
Fui pensando que me sobraría una quinta película, pero Pixar y Disney me han enseñado por qué estos juguetes importan más que nunca
No soy una persona amante de la animación. De hecho hacía cuatro años que no veía una película de animación infantil, desde que se estrenó la maravillosa ‘Red’. Ahora Disney y Pixar vuelven a crear magia con ‘Toy Story 5', y no podía dejar pasar la oportunidad de verla antes de su estreno en cines. Eso sí, reconozco que llegué al pase de prensa con cierta distancia. Cuando se anunció una película más pensé “¿para qué?”. 30 años de saga dan para mucho y pensaba que iba a sobrarme. Me equivocaba.
La quinta película de la saga llega siete años después de ‘Toy Story 4’. 30 años más tarde del estreno de la primera en 1995. Esta franquicia lleva años conmigo, porque con la primera tenía 10 años y ahora con 40, tengo que decir que la última entrega la he disfrutado como si volviera a ser una niña. Y además me ha hecho pensar mucho.
‘Toy Story 5', que se estrena el próximo 17 de junio en cines, es emocionante. Es divertida. Es dinámica. Es conmovedora. Es todo lo que pensaba que sería y mucho más, porque tiene algo que no tenían las anteriores: a la carismática Jessie como protagonista. La vaquera de trapo, que apareció por primera vez en ‘Toy Story 2’, tiene en sus manos el peso narrativo después de 25 años de historias centradas casi exclusivamente en la dinámica entre Woody y Buzz Lightyear. Nuestra sheriff por fin brilla con luz propia y consigue que haya más espacio para la infancia femenina dentro de la franquicia.
Cuando en ‘Toy Story 4’ Woody le dio a Jessie la estrella de sheriff y el liderazgo sobre los juguetes de Bonnie cambió de manos, se daba un descanso a los personajes masculinos para dar importancia a los femeninos. "Hemos explorado tanto el mundo interior de Woody que sentí que necesitaba un respiro. Además, cuando alguien asume un rol de liderazgo, todo cambia y de repente lo ves desde otra perspectiva que nunca hubieras imaginado, y hay cosas sobre ti mismo que han permanecido ocultas hasta el momento adecuado. Sabía que sería una pieza interesante para desarrollar", aseguraba Andrew Stanton (codirector junto a Kenna Harris) en una entrevista a Movieweb.
La película usa la historia de Jessie y su bagaje emocional para explorar cómo el trauma después del abandono de Emily se transforma en fortaleza. Cómo ese dolor pasa a ser aceptación y la convierte en una líder. Y cómo lo malo que nos ocurre (a todos), puede hacernos más fuertes y resilientes. Esa es una lección que un niño necesita aprender y después de salir de ver la película con una sonrisa, supe que lo conseguiría.
En esta quinta entrega sentí que se producía algo importante. Algunos estereotipos vinculados al universo femenino se rompen por completo para dejar ver que la verdadera imaginación de las niñas no se reduce a los clásicos cuentos de hadas, sino que hay espacio para la acción, los espías y las explosiones. Sientes que ves el universo infantil de una niña en todo su esplendor y como mujer feminista que soy, me encanta comprobar que hasta la animación se moderniza.
La amenaza esta vez es Lilypad, una tablet inteligente que se convierte en el nuevo centro de atención de Bonnie. Y sí, me sonaba a que habían decidido subirse al tren del discurso anti-pantallas pero no. O al menos, no del todo. Aunque la tecnología se convierte en la principal trama de la historia, lo hace desde un punto en el que, como adultos, nos hace replantearnos muchas cosas. ¿Cuándo dejamos de jugar para convertirnos en devoradores de contenido? Aunque se explore a través de la infancia y se reflexione sobre cómo el juego ha cambiado con la tecnología, es inevitable que pienses en que a ti, como a mí, nos ha pasado lo mismo con las redes sociales, por ejemplo. Dejamos de mirar a quien tenemos enfrente para centrarnos en quien está al otro lado de la pantalla. Nuestra atención se centra tanto ahí, que el resto pasa desapercibido.
Ser consciente de eso al ver la película me dolió. Ver a través de los ojos de una niña que nos perdemos todo un mundo sin darnos ni cuenta me abrió una grieta dentro, una más grande de lo que imaginé. Y lloré. Vaya si lloré. No por pena sino por nostalgia por un tiempo que parece que se ha perdido. Me sentí culpable por pasar demasiado tiempo con el móvil y perderme la vida, así en general, y me rompió emocionalmente. Pero le doy las gracias porque sin esa reflexión no habría sido tan consciente de la rueda en la que estoy sumida. Una cinta de correr hedónica con chutes de dopamina rápida constante.
Más allá de que ‘Toy Story 5’ sea la nueva película de animación de una saga que ha crecido conmigo, este relato es una reflexión necesaria sobre el mundo en el que vivimos. Ojalá que, como a mí, te haga replantearte en qué dedicas tu tiempo. Porque aunque ya no seamos niños, quizá es el momento de volver a imaginar, crear y jugar como cuando lo éramos.
Fotos | Toy Story 5 (Disney)
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