
El economista pone en duda que las prestaciones más elevadas deban mantener su poder adquisitivo con fondos públicos
Coincidiendo con el periodo transitorio que comenzó en 2013 y que consolida nuevas reglas sobre la edad de jubilación, años cotizados, cotizaciones o el cálculo de la pensión, y con las polémicas entre partidos sobre la sostenibilidad del sistema público de pensiones, el debate está más vivo que nunca con las voces que ponen sobre la mesa su financiación y el coste que tendrá mantener las prestaciones en los próximos años.
Con el envejecimiento de la población y el aumento del gasto en jubilaciones como telón de fondo, también se discute si el modelo actual reparte los recursos de forma justa entre quienes reciben una pensión y quienes todavía están trabajando. En ese debate ha intervenido el economista José Carlos Díez con una crítica contundente a las prestaciones más elevadas.
En este contexto, Díez ha cuestionado en redes sociales el funcionamiento del sistema público de pensiones y la financiación de las prestaciones más altas. Su afirmación de que «el sistema de pensiones es muy regresivo e injusto» ha generado respuestas y una discusión sobre cuánto cobran los jubilados con mayores ingresos y qué relación existe entre las pensiones que reciben y las cotizaciones que realizaron durante su vida laboral.
Por qué José Carlos Díez considera injusto el sistema de pensiones
El economista publicó su crítica en X el pasado 17 de octubre, en respuesta a un análisis de Nacho Álvarez sobre la capacidad redistributiva de las pensiones públicas. Álvarez había compartido un gráfico que defendía el papel de estas prestaciones en la reducción de las desigualdades económicas.
Díez cuestionó esa interpretación al poner el foco en quienes reciben las pensiones más elevadas. Según escribió, una cuarta parte de los pensionistas cobra la pensión máxima y pertenece al 10% más rico de España. También criticó que se proteja a estos perceptores frente a la inflación recurriendo, en su opinión, a financiación mediante deuda pública.
Su argumento se centra en el reparto de los recursos públicos, ya que considera que mantener el poder adquisitivo de las pensiones más altas supone destinar dinero a personas que, según su planteamiento, se encuentran entre las de mayor renta, mientras el Estado recurre al endeudamiento para cubrir parte del gasto.
El dato sobre las pensiones máximas que ha generado polémica
Una de las cuestiones más discutidas de sus declaraciones es la afirmación de que el 25% de los pensionistas cobra la pensión máxima. Para responder a quienes le pidieron que justificara ese porcentaje, Díez compartió un gráfico del Centro Ruth Richardson de la Universidad de las Hespérides, que compara salarios y pensiones por tramos de ingresos mensuales brutos.
La imagen sitúa en un 22,9% la proporción de jubilados que fueron asalariados y que cobran más de 3.000 euros mensuales. En la columna correspondiente al conjunto de las pensiones, el porcentaje que supera ese umbral es del 12,2%.
Sin embargo, cobrar más de 3.000 euros al mes no significa necesariamente percibir la pensión máxima. Además, el 22,9% se refiere a los jubilados que fueron asalariados, no al conjunto de los pensionistas. Por eso, los datos del gráfico no permiten confirmar por sí solos la afirmación inicial del economista.
La distinción es importante dentro de este debate, ya que una cosa es el porcentaje de pensionistas que supera un determinado nivel de ingresos y otra, diferente, cuántos cobran exactamente la prestación máxima del sistema.
¿Qué ocurre con las cotizaciones de quienes cobran las pensiones más altas?
Otra parte de la discusión gira en torno a las aportaciones realizadas durante la vida laboral. Algunos usuarios reprocharon a Díez que su crítica no tuviera en cuenta las cotizaciones de quienes han contribuido durante décadas y después reciben una pensión elevada.
Uno de ellos explicó que llevaba casi cuarenta años cotizando y que su futura prestación sería inferior a lo que consideraba que le correspondía por sus aportaciones. El economista respondió que, si cobrara en función de lo cotizado, su pensión sería «muy inferior», aunque no aportó un cálculo individual que permitiera comprobar esa afirmación.
El intercambio refleja una de las cuestiones centrales del sistema público español: las pensiones contributivas están relacionadas con las cotizaciones y la trayectoria laboral, pero también se integran en un sistema de reparto, en el que las cotizaciones de los trabajadores en activo financian las prestaciones actuales. Por eso, el debate no se limita a cuánto ha aportado cada persona, sino que también incluye cómo se distribuyen los recursos y qué parte del gasto debe asumir el conjunto de la sociedad.
Qué propone José Carlos Díez para reformar las pensiones
Ante las peticiones de los usuarios para que concretara sus propuestas, Díez remitió a un libro que acaba de publicar. En sus declaraciones sobre el sistema de pensiones, el economista defiende la necesidad de introducir cambios para moderar el crecimiento del gasto y evitar que la financiación mediante deuda desplace otras inversiones públicas.
En una entrevista publicada por The Objective el 18 de octubre, sostuvo que el sistema necesita una reforma y defendió que todavía es posible introducir cambios graduales sin recurrir a recortes como los aplicados durante la Gran Recesión. También planteó la posibilidad de avanzar hacia un modelo mixto, similar al sueco, que combine el sistema de reparto con una parte de capitalización.
Su planteamiento forma parte de un debate económico más amplio sobre la financiación futura de las pensiones, el envejecimiento de la población y la distribución del presupuesto público entre prestaciones sociales y otras necesidades.
Fotografías | José Carlos Díez, Magnific
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