La historia detrás de la nueva voz de Miranda Priestly en 'El diablo viste de Prada 2' es puro cine (y del de llorar)

La hija de la dobladora original le ha tomado el relevo sin que te hayas dado cuenta

María Yuste

Editor Senior

En España, durante décadas, ver una película en la que salía Meryl Streep significaba también escuchar la voz de Rosa Guiñón. Esa cadencia elegante, ligeramente cortante cuando hacía falta y cálida cuando el personaje bajaba la guardia, caracterizó en nuestro idioma algunos de los papeles más emblemáticos de la actriz estadounidense. Desde la Karen de 'Memorias de África' hasta la Donna de 'Mamma Mia!', pasando por 'Los puentes de Madison' y, por supuesto, la temidísima Miranda Priestly de 'El diablo viste de Prada'.

Por eso, cuando se confirmó el regreso de Miranda en 'El diablo viste de Prada 2', muchos espectadores españoles nos hicimos la misma pregunta: ¿cómo iba a sonar ahora el personaje? Rosa Guiñón falleció en 2022, a los 90 años, y con ella perdimos a una de las actrices de doblaje más reconocibles y queridas de nuestro cine. La solución, sin embargo, ha resultado una hitoria muy emotiva y simbólica, en sí misma. El relevo lo ha tomado su hija, Rosa María Hernández.

La voz de Rosa María Hernández, no obstante, tampoco resulta ajena para el público español aunque muchos no sepan ponerle nombre. La hemos escuchado doblando de forma habitual a grandes actrices como Demi Moore (sí, en 'La sustancia' también), Melanie Griffith, Daryl Hannah o Ashley Judd, entre otras. Si te gustan las series, puede que la recuerdes por ponerle voz a Rita Blue en 'El cuento de la criada' o la forense Alexx Woods en 'C.S.I. Miami'.

Sin embargo, su papel más personal ha sido el de sustituir a su madre en la segunda parte de 'El diablo viste de Prada'. Ella lo describe como "la experiencia profesional más bonita de su vida" y es que le ha aportado a un personaje tan icónico y característico como el de Miranda una continuidad emocional casi imposible de fabricar

El resultado es que el oído o no detecta el cambio o reconoce algo familiar incluso antes de poder identificar qué es exactamente. La unión de Rosa Guñón con Streep tenía algo especial porque conseguía trasladar al castellano esa mezcla tan difícil de sofisticación y humanidad que caracteriza a la actriz en su idioma original. 

Del mismo modo, el personaje de Miranda funcionaba precisamente por la contención y ese tono glacial que convertía un simple "eso es todo" en una amenaza. Rosa Guiñón entendió perfectamente el verdadero poder del persoje, así que no es de extrañar que, para 'El diablo viste de Prada 2', estuvieran buscando "una voz que fuera muy parecida a la voz de su madre", según cuenta la propia Rosa María

Rosa María Hernández hereda esa forma tan concreta de entender el doblaje menos teatral, más naturalista, más elegante. Aunque parte del trabajo de preparación, según ha confesado, ha pasado por ver la primera película unas cincuenta para fijarse en los tonos. Así, además de por lo parecido de las voces de ambas, ha conseguido devolvernos el espíritu del personaje sin caer en la imitación.

En el fondo, resulta bastante bonito que una película que aborda el legado, el poder y las sucesiones dentro de una revista de moda haya terminado viviendo también su propia historia de relevo detrás del micrófono.

Foto de portada | 'El diablo viste de Prada 2'

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