"A medida que envejecemos, todos sufrimos un poco de degeneración en la columna": los consejos de Berta Escudero, cirujana, para prevenirlo

La escoliosis es una dolencia muy habitual a partir de los 60, provocando dolor lumbar crónico, además de dolor y debilidad en las piernas, o fatiga

Nacho Viñau

Editor

Una de las principales afecciones que tenemos la mayor parte de las personas en estos momentos es el dolor de espalda. En apenas unas décadas, hemos pasado de hacer tareas manuales en el campo o en talleres a pasar gran parte del día sentados ante una pantalla del ordenador, por no hablar de las horas de coche que pasamos para movernos por las grandes ciudades. Y cuando terminamos, solemos tirarnos al sofá, en posturas que no suelen ser las más recomendadas para la espalda. 

Aunque pueda parecer lo contrario, lo cierto es que el cuerpo no está preparado para esta vida sedentaria en la que pasamos horas sentados. Y la primera perjudicada de esta situación suele ser la espalda. Dolores y molestias suelen afectar a miles de españoles a causa de la postura. Y con el paso de los años, la cosa va a peor. 

La falta de movimiento, las posturas incorrectas y el propio desgaste natural suelen provocar problemas en la columna. Entre esas dolencias que afectan especialmente a las personas que superan los 60 años destaca la escoliosis

Qué es la escoliosis

Esta afección puede darse en cualquier etapa de la vida, pero a partir de los 60 suele ser degenerativa, causada por el desgaste de discos y vértebras, osteoporosis y artrosis, manifestándose con dolor, rigidez y desequilibrio postural. De hecho, un 60% de las personas mayores puede desarrollar esta patología, según la cirujana y traumatóloga Berta Escudero

En el capítulo 57 del podcast La píldora de salud, esta profesional explica que "A medida que envejecemos, todos, en cierto grado, sufrimos un poco de degeneración en la columna. Ahora bien, cuando la desviación de la columna supera los 10 grados, se considera ya escoliosis. De 10 a 20 grados es una escoliosis leve, de 20 a 45 es moderada, y cuando supera los 45 es severa".

El principal síntoma de la escoliosis es un dolor lumbar crónico , aunque también puede provocar provoca lo que la especialista califica como "síntomas periféricos" como dolor y debilidad en las piernas, o fatiga. Además, también pueden aparecer dolores secundarios como la artrosis e inflamación de las articulaciones, lo que que provoca la compresión de los nervios.

Tipos de escoliosis

La experta explica que hay dos tipos de escoliosis, la degenerativa, que suele aparecer a partir de los 60, y no es la degenerativa, y la escoliosis idiopática, que viene derivada de una escoliosis infantil no detectada.

La doctora Escudero advierte en el podcast que "cuando empezamos a envejecer, los elementos de la columna comienzan a degenerarse de forma asimétrica. Esto contribuye a que aparezca esta deformidad". En este caso, el tratamiento debe ir encaminado a tratar los síntomas, reducir el dolor y tratar de mejorar la calidad de vida y la funcionalidad" mediante analgésicos, higiene postural y fisioterapia con el fin de fortalecer los músculos.  Además, se pueden poner infiltraciones con un pinchazo directo en el punto de la inflación, con anestésicos o antiinflamatorios potentes como la cortisona, directamente en el foco de la inflamación.

En cambio, en el caso de la escoliosis idiopática, la solución más óptima suele ser la cirugía mediante una operación bastante compleja. Tras determinar con un TAC cuáles son las vertebras afectadas, se ponen unos tornillos que permiten colocar unas barras para corregir la curva de la columna. Tras la operación, la recuperación suele ser lenta, aunque depende de la edad y del estado físico del paciente. Como regla general, suele durar entre tres y seis meses. 

La prevención es fundamental

Esta experta señala que antes de llegar a esos extremos, es preferible prevenir. Y para conseguirlo, recomienda mantener siempre buenas posturas para evitar tensionar la espalda, además de dormir con una almohada entre las piernas cuando se está de lado, o debajo de las rodillas cuando estás tumbado boca arriba. También es muy importante una buena alimentación . También aconseja mantener un peso saludable y llevar una alimentación equilibrada.

Realizar actividades como pilates, yoga, taichí o natación pueden ayudar mantener el cuerpo fuerte y activo sin sobrecargarlo. En especial, estas actividades ayudan a potenciar la musculatura abdominal, que es la que protege la columna. 

Fotografías | Aware, Freepik

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