Soy zaragozano, y estos son los sitios y restaurantes que recomendaría visitar si haces una escapada a mi ciudad

Qué ver y dónde comer en Zaragoza

Situada entre Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia, la capital aragonesa es una ciudad perfecta para hacer una escapada y descubrir su patrimonio y su gastronomía

Nacho Viñau

Editor

Aunque Zaragoza tiene fama de ciudad de paso, lo cierto es que atrapa a cuantos pasan por aquí. Es una ciudad cómoda, manejable, en la que hay más o menos de todo, y donde además, se come muy bien.  Y el carácter abierto de los que aquí vivimos hace que tenga un atractivo especial. 

Más allá de la plaza del Pilar, parada obligatoria para todos los que recalan, la ciudad está repleta de sorpresas para quienes deciden hacer una escapada y disfrutar del ambiente de la capital aragonesa, y por supuesto, de la gastronomía y de su repostería. Porque si por algo destaca mi ciudad, es porque somos de buen comer. 

Los sitios que siempre recomiendo conocer a quienes visitan Zaragoza

La fachada de la Seo, y su muro mudéjar

Dado que gran parte de mi vida profesional se desarrolla fuera, y que conozco a gente de medio país, son muchos los que me suelen preguntar qué pueden ver en mi ciudad cuando llegan a orillas del Ebro. Y para empezar, siempre recomiendo visitar la Seo del Salvador, la que es la primigenia catedral de Zaragoza. La capital aragonesa es la única ciudad que tiene dos catedrales en activo, la basílica del Pilar, y la Seo. Y más allá de las connotaciones sentimentales que el Pilar tiene para los zaragozanos, la Seo es un edificio espectacular en el que hay  románico, gótico, mudéjar, barroco... y que reúne la esencia del viejo Reino de Aragón, ya que allí se coronaban los reyes de la Corona de Aragón. Además, en su interior acoge una de las mejores colecciones de tapices flamencos de Europa. 

El Palacio de la Maestranza, con la torre barroca de la Seo

Además, es totalmente recomendable rodear la Seo por el exterior, para descubrir el muro mudéjar de la parroquieta (patrimonio mundial de la Humanidad), el Arco del Deán, o los palacios y casas del Renacimiento que la rodean. Hablando del Renacimiento, también recomiendo visitar algunos de lascasas palacio  que todavía quedan, y​ que se han salvado de la voracidad de la especulación y de unos políticos que desde hace décadas no han sabido conservar el patrimonio. 

En el Renacimiento, Zaragoza era conocida como 'La Harta', por su riqueza, o como la Florencia española, por los más de 200 palacios y los innumerables templos, conventos y monasterios que salpicaban la capital. 

Palacio de la Lonja

Hoy, nos queda una pequeña muestra de esa opulencia, en palacios como el de la Lonja (con su espectacular salón de columnas), la Real Maestranza, (con sus ricos artesonados mudéjares), el Palacio de los condes de Sástago o el de los Luna, sin olvidarnos del patio de la Infanta. Este patio formaba parte de un palacio que fue derruido de forma inmisericorde. Y su patio fue comprado por un anticuario francés que se lo llevó a París, tras desmontarlo piedra a piedra, hasta que Ibercaja lo recompró y lo trajo de vuelta a Zaragoza para ser instalado en su sede central.

Plaza del Justicia, con San Cayetano al fondo

También es imprescindible una visita al modernista Mercado Central, obra del arquitecto Félix Navarro, y recorrer sus puestos para ver qué comemos los zaragozanos, y visitar el tramo de muralla romana que hay junto al mercado, o la escultura del emperador Augusto, fundador de la Caesar Augusta Romana. Esta escultura fue un regalo de Mussolini a la ciudad en 1940. 

Museo Pablo Gargallo

Desde allí, lo mejor es perderse por el casco, con plazas como la del Justicia, con la iglesia de San Cayetano y su impresionante fachada de alabastro, o la de San Felipe, con la iglesia del mismo nombre y con el palacio de los condes de Argillo. En este edificio está ubicado el que me parece el museo más bonito de la ciudad, el del escultor Pablo Gargallo

Este artista fue el autor de obras como el Gran Profeta o  los jinetes del Estadio de Montjuïc, en Barcelona. Y en Zaragoza tiene su museo desde mediados de los años 80, gracias al acuerdo entre Pierrette Gargallo, hija del escultor, y el ayuntamiento de Zaragoza.

San Carlos Borromeo

Si hablamos de edificios religiosos, merece la pena perderse por la iglesia de San Carlos Borromeo (en su interior hay una decoración barroca que en nada envidia a las grandes iglesias del barroco alemán) o las iglesias de San Gil, la Magdalena y San Pablo, con sus estilizadas torres mudéjares. Dentro de la arquitectura religiosa, el Monasterio de las Canonesas del Santo Sepulcro también merece una visita. 

Este es el único cenobio medieval de Aragón que continúa activo en la actualidad y es uno de los tesoros más desconocidos del patrimonio zaragozano. Tras una discreta fachada de ladrillo levantada en el siglo XIX se esconde un monasterio  asentado en la ciudad desde 1304, y en la actualidad es posible descubrir parte de sus espacios históricos, entre ellos el claustro, varias capillas y distintas estancias que conservan intacta la atmósfera de la Edad Media. 

Palacio de la Aljafería

Mención aparte merece el Palacio de la Aljafería. La actual sede de las Cortes de Aragón tiene su origen en la época islámica, cuando la ciudad se llamaba Saraqusta, y este palacio era el palacio de recreo de los reyes de taifas que gobernaban la ciudad. Posteriormente, la Aljaferia fue residencia de los reyes de Aragón. 

Este palacio es, junto con la Alhambra de Granada y la Mezquita de Córdoba, una de las joyas que dan fe de la presencia musulmana en el sur de Europa. 

Y además de la zona musulmana, con el patio de Santa Isabel o la pequeña mezquita situada en la parte más antigua, el palacio esconde joyas como los salones de la época de los Reyes Católicos, o la torre del Trovador, que sirvió de inspiración para Verdi a la hora de componer una de sus óperas más importantes, Il Trovatore. 

El atardecer desde el puente de Piedra

Para acabar, acercarse al Ebro es otra de las visitas imprescindibles, ya sea para ver atardecer desde el Puente de Piedra, o para conocer iconos de la arquitectura moderna, como el Pabellón Puente de Zaha Hadid, construido en la Expo y que en la actualidad alberga un museo de la movilidad, o el Puente del Milenio, escenario de multitud de anuncios de coches. 

Zaragoza es una ciudad de cafés

Desde finales del siglo XIX, Zaragoza es una ciudad con cultura de cafés. Y aunque, con la excepción del Café Levante, ya no queda ninguno de esos locales decimonónicos, la capital aragonesa tiene un buen puñado de cafés donde tomarse un café y algo de bollería o una tarta. 

Café Botánico

Entre mis favoritos, está el Café Botánico (en la calle Santiago, junto a la plaza del Pilar, Doña Hipólita (tiene un local en la plaza de San Felipe, y tomarse algo en su interior con vistas a la plaza o en su terraza, es una experiencia de lo más recomendable). El Nati Natillas (en la avenida César Augusto), es perfecto para tomarse un brunch. 

Y el Café 1885, en la calle Alfonso I, es otro imprescindible. En este caso, porque abre sus puertas en el local donde estaba la antigua Joyería Aladrén, y se conserva la fachada, la marquesina o la ornamentación del interior de la antigua tienda.  

Dónde comer

Alcachofas de La Flor de Lis

Zaragoza es una ciudad donde se come muy bien, y además, a un precio bastante ajustado si lo comparamos con otras grandes capitales. Y además, hay precios para todos los gustos y bolsillos. Para empezar, en la plaza del Pilar 7 y en la calle Don Jaime 34 se encuentra uno de los restaurantes de moda de la ciudad, La Flor de Lis, con una carta que es un homenaje a los productos de la tierra, aunque con un toque moderno gracias al trabajo del chef Rubén Martín. Entre sus propuestas, tengo favoritos como el Arroz Cremoso de Boletus, Longaniza de Graus y Foie, las alcachofas con el crujiente de crema de jamón de Teruel o el Tataki Baturro.

En El Molino de San Lázaro, situado a orillas del Ebro y con David Añaños y Daniel Cascán al frente de las cocinas, tienen unos de los mejores ternasco asado de la ciudad, además de dos atractivos menús. El primero, el Especial, cuesta 30 euros y está disponible en las cenas de jueves y viernes y las comidas los fines de semana y los festivos, con cuatro centros de mesa para compartir, un plato principal. Y además, hay un menú diario disponible de miércoles a viernes a medio día por 22 euros. 

Casa Lac es el restaurante más antiguo de España, ya que se fundó en 1825. Y junto a Origen 1952, son los lugares perfectos para los amantes de las verduras de la ribera del Ebro, con propuestas como las alcachofas guisadas o la ensalada de tomates de Tudela son un clásico, aunque mis preferidos sin duda, las pencas de acelga y la Duquesa de patata a la Importancia en salsa de verde con borraja y quinoa roja crujiente son pura delicia. Si eres carnívoro, también tienen sugerencias como el Canelón de pasta fresca relleno de longaniza de Graus con salsa de foie y tartufata. 

Duquesa de patata, de Casa Lac y Origen 1952

El Novo Maite Anduriña, dirigido por el jefe de sala Pepe Romeo y el chef David Blas, es el sitio al que suelen los actores que pasan por cercano el Teatro Principal. Tienen dos menús degustación por 50 y por 70 euros elaborados con productos de cercanía y con platos con una cuidada presentación. El primero incluye ocho pases, y el segundo, once, con propuestas como el Ternasco de Aragón IGP a baja temperatura con crema de berenjena y gel de níspero, la presa de Teruel IGP con crema de boniato y gel de vino tinto o el Royal de cebolla de Fuentes.

La Senda, con el chef David Baldrich al frente, es siempre una apuesta segura gracias a un menú degustación de cocina de autor —70 euros, bebidas aparte— en un local situado en la calle Hernán Cortés. El Huevo Senda a baja temperatura, con salsa de cebolla y miel, jamón, hongos y ceniza de patata, es el plato que lleva más tiempo en la carta y el que más pide la gente. El menú sube en intensidad a medida que avanza y trabaja con pequeños productores aragoneses.

Palomeque es otro de los restaurantes clásicos, con varios menús y una carta con más de setenta especialidades que se complementa con sugerencias semanales según el mercado. Entre los platos más solicitados, el steak tartar de ternera al aroma de Calvados, las minicroquetas surtidas, los huevos rotos con setas shiitake y foie, o las habitas baby salteadas con jamón y trigueros. La paletilla de ternasco asado con sello IGP también es de lo más recomendable. 

La Clandestina

La Clandestina es un pequeño bistró con Susana Casanova al frente, con una cocina de territorio y temporada, producto ecológico y de kilómetro cero, con  creaciones que han triunfado al conseguir el primer premio del Campeonato Oficial de Tapas y Pinchos de Hostelería de España en Madrid Fusión 2023, p ser finalista en 2025. También tiene el premio a la Mejor Tapa de Zaragoza de los Premios Horeca 2024 y al Mejor Servicio de Vinos y Maridaje de 2023. Entre sus clásicos, tapas como Cruz de Navajas (navaja en ajoblanco, melocotón de Calanda encurtido, gel de cava de Aragón, reducción de pata de vaca, coral de borraja y piel de limón), o Bregando, una tapa elaborada con foie fresco de pato con vermouth de Barbastro, cítricos, cristal de alga nori y huevas de trucha de los Pirineos). 

Absinthium, situado en el Hotel Oriente, el más antiguo de la ciudad, es un restaurante clásico y minimalista en su decoración, ideal para quienes buscan discreción y un sitio elegante de los de siempre. Con Roberto Alfaro en los fogones y Jesús Solanas como sommelier (es una enciclopedia andante de vinos, vermús y licores), se pueden probar propuestas como la Ostra “Rockefeller”, cocinada según la receta original de 1899 del Restaurante Antoine’s de New Orleans, el Stilton, el gran queso azul inglés, la borraja de Zaragoza con anguila “Kabayaki”, pequeños ñoquis salteados y huevas de pez volador, o el solomillo de buey criado en Aragón. 

Los cócteles tienen su templo en Moonlight Experimental Bar, en la calle Santiago. Allí, Borja Insa —Mejor Bartender de España en la World Class Competition 2024, Bartender Revelación en Madrid Fusión ese mismo año, y Premio a la Mejor Carta de Cócteles de España en 2023— ha convertido este local en una de las diez mejores coctelerías del país según la Guía Repsol, que le otorgó un Solete. La propuesta no tiene nada que ver con lo que uno espera de una coctelería convencional: cada cóctel es una experiencia antes que una bebida. La instalación musical del local la diseñó el rapero zaragozano Kase.O, socio del proyecto, y eso dice bastante del tipo de sitio que es: con criterio propio en todo, no solo detrás de la barra. Y además, los cócteles se maridan con tapas y aperitivos de nivel, como el brioche de gamba roja o el pastel ruso de foie.

Si te gusta el dulce, estás en la ciudad perfecta 

Fuera de Zaragoza, siempre presumo del nivel que hay en las pastelerías en todo Aragón en general, y en Zaragoza en particular. Como decimos por aquí, en esta tierra somos la mineros, y eso se nota en la exquisitez de los postres que se elaboran por estos lares. 

Y aunque hay un buen puñado de pastelerías de nivel distribuidas por toda la ciudad, para los visitantes siempre recomiendo tres. La primera, la confitería Fantoba. Inaugurada en 1856, el local conserva tanto la decoración exterior como interior del arquitecto Ricardo Magdalena, y eso ya es un plus. Y en lo que respecta a su pastelería, esta es de otro nivel. Además de los pasteles que se exhiben en sus vitrinas, las Guindas al marrasquino, el guirlache  o las frutas de Aragón son pura delicia. 

La Trenza de Almudévar, de Pastelerías Tolosana

Pastelerías Tolosana, originarias de Almudévar, en Huesca, también tienen varias tiendas en la ciudad, aunque la más céntrica es la de la calle Canfranc. Y aunque merece la pena probar cualquier dulce que puedas ver en sus vitrinas, lo más famoso de este establecimiento es la Trenza de Almudévar, un postre delicioso que es apuesta segura. Además, se conserva estupendamente y es perfecto para llevarlo de regalo cuando vuelvas a casa. Si te vuelves adicto, debes saber que se vende en el Club del Gourmet de El Corte Inglés de toda España. 

Cibus en tu mesa

Y para acabar, no puedo dejar de recomendar una pastelería que está a pocos metros del Pilar, en la calle Contamina: Cibus en tu mesa. Este obrador artesano es una auténtica delicia para los sentidos. Y aunque podría recomendaros varias de sus propuestas, lo mejor es que os dejéis caer por allí y que lo descubráis por vosotros mismos. Sí que os digo que sus hojaldres, y el pain au chocolat, son exquisitos. 

Para dormir en sitios especiales

Una de las suites del Hotel Avenida

Hoteles y lugares para alojarse, hay muchos. Desde hoteles de cinco estrellas. Pero si tuviera que dormir en Zaragoza, elegiría alojarme en cualquiera de estos dos establecimientos. 

El primero es el Hotel Avenida, un encantador hotel boutique que fue transformado por Ignacio Nieto y Carmen Fernández, y que es capaz de trasladarnos hasta las Baleares gracias a sus espacios de estilo orgánico que hace que la paz te envuelva por completo desde el mismo momento en el que entras por la puerta. 

Desde los apartamentos hay unas vistas privilegiadas de la plaza del Pilar

La segunda opción son los apartamentos Basilicus, gestionados por Blanca Marín. Situados en la mismísima plaza del Pilar, con vistas a la Basílica y en el edificio del Pasaje del Ciclón, estos apartamentos tienen todo el encanto de los viajeros que buscan algo diferente y con personalidad. 

Además, Blanca organiza visitas por los sótanos del Pasaje, donde estuvo preso Juan de Lanuza, el Justicia de Aragón que se enfrentó al rey Felipe II por defender los Fueros y Libertades aragonesas. 

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