
Pueden ser una buena estrategia para tu salud siempre y cuando esté recomendado y supervisado por un médico
Envejecer es inevitable, pero la forma en la que llegamos a los 60, 70 u 80 años puede ser muy diferente según como sean tus hábitos. Mantenerse activo, conservar la fuerza muscular y cuidar tu mente en gran parte depende de tu día a día y la alimentación alimentación, junto con el ejercicio, sigue siendo la base de una buena salud a cualquier edad.
Algunos especialistas en nutrición señalan que ciertos suplementos podrían ayudar a cubrir carencias y apoyar funciones clave del organismo relacionadas con el envejecimiento saludable si además de a una buena dieta sumamos los suplementos clave. Eso sí, siempre y cuando sea tu médico quien te los recomiende basándose en tu caso personal.
Los suplementos más famosos actualmente y en qué nos benefician
Magnesio glicinato para dormir mejor
Dormir bien es muy importante y según pasan los años, todavía más importante pero lo cierto es que para algunas personas puede ser muy complicado. Para mejorar el descanso los expertos recomiendan el magnesio glicinato, una forma de magnesio que destaca por su buena absorción. Por ejemplo, este ensayo clínico el cual es una revisión de varios estudios y ensayos clínicos, publicado en 2025, observó que tomar 250 mg diarios de magnesio bisglicinato ayudó a mejorar los síntomas de insomnio en adultos con mala calidad del sueño, aunque los investigadores señalan que los beneficios fueron moderados y que hacen falta estudios más largos para confirmar los resultados.
Este mineral participa en numerosos procesos del organismo, entre ellos la regulación de la melatonina, la hormona que controla el ciclo del sueño. Y es que se trata de uno de los suplementos más utilizados para favorecer noches más reparadoras y contribuir a al envejecimiento celular. Según la ciencia, este magnesio también estaría relacionado con una mejor función mitocondrial, menor inflamación crónica y menor estrés oxidativo, tres mecanismos clave en la salud celular.
Omega 3, el clásico que sigue sumando evidencia
Los ácidos grasos omega-3, especialmente el DHA y el EPA, llevan años siendo protagonistas para una mejor salud cardiovascular y cerebral. Su capacidad para ayudar a controlar la inflamación y favorecer el buen funcionamiento del corazón los convierte en uno de los suplementos más respaldados por la investigación.
Aunque están presentes en pescados grasos como el salmón, las sardinas o la caballa muchas personas no alcanzan las cantidades recomendadas a través de la dieta, o al menos así se ha mostrado en algunas investigaciones internacionales realizadas al respecto en las que se concluye que alrededor del 76% de la población mundial no alcanza las ingestas recomendadas de omega-3 EPA y DHA, lo que ha llevado a algunos expertos a plantear la suplementación como apoyo en determinados grupos de población.
Pero, ¿por qué es tan importante mantener unos buenos niveles? Según algunos estudios, y expertos, la suplementación con Omega 3 podría contribuir a reducir ciertos marcadores relacionados con el envejecimiento biológico que favorecen que sea más saludable. Y también contribuye a reducir el estrés gracias a una menor respuesta ante este y, por consiguiente, una mejora de los niveles de cortisol.
Vitamina D, mucho más que salud ósea
La vitamina D suele asociarse con unos huesos fuertes, pero su papel va mucho más allá. También participa en el funcionamiento del sistema inmunitario, del sistema nervioso y en diversos procesos relacionados con la salud cerebral, especialmente recomendable durante la menopausia. Esto es debido a que la disminución de estrógenos se asocia con un mayor riesgo de déficit de vitamina D lo que puede repercutir no solo en la salud ósea, sino también en el equilibrio inmunitario, la función neuromuscular y el bienestar cognitivo y emocional en mujeres posmenopáusicas.
Además, según diversas estimaciones científicas, alrededor de mil millones de personas en el mundo presentan deficiencia de vitamina D y entre el 30% y el 50% de la población podría tener niveles insuficientes, según el National Institutes of Health. Por eso, en determinados casos, la suplementación puede ser una herramienta útil para mejorar los niveles llegando a los óptimos para mantener una buena salud general a medida que pasan los años.
Los hábitos que influyen en tu salud y longevidad
Aunque estos suplementos pueden aportar un apoyo extra, los especialistas insisten en que no existen un medicamento ni un suplemento que sirva para frenar el envejecimiento. La verdadera base está en lo básico: una alimentación rica en frutas, verduras, proteínas de calidad y grasas saludables, acompañada de ejercicio regular, un descanso adecuado, una buena gestión del estrés y una vida social activa.
Al final, envejecer bien no consiste solo en sumar años, sino en llegar a ellos con energía, autonomía y calidad de vida. Para ello, los suplementos pueden formar parte del camino, pero siempre como complemento de unos buenos hábitos saludables y bajo la supervisión de un médico o experto en nutrición.
Fotografías | Magnific
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