
La presentadora ha vivido en primera persona la presión sobre el cuerpo y los cambios que puede provocar el paso del tiempo
Te sonará su cara porque fue una de las mujeres del tiempo más famosas de los 90 en la televisión pero la presentadora se fue reinventando para no encasillarse en este papel. Entre sus proyectos más conocidos está el de su libro, 'No estoy loca', donde explica, según recoge esta entrevista, cómo superó su pequeño drama: "Hace tres años cogí 20 kilos de peso. Tenía una angustia terrible y no sabía que estaba en premenopausia. Se juntó todo: desarrollé un tumor de mama y tampoco lo sabía, y además tenía una tiroides que había dejado de funcionar. Era horrible. Me sometía a todo tipo de dietas, pero la báscula no bajaba. No quería hacerme fotos ni con mis hijos y dejé de ir a la piscina y a la playa. Si aparecía en algún acto público, lo primero que hacían era lanzarse sobre mí para llamarme gorda".
Fue entonces cuando decidió modificar sus hábitos, y el resultado fue además de la pérdida de kilos la sensación de haber ganado energía. "Hace ya unos 3 años que cambié mis hábitos alimenticios; digamos que reaprendí a comer y a cocinar (que me gusta mucho, por cierto, soy una cocinitas muy creativa)", contaba la presentadora, que reconoce que disfruta especialmente entre fogones.
Su nueva forma de alimentarse también se refleja en la primera comida del día, aunque en su caso hay una particularidad: no puede permitirse desayunos demasiado abundantes. "Mi estómago no me lo permite. Es delicado y se queja", explicaba en otra charla con otro medio. Por este motivo la presentadora ha reconocido que suele desayunar "una pieza de fruta, una gran taza de café con leche desnatada y una tostada de pan blanco previamente congelado con aceite de oliva virgen. Unas dos o tres horas más tarde tomo algo más de fruta, o proteína como pavo asado, queso parmigiano o yogures. Soy como un bebé, ¡necesito comer un poco cada 2 o 3 horas!", bromea.
Cómo le afectó su cambio físico a nivel psicológico
Sin duda, lo peor de todo este proceso para ella fue la repercusión a nivel psicológico que tuvo su aumento de peso así como sus problemas de salud. Precisamente de este bache nació la idea de crear un manual de supervivencia, como la propia Minerva llama a su libro, con la idea de que sirviera de apoyo a aquellas personas que hubieran pasado por su misma situación.
"La primera vez que me dijeron gorda lloré mucho. He sido noticia en toda la prensa nacional por estar gorda. Pero siempre he tenido muy claro que no estamos aquí para adornarles el mundo a los señores", revelaba. Y es que su experiencia le llevó a reflexionar sobre la presión estética que soportamos, especialmente las mujeres.
Un reflexión que Minerva también traslada a otra etapa, que en su opinión sigue rodeada de demasiados tabúes: la menopausia. La presentadora ha hablado también abiertamente de los cambios que acompañan a este momento de la vida y de cómo durante años se ignoraba complemente. De ahí, su defensa de la importancia de darle la visibilidad que merece: "Durante siglos nos hicieron creer que era una caída. Una pérdida. Un apagón. Que nos hacíamos viejas. La verdad es la contraria. Esta es la mayor transformación neuroendocrina de nuestra vida. Una jugada maestra de la naturaleza", sentencia.
Fotos | @avrenim, Gtres/G3online
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