Las claves para mantener un cerebro sano y joven de un neurólogo: cuatro comidas que no pone nunca en su mesa

El doctor Baibing Chen explica cómo prevenir algunas enfermedades que pueden afectan al cerebro que derivan de estas comidas

Sara Hormigo

Editora

Sabemos que los alimentos procesados, o lo que es lo mismo, aquellos que han sido modificados de su estado original no deberíamos consumirlos asiduamente puesto que por un lado, pierden sus valores nutricionales y por otro, su alto contenido en azúcar, grasas no saludables y sal contribuye al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes, según los expertos.

Pero si te decimos que existen otros tipos de alimentos que también pueden dañar tu salud, sobre todo la de tu cerebro, y quizás no te habías parado a pensarlo a tu cerebro, ¿qué dirías? Precisamente esto es lo que comparte el doctor Baibing Chen, neurólogo y epidemiólogo de la Universidad de Michigan en este artículo, en el cual enumera cuatro alimentos que deberíamos evitar comer para prevenir problemas neurológicos graves.

Cuatro alimentos que debes evitar para cuidar tu cerebro

Ojo con los alimentos enlatados que tienen taras en sus envases

El doctor advierte que si nos encontramos con una lata que está abultada o abollada por alguna parte debemos tener precaución ya que podría ser una señal de que esta esté contaminada por “clostridium botulinum”, el causante del botulismo. La toxina butolínica bloquea la liberación de un neurotransmisor que ayuda al cerebro a indicar a los músculos que se muevan. Lo que podría suceder es que su consumo provocara una parálisis de extremidades, náuseas, vómitos, dificultad para tragar o hablar, visión borrosa, insuficiencia respiratoria.

Además, esta toxina es sobre todo peligrosa porque no se puede detectar a simple vista, no causa olor ni modifica el sabor. La máxima del doctor Chen en estos casos es “si tienes dudas, tíralo”.

No comas peces de arrecife o herbívoros, especialmente si vienen de zonas tropicales 

El doctor recomienda introducir pescado de forma asidua en la dieta, pero sobre todo especies como “el salmón, las sardinas y la trucha, ya que son ricas en ácidos grasos omega-3 y bajas en mercurio”. Pero ojo porque aquí viene la advertencia: el doctor Chen aconseja tener cuidado con pescados como “la barracuda, el mero, el esturión, la morena y la serviola. Y es que estos peces son tropicales proceden lugares con arrecifes de coral como el Caribe o el Pacífico Sur por lo que pueden llegar a contener una neurotoxina llamada ciguatoxina. 

“Se trata de una toxina producida en pequeñas cantidades por ciertas algas y organismos y los peces que comen esas algas resultan contaminados. Si un pez grande come muchos pequeños se puede acumular a niveles peligrosos lo cual puede hacer que quien lo coma enferme”, explican en esta publicación de salud.

Al igual que pasa con la toxina butolínica, la ciguatoxina es termoestable, es decir, no modifica ni el sabor ni el olor ni el aspecto de la comida.

“He visto personalmente algunos casos de intoxicación por ciguatera, y los síntomas pueden incluir sensación de frío, ardor, hormigueo, mareos o incluso pesadillas vívidas. Debido a que algunos de estos síntomas son inespecíficos, puede diagnosticarse erróneamente con facilidad, especialmente sin un historial clínico detallado”, según detalla el médico. 

Cuidado con el cerdo crudo o poco hecho 

El riesgo que tiene la carne de cerdo poco cocinada es esta contenga neurocisticercosis, la cual provoca “una infección del sistema nervioso central por cisticercos, larvas de la Taenia solium, un parásito conocido como la "tenia del cerdo". Este padecimiento ocurre cuando los huevos de la tenia son ingeridos, liberando larvas que migran a través del torrente sanguíneo y se alojan en el cerebro o la médula espinal, donde forman quistes que generan daño inflamatorio y mecánico”, tal y como explican en la web de la Clínica Universidad de Navarra. 

Los síntomas que puede causar esta enfermedad son desde convulsiones hasta dolor de cabeza crónico, pérdida de visión, alteraciones cognitivas como confusión o pérdida de memoria y déficits neurológicos focales por lesiones localizadas en el cerebro. 

El doctor revela en su artículo que “la neurocisticercosis es una de las principales causas de epilepsia adquirida en todo el mundo. Y aunque no es muy común en los países desarrollados, he visto casos en EE.UU. así que, si viajas frecuentemente o pasas mucho tiempo en países en desarrollo, o en cualquier lugar con malas condiciones sanitarias, cocina bien el cerdo y ten una buena higiene de manos”. 

Mejor no consumas leche que no esté pasteurizada 

Cuando la leche está pasteurizada es que ha sido sometida a un proceso de calentamiento controlado (generalmente entre 70 y 90 grados), para eliminar microorganismos dañinos y patógenos, como E. coli o listeria, sin alterar drásticamente sus propiedades. 

Por el contrario, la leche sin pasteurizar es una fuente reconocida de patógenos como los anteriormente mencionados y “su consumo causa aproximadamente 840 veces más enfermedades y 45 veces más hospitalizaciones que la leche pasteurizada, a pesar de ser consumida por una pequeña minoría de la población”, dice el doctor. 

Según los expertos tanto los niños, las mujeres embarazadas, los ancianos y las personas inmunodeprimidas tienen un mayor riesgo de sufrir complicaciones graves si consumen leche sin pasteurizar como el síndrome urémico hemolítico, aborto espontáneo y muerte. 

Como mensaje final el doctor dice que “la clave es ser más consciente y cuidadoso con lo que comemos, especialmente si puede dañar nuestra salud cerebral”.


Fotos | Freepik  Tik Tok @doctor.bing @doctor.bing

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