Séneca, filósofo estoico: "Ajeno es todo lo que nos viene en deseo"

Seneca Deseo Ajeno De Lo Que Compramos

El antídoto contra las ganas constantes de comprar lo encontró un romano hace dos mil años. La filosofía y la psicología no han dejado de darle la razón desde entonces

Anabel Palomares

Editor

El otro día, sentada en el sofá y consumida por un scroll infinito en el que no paraban de salirme anuncios, me pregunté cuándo había sido la última vez que había comprado algo por verdadera necesidad. ¿Necesitaba ese sérum de PDRN o solo me dejé llevar por las decenas de vídeos de TikTok que decían que funcionaba? Y esas deportivas, ¿las necesitaba o solo las quería? Cada vez que abro el móvil nace una necesidad que cinco minutos antes no tenía. Y me di cuenta de que esa carencia no nace de mí, sino de los estímulos que me rodean.

“Todas las cosas, Lucilio, en realidad nos son ajenas, sólo el tiempo es bien nuestro”, escribía el filósofo Séneca en sus ‘Cartas a Lucilio’ . Cualquier cosa material puede desaparecer de nuestra vida en cualquier momento, y lo curioso es que ni siquiera el deseo de tener todas esas cosas es nuestro.

El mecanismo de la insatisfacción constante

"Ajeno es todo lo que nos viene en deseo", escribía hace veinte siglos. Esta frase resume el diagnóstico que el estoicismo hace sobre el consumismo cuando aún no existía la palabra consumismo ni el capitalismo se había convertido en la maquinaria que mueve toda nuestra sociedad como afirma el también filósofo Byung Chul-Han. Lo que deseamos porque se lo hemos visto a otra persona, porque está de moda o porque no para de aparecer delante de nuestros ojos y según Séneca, ni siquiera nos pertenece de verdad cuando lo compramos. Sigue siendo un deseo prestado que no se sacia porque su origen no se agota nunca.

A pesar de eso, "no es pobre el que tiene poco, sino el que desea más", afirmaba Séneca. Para el estoicismo el problema no es cuánto tenemos sino cuánto seguimos queriendo tener. A nivel psicológico, de lo que habla el filósofo es la cinta de correr hedónica. Este mecanismo explica que nos adaptamos tan rápido a cualquier cosa que conseguimos o compramos (un ascenso, un móvil nuevo, una casa más grande…) que, en cuestión de días, volvemos al mismo nivel de satisfacción de antes. Después de hacerlo, la mente ya está buscando el siguiente objeto de deseo como si fuéramos vampiros insaciables con sed de sangre. 

Baruch Spinoza en el siglo XVII, escribió en su libro ‘Tratado de la reforma del entendimiento’, que "cuanto ocurre frecuentemente en la vida ordinaria es vano y fútil", refiriéndose a la riqueza, el honor y el placer como los objetivos que persigue la mayoría. Todos ellos están fuera de nosotros y esos deseos dependen de causas externas, lo que llamaba "esclavitud afectiva". Es la misma idea de Séneca que explicaba que si el deseo no nace de ti, es imposible que controles cuándo se calma. 

La mala noticia es que el problema del que habla Séneca no está en nosotros. O al menos no es enteramente nuestro. El sociólogo Zygmunt Bauman decía que “en la sociedad actual todas las ideas de felicidad siempre acaban en una tienda” y llega incluso a describir que en la sociedad actual el mercado no espera a que surja el deseo. Lo fabrica de manera activa y constante. 

Si Séneca hablaba de desear lo que otros tienen, en la "modernidad líquida" que describe Bauman lo ajeno llega a ser el propio valor como persona. En ‘Vida de consumo explica que en la sociedad de consumidores "nadie puede convertirse en un sujeto sin antes convertirse en producto". Para sentirnos válidas ya no basta con desear objetos. Tenemos que presentarnos como algo deseable, actualizado y "vendible", según un criterio que tampoco es propio, sino del mercado. El deseo ajeno del que hablaba Séneca se extiende así hasta el propio yo.

Séneca no proponía renunciar a todo, solo preguntarnos cada día qué deseos nos han pasado por la cabeza y de dónde venían. Si nacen de una carencia propia tiene sentido atenderlos, como una necesidad. Si nacen de un escaparate, de la vida de otro, o de algo que hemos visto en una pantalla, son simplemente ajenos y es mejor no darles lugar.

Nota: algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio a Trendencias.

Fotos | The Art Institute of Chicago, Hc Digital en Unsplash, Liza Summer en Pexels

En Trendencias | Zygmunt Bauman, filósofo: “Una vida con sentido no garantiza la felicidad, pero hace soportable la infelicidad”

En DAP | Los posos del café son un residuo muy problemático, pero hay una solución para que no acaben en el vertedero: convertirlos en hormigón

En Xataka | En 1997 liberaron 1.541 alces en unas viejas minas de carbón a cielo abierto. 30 años después, hay una manada de 13.000


Ver todos los comentarios en https://www.trendencias.com

VER 0 Comentario