redes sociales en materia de planificación sucesoria, ha publicado en su cuenta de Instagram un vídeo en el que explica por qué este modelo de testamento puede salir más caro de lo esperado.
"En este tipo de testamento, el viudo o la viuda se quedan con el usufructo y el resto va para los hijos. "Y sin embargo, es el testamento que más se hace en España, y es caro por la forma en la que se calcula el Impuesto de Sucesiones", explica este profesional.
La clave está en que cuando existe un usufructo, el Impuesto de Sucesiones se calcula de una forma determinada: los hijos tributan por la nuda propiedad en el momento del fallecimiento del primer progenitor, y vuelven a tributar (esta vez por la consolidación del pleno dominio) cuando fallece el segundo.
En la práctica, la factura final puede ser importante porque la base imponible del segundo pago se calcula sobre el valor del bien en el momento inicial (el primer fallecimiento), pero aplicando el tipo medio de gravamen que corresponda. Si el patrimonio es grande, los tipos impositivos suben por la progresividad del impuesto.
Además, en comunidades autónomas con pocas bonificaciones, el Impuesto de Sucesiones es progresivo. Y al heredar en dos fases, si no se planifica bien, podrías perder beneficios fiscales o reducciones que solo se aplican una vez.
La recomendación del abogado: pleno dominio siempre que sea posible
La solución que propone David Jiménez no implica desproteger al cónyuge, sino planificar de otra manera. "Por eso, siempre que puedas, evita los usufructos y deja todo en pleno dominio", afirma el abogado. Esto significa que, en lugar de dejar al viudo o a la viuda el uso y disfrute de los bienes, se le transmite directamente la propiedad, de manera que "puedes usarlo o venderlo" si así lo consideras.
No es una fórmula universal, y en cada caso concreto influyen factores como la comunidad autónoma en la que se reside (hay que recordar que el Impuesto de Sucesiones está cedido a las autonomías y las diferencias entre territorios son enormes), el valor del patrimonio o la composición familiar. Pero sí es una advertencia que vale la pena tener en cuenta antes de firmar un testamento estándar sin haber consultado con un especialista.
Fotografías | David Jiménez, Freepik, Freepik
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