
Estuvimos una semana en Skopje, Bitola y Ohrid y nos gastamos con vuelos, alojamientos, comidas, alquiler de coche y regalos menos que si nos hubiéramos quedado en Madrid
Podría decir que soy una mujer viajada. De hecho he salido de España más de lo que he visitado España misma, y muchos de esos países me han cambiado la vida. Costa Rica, por ejemplo, me cambió en dos puntos diferentes de mi vida tras dos viajes allí. Pero también lo hizo Islandia, China, Escocia, México, Brasil, Jordania, Italia, Francia, República Checa, Portugal, India y un largo etcétera al que se ha sumado uno que elegí por ser el más barato que encontramos: Macedonia del Norte.
No llegamos a gastarnos con todo (vuelos, alojamientos, comidas, alquiler de coche y regalos) ni 500 euros y estuvimos una semana. Y no me encantó solo porque fuera barato, sino porque fue precioso. Nunca pensé que ir a Macedonia del Norte se convertiría en uno de los mejores viajes de mi vida y lo hizo. Y como compartir es vivir, voy a contarte todo lo que necesitas saber para que puedas visitar sus tres ciudades más bonitas sin perderte nada de nada.
Índice de Contenidos (14)
- Skopje
- Lo que no te puedes perder en la ciudad Skopje
- Qué comer en Skopje
- Un imprescindible cerca de Skopje: Cañón del Matka
- Bitola
- Lo que no te puedes perder en Bitola
- Un imprescindible cerca de Bitola: el lago Prespa
- Qué comer en Bitola
- Ohrid
- Lo que no te puedes perder en Ohrid
- Un imprescindible en Ohrid: la Iglesia de San Juan Kaneo
- Qué comer en Ohrid
- Cómo moverte en Macedonia del Norte
- Información extra antes de tu viaje a Macedonia
Skopje
Nuestro avión aterrizó en Skopje, capital de Macedonia del Norte. Es el punto perfecto para empezar el viaje con calma y la ciudad más poblada que visitarás en el país, con medio millón de habitantes.
Para entender la ecléctica arquitectura de la ciudad, tienes que saber que Skopje sufrió un brutal terremoto en 1963 que destruyó el 80% de la ciudad y en el que murieron más de 2.000 personas. La mitad de los edificios de la ciudad quedaron destruidos y el gobierno saco a concurso público la reconstrucción. Ganó el arquitecto japonés Kenzo Tange y siguiendo el estilo de la época, y teniendo en cuenta que el país aún formaba parte de la Yugoslavia comunista de Josip Broz Tito como la República Socialista de Macedonia, diseñó unos edificios brutalistas que ahora se unen con algunos de las épocas bizantina y otomana y otros modernos.
Lo que no te puedes perder en la ciudad Skopje
Si sólo puedes visitar una cosa en Skopje, que sea el barrio turco. Es imperdible y el lugar ideal para pasear. Visita el Antiguo Bazar de Skopje, el bazar otomano más grande de los Balcanes fuera de Estambul, y pasea entre pequeñas tiendas de artesanía, talleres de orfebrería, puestos que venden prendas de cuero, muchas joyerías, tiendas de decoración, teterías y cafeterías locales, y hasta algún pequeño local con objetos de segunda mano.
Cuando termines en el Antiguo Bazar ve hacia el norte para buscar la puerta del bullicioso mercado de Bit Pazar, llenísimo de gente y el más grande y antiguo de Skopje. Allí puedes comprar especias de todo tipo, verduras, frutas… Cerquita del bazar está la fortaleza de Skopje, ubicada en la cima más alta de la ciudad y con vistas al río Vardar. Es el lugar ideal para poder percibir esa mezcla arquitectónica tan curiosa de la ciudad.
El centro de la ciudad, con la plaza de Macedonia y su enorme estatua del Guerrero a caballo que representa Alejandro Magno, es un buen lugar para seguir el recorrido. Si vienes desde la zona del bazar, tendrás que cruzar el puente de Piedra Kameni Most, construido en el siglo XV y un reflejo del Imperio Otomano que conecta la zona moderna de Skopje con el casco histórico.
Sigues paseando, que aún te queda ver la Casa memorial de la Madre Teresa de Calcuta que está saliendo de la plaza y la Iglesia de San Constantino y Helena, un templo ortodoxo espectacular por dentro.
Nos quedó pendiente subir a la cima del Vodno, una montaña al oeste de Skopje desde la que puedes ver la ciudad y la cruz del milenio. Puedes subir andando haciendo una ruta, pero nuestra idea era subir en el teleférico. Tuvimos mala suerte porque estaba cerrado por reparaciones así no subimos, pero sí visitamos a las afueras la Iglesia de San Pantaleón, la iglesia bizantina más antigua de Skopje y con frescos medievales.
Qué comer en Skopje
Para comer ya te adelanto que la gran mayoría de sitios son súper baratos. Nosotros comimos en Old Bazaar y probamos un plato de çiğ köfte vegano y unos panes planos rellenos, todo típico de la cocina turca. Nos gastamos 18 euros para cuatro personas, bebidas incluidas. Y no dejes pasar la oportunidad de probar los mekici. Estos panes fritos son una maravilla. Nosotros probamos los de una pequeña tienda que estaba justo junto al arco de entrada del Bit Pazar, y fue un auténtico acierto.
Para a tomarte un café en Balkan Corner, una cafetería de especialidad del Antiguo Bazar que podría estar en pleno barrio de Salamanca en Madrid, pero que allí es mucho más barata: cuatro cafés por menos de 10 euros. Su dueño es encantador y el café está espectacular.
Un imprescindible cerca de Skopje: Cañón del Matka
Reconozco que lo mejor que hicimos en Skopje fue visitar el Cañón del Matka, un paraíso natural a 30 minutos de la ciudad. Esta maravilla es lo que el caudal del río Treska ha creado erosionando durante millones de años la montaña hasta crear un profundo desfiladero. Haz una ruta en barco que llegue hasta la Cueva Vrelo, una de las cuevas submarinas más profundas de Europa. En el mismo cañón tienen varias, y nosotros cogimos una que nos costó menos de 33 euros para cuatro personas.
Puedes hasta bañarte en el río en algunas zonas, aunque te advierto que el agua no puede estar más fría, y hacer rutas de senderismo andando por el desfiladero. Y la entrada es gratis. Una maravilla. También hay varios sitios para hacer kayak, pero yo no podía bañarme en este viaje por una lesión, y nos quedamos con las ganas.
Aunque en esa zona tienen un restaurante en el que aprovechamos para tomarnos un cóctel fresquito, como teníamos coche y decidimos comer alejados de la zona más turística, en un pequeño restaurante junto al Treska en Shishevo (Saraj), cerca del cañón de Matka y junto al río Treska. Se llamaba Restaurante Natyra y resultó ser absolutamente maravilloso y con un precio de solo 36 euros para cuatro personas.
Bitola
Puede parecer que Bitola es poca cosa, pero fue todo un acierto meterla en la ruta de viaje. Esta ciudad es la segunda más grande de Macedonia del Norte y es conocida como la “ciudad de los cónsules” porque en su día fue un centro diplomático de los Balcanes otomanos. Pero sí merece la pena verla (y vivirla) es por su ambiente súper vivo y juvenil.
Lo que no te puedes perder en Bitola
Lo más famoso de Bitola es Širok Sokak, una avenida peatonal arbolada que es el corazón de Bitola. En el siglo XIX tenía embajadas, bancos y salones en casas neoclásicas, y ahora está llena de terrazas, cafés y restaurantes cargados de vida en esas coloridas casas.
Al final de esa calle se encuentra la Plaza Magnolia con una gran estatua de Filipo II de Macedonia y si sigues caminando, te encontrarás Sahat-Kula, la Torre del Reloj de 30 metros de altura construida en el siglo XIX en mitad de unos preciosos jardínes. Aprovecha para ver a los perros jugar en el parque, para acariciarlos y para descansar a la sombra del árbol como un local más. Muchas veces no se necesita nada más que eso para disfrutar de una ciudad. Frente a la Torre del Reloj, está la Mezquita de Isaac, Iskhak Chelebi, con un minarete de 50 metros que se ve desde la Plaza Magnolia.
La parte más tradicional de Bitola es el antiguo Bazar Otomano, Stara Čaršija, un mercado del siglo XV con decenas de pequeñas tiendas para pasear sin rumbo. Venden desde comida hasta objetos de decoración, ropa y verduras, y en ese mismo barrio hay tres mezquitas más: Yeni, Isak y Yahdar-Kadi. Además, cerca está la Iglesia de San Demetrio construida en 1830.
Tengo que mencionar la Iglesia de la Natividad de la Santísima Virgen de Bitola, uno de los templos ortodoxos de Bitola y que aunque por fuera parece una iglesia más, dentro es absolutamente espectacular.
La ciudad romana de Heraclea Lyncestis es otro de los sitios imprescindibles de Bitola. Se trata de las ruinas del siglo IV a.C de la ciudad de Filipo II de Macedonia. Aunque son de pago, merecen cada euro gastado, y fueron menos de siete euros por cuatro entradas. Tiene un teatro romano, termas, pórticos, basílicas paleocristianas y una residencia episcopal. Conservan mosaicos en el suelo con animales y pasear por ahí es como hacerlo en otro tiempo.
Un imprescindible cerca de Bitola: el lago Prespa
Una de las ventajas de haber alquilado coche es que pudimos ir añadiendo paradas al viaje, y una de las mejores fue al lago Prespa. Es un lago de alta montaña que comparte Macedonia del Norte, Albania y Grecia, perfecto para pasar un día diferente en la playa. Puedes alquilar tumbonas y sombrillas (por un precio de risa) y darte un chapuzón sin turistas, porque es una zona mucho más local que otras. Pero tranqui, que hablan inglés en todos lados y puedes comer en uno de los restaurantes de allí como hicimos nosotros.
Ver atardecer allí fue mágico y uno de los más bonitos que he vivido. y lo mejor es que lo hicimos prácticamente solos.
Qué comer en Bitola
No te puedes ir de Bitola sin probar sus Kebaps o Ćevapi, que son unas pequeñas salchichas de carne picada muy sazonada que se hace a la parrilla. También puedes probar la ensalada Shopska de tomate, pepino, cebolla y queso, o alguno de sus guisos más tradicionales como el Selsko Meso o el Turli Tava.
Ohrid
Esta ciudad fue, sin ninguna duda, la que más nos enamoró a todos y hasta que no llegamos allí no entendimos por qué era la más turística del país. Se ubica a orillas del lago Ocrida, uno de los más antiguos de Europa y el más profundo de los Balcanes. El lago, entre Macedonia del Norte y Albania y en una zona montañosa, tiene una cuenca que supera los 358 kilómetros cuadrados y su biodiversidad es increíble (cuenta con más de 1.200 especies, 200 de ellas endémicas). Ohrid vive de ese lago y la ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Su esencia es similar a la de los pueblos costeros de la Costa Amalfitana en Italia, con un ambiente maravilloso y mucho qué ver.
Lo que no te puedes perder en Ohrid
El corazón más vivo de la ciudad de Ohrid es la Plaza de San Clemente de Ohrid. Es la zona más ruidosa, popular y turística, pero ese bullicio es agradable y muy vivo. Las calles alrededor de la plaza están llenas de restaurantes, coctelerías y tiendas de artesanía, conecta la calle principal de compras con el muelle del lago.
El casco antiguo de la ciudad es especialmente bonito para pasearlo sin prisa. Allí encontrarás callecitas llenas de color, pequeñas tiendas, hoteles, y algunas iglesias como la de San Nicolás Bolnichki o la Iglesia de la Santísima Madre de Dios Pandonos, un pequeño templo ortodoxo con un precioso jardín interior.
En el punto más alto de la ciudad vieja, casi junto a la Puerta Superior que da acceso al casco histórico, está la Iglesia de la Santa Madre de Dios Peribleptos. Desde los alrededores de esa iglesia, tienes una perspectiva de todo el casco histórico, con la fortaleza de Samuel al fondo a la derecha, y el lago a la izquierda. La Fortaleza de Samuel, es la zona más alta y desde allí, puedes tener las vistas más panorámicas.
En la ciudad vieja puedes ver también el Teatro Antiguo de Ohrid, construido hace dos milenios durante el período helenístico tardío, y llegar hasta la Catedral de Santa Sofía, una de las iglesias medievales que se conservan aún en la región. Está construida sobre los cimientos de una antigua construcción cristiana, pero en la segunda mitad del siglo XV, fue convertida en mezquita y los frescos fueron cubiertos con cal. No fue hasta 1949 cuando se limpiaron de nuevo para conservarlos. Cuando estuvimos en Ohrid se estaban dando conciertos de música clásica en la catedral y estaba la mayor parte del tiempo cerrada para el evento, pero tuvimos la oportunidad de verla una mañana por dentro y es impresionante.
El monasterio de San Pantaleón, se considera el lugar más sagrado en toda Macedonia del Norte, y miles de cristianos ortodoxos se reúnen en la colina de Plaošnik para celebrar la Navidad o la Pascua, Como está en un acantilado rocoso sobre la orilla del punto más al sur del lago Ohrid, las vistas desde allí también son impresionantes.
Un imprescindible en Ohrid: la Iglesia de San Juan Kaneo
Dicen que se la conocía como la “Jerusalén de los Balcanes” porque en la región de Ohrid llegó a tener 365 templos, “una iglesia por cada día del año”, pero más que un dato histórico exacto, es una creencia popular. No tienes que visitar todas las iglesias de la región, pero hay algunas imprescindibles. La primera es la Iglesia de San Juan Kaneo. Puedes llegar dando un paseo por el Puente de los Deseos, una pasarela de madera construida a la orilla del lago que sale del casco antiguo de Ohrid y que llega a unas zonas de baño con restaurantes y rincones a la orilla del lago difíciles de olvidar.
Si has visto alguna foto de Macedonia es probable que haya sido la de la Iglesia de San Juan Kaneo con una foto desde las alturas. Se ubica sobre un acantilado y se construyó en el siglo XIII, pero si me dejas te diré que te quedes hasta que atardezca, porque con las vistas al Lago Ohrid y las montañas de fondo, la estampa es de película.
Qué comer en Ohrid
No puedes irte de Ohrid sin probar su Tavče gravče, el plato nacional de Macedonia del Norte. Es un guiso de alubias blancas y horneadas en cazuela de barro con especias, de esos que parecen abrazarte fuerte, como si lo hiciera tu abuela. En esta zona el pescado es uno de sus must have. La trucha de Ohrid, especie autóctona de la zona, pero también la plašica, la belvica o la anguila, todas del lago.
Nosotros cenamos viendo atardecer en Fisherman's House Kaneo, un pequeñísimo restaurante familiar en el que no solo la comida estaba deliciosa, sino que toda la familia era un encanto. Probamos la salsa taratur hecha con yogur y típica de las cocinas turca y libanesa, la ensalada shopska, el Tavče gravče y la belvica porque no tenían truchas en ese momento.
Cómo moverte en Macedonia del Norte
En mi caso pasé una semana con mis sobrinos y alquilamos un coche pero podrías hacerlo en transporte público sin problema, aunque tendrás que ajustar mucho más el tiempo. Si quieres no fallar, tira por una empresa local para el alquiler del coche. Nosotros lo hicimos con Sky Rent a Car Skopje y jamás he tenido una experiencia de alquiler de coche mejor que con ellos. Son amables, están dispuestos a echarte una mano en todo y el precio es maravilloso. Un diez de diez.
Información extra antes de tu viaje a Macedonia
Los españoles podemos entrar con el DNI vigente o un pasaporte con una vigencia superior a 3 meses, y no se necesita ningún visado si no vas a pasar más de 90 días allí. En cuanto a la moneda oficial es el dinar macedonio (MKD) y te recomiendo, por experiencia, que lleves efectivo, porque hay comercios, especialmente en las zonas poco turísticas, que no tienen datáfono.
Como la Tarjeta Sanitaria Europea no es válida en Macedonia del Norte, hazte un seguro de viaje como Heymondo, IATI o Axa y no te preocupes por el idioma porque aunque el oficial es el macedonio, nosotros no encontramos a nadie que hablara inglés, aunque fuera mínimo para entenderte.
Macedonia del Norte no pertenece a la Unión Europea, así que el roaming está descartado. Hazte con una tarjeta como las de Holafly y así podrás tener internet durante el viaje. Nosotros cogimos dos para los cuatro que éramos, y nos salió por 23 euros cada una por una semana.
Fotos | Anabel Palomares, Visit Ohrid
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