Este profesional explica por qué nos salen sabañones y, sobre todo, cómo evitarlos con tres trucos que puedes aplicar desde hoy mismo
En días tan fríos como los que estamos viviendo este invierno, llegar a casa o a la oficina con las manos heladas y pegarlas al radiador o meterlas directamente bajo el grifo de agua caliente es algo bastante habitual para intentar entrar en calor y conseguir que nuestros dedos no se congelen.
Pero según el médico Jose Manuel Felices, esa búsqueda desesperada de calor instantáneo es justo lo que provoca los sabañones. Y no, no es el frío el culpable, tal y como ha explicado en un vídeo que ha subido a su cuenta de TikTok.
Al igual que los resfriados no se cogen por el frío, "los sabañones tampoco salen por el frío, salen por calentarse mal", explica Felices. Y cuando lo oyes, todo cobra sentido. Porque el problema no está en haber pasado frío, sino en lo que haces después para recuperar la temperatura.
Qué pasa en tus manos cuando las calientas mal
Felices lo explica con una metáfora que lo deja clarísimo. "Nunca te calientes así las manos. Cuando tienes las manos heladas, tus vasos sanguíneos hacen como tú cuando tienes frío: se hacen una bolica para no perder calor, y se quedan así, cerradicos. Si los metes en agua muy caliente, o los pegas al radiador, obligas a esos vasos a abrirse de golpe".
Y aquí viene el problema. "La sangre entra a presión, como una riada, pero las tuberías de salida siguen cerradas y la sangre se atasca. El resultado, la mano se inflama y pica muchísimo". Eso que sentimos cuando las manos se hinchan, pican y duelen después de calentarlas rápido no es casualidad. "Eso son los sabañones, y no salen por tener frío, te salen por calentarte mal", remata el médico.
Básicamente, estamos forzando a nuestro sistema circulatorio a hacer un cambio brusco para el que no está preparado. Los vasos sanguíneos necesitan tiempo para volver a dilatarse de forma natural, y cuando les metemos prisa con una fuente de calor intensa, se colapsan.
Científicamente hablando, ese proceso se llama vasoconstricción, y es un mecanismo de defensa del organismo que hace que los vasos sanguíneos de las manos se estrechen para reducir la pérdida de calor y priorizar la irrigación de órganos vitales como el corazón y el cerebro. Eso provoca que llegue menos sangre caliente a los dedos, por lo que la piel se enfría, y puede llegar a volverse pálida. Y por eso, cuando hace frío sentimos muchas veces las manos rígidas e incluso torpes.
Al calentar las manos de forma brusca, se produce una vasodilatación rápida. Es decir, tal y como explicaba el doctor Felices, los vasos sanguíneos se abren de golpe para permitir que la sangre caliente vuelva a circular. Y este cambio repentino puede provocar sensaciones que van desde el hormigueo a la hinchazón, llegando a provocar a veces un ligero dolor.
Además, si las manos están muy frías, puede haber problemas con la percepción del calor. Es decir, los receptores térmicos de la piel no funcionan como siempre, y puede que nos estemos quemando por la calefacción o por el agua caliente, si que seamos conscientes de ellos, ya que el cerebro recibe la información del calor con más retraso del habitual.
Tres trucos para evitar los sabañones
En el mismo vídeo, este médico nos da tres pequeños y sencillos trucos que harán que nuestras manos entren en calor sin que nos salgan sabañones.
1. Bomba manual: "Cuando estés llegando a casa, abre y cierra los puños para bombear sangre. Puedes hacerlo incluso con las manos en los bolsillos". Este gesto tan simple ayuda a reactivar la circulación de forma progresiva, sin brusquedades. Es como prepararle el terreno a tus vasos sanguíneos para que vayan abriéndose poco a poco.
2. Fricción suave: "Frota las manos muy flojito, esto aumenta la llegada de sangre y activa los receptores de tus neuronas de temperatura". No hace falta frotarse como si estuvieras encendiendo fuego con dos palos. Un masaje suave y constante es suficiente para que la sangre empiece a circular sin provocar ese colapso del que hablábamos antes.
3. La regla del gustico: Este profesional recomienda meter las manos bajo el agua nada más llegar a casa, pero no de cualquier manera. "La calefacción o el agua caliente da mucho gustico, pero buscamos salud, no placer. Cuando llegues a casa, pon las manos debajo del agua durante 20 segundos, eso sí, que sea templada. Tus manos son herramientas de precisión, no filetes congelados".
Esa última frase lo resume todo. Tratamos nuestras manos como si fueran un trozo de carne que hay que descongelar a toda velocidad, cuando en realidad son una estructura delicada que necesita un poco más de cuidado.
Fotografías | @doctorfelices
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