La edad biológica nos dice cómo ha vivido tu cuerpo a lo largo de los años, según dice el experto, y existen medidores específicos para saberlo
Todos sabemos cuál es la edad que marca nuestro DNI, es decir, la misma que celebramos cuando es nuestro cumpleaños, pero, ¿esa cifra cuenta toda nuestra historia? Lo cierto es que no, porque también existe la edad biológica, que es la que nos habla cómo está nuestro cuerpo por dentro. Podríamos decir que esta es la que mide “cómo ha vivido tu cuerpo” a lo largo de los años y depende de diversos factores como: el estado de tus células, de tus órganos, hormonas, sistema inmune, inflamación…
El doctor Ángel Durántez Prados, médico pionero en España de la Medicina Preventiva Proactiva y la Age Management Medicine, lo tiene claro, y es que lleva años investigando en medicina antienvejecimiento, y en uno de los podcast donde ha colaborado recientemente explica que, la edad biológica “en realidad, hace alusión a cómo envejecemos por dentro”. Pero, dice que no hay solo una, sino que "hay muchas edades biológicas porque los distintos órganos y sistemas que tenemos envejecen a distintas velocidades”.
Y es que, para que lo entendamos, una persona de 40 años puede tener unos pulmones de alguien de 35 o un corazón de alguien de 45, todo ello varía en función de su estilo de vida, su genética y las enfermedades.
El experto pone los siguientes ejemplos: “Tú puedes tener una edad biológica cerebral, ocular, cardiológica, muscular, ósea o dermatológica diferente. Cada órgano envejece de una manera distinta”. Pero, claro, la pregunta es, ¿y, cómo se puede medir la edad biológica de cada uno de estos órganos?
Según dice el doctor Durántez, hace unos años se hablaba de la longitud de los telómeros, la cual mide cómo envejecemos según se van acortando. Estos marcadores pueden "medir la longitud del telómero de una célula de tu piel o de tu ojo o de tu cerebro. Si lo mides en sangre, que es el tejido más fácil que se puede obtener, el dato que se conoce es el de esa célula, pero no tiene por qué ser representativo de tu cerebro o de tu ojo. Así que el telómero como reloj biológico ya no se usa ni se plantea”.
Tu edad real, escrita en el ADN
Como tendencia actual como medida de la edad biológica de nuestros órganos el doctor hace referencia a los “relojes epigenéticos de metilación", que dice "son aquellos que miran en el ADN de las células”.
Nuestro ADN no es solo como un manual de instrucciones, sino que también tiene pequeñas etiquetas químicas llamadas marcas epigenéticas que deciden si un gen se enciende o se apaga. Una de las más importantes es la metilación, y lo interesante es que estas marcas cambian con la edad y con factores de la vida diaria como la alimentación, el estrés, el tabaco, la contaminación… lo que va dejando huellas en nuestro ADN. De hecho hay personas en el mundo que se dedican a experimentar en sus propios cuerpos este tipo de medidores y someterse a distintos tratamientos eso sí, carísimos: Liz Parrish, Bryan Johnson o Dave Pascoe, son algunos ejemplos. "¿Merece la pena llevar este tipo de vida?", dice el doctor.
UN VISTAZO A...
Con estos relojes se estudian una “serie de marcas, que son metilaciones o desmetilaciones, que permiten ver dentro del ADN aquello que se refiere a la piel, a esa zona que está referida al ojo o a la o al cerebro”, dice el doctor siguiendo con el ejemplo. Con ellos, los científicos descubrieron que hay ciertos patrones de metilación que siguen un ritmo predecible con el paso de los años y que esas marcas nos dan información sobre la edad biológica de una célula, de un órgano o de un tejido.
Pero, se trata de una medición muy avanzada y completa que todavía no se usa en el ámbito clínico, porque son poco fiables, dice el experto. “En el ámbito de la investigación sí se usan y son sensibles. Es decir, si tú tienes un grupo de humanos a los que la mitad los sometes a una intervención y la otra mitad no, y miras relojes epigenéticos de metilación, puedes ver cambios”, asegura.
De hecho, el doctor también explica que en consulta no se usan debido a que los resultados son un poco frustrantes, "ya que los marcadores pueden ser algunos irregulares, otros salir bien, otros mal…”. Sin embargo, dice, “nos deberíamos quedar con la epigenética de la funcionalidad”.
Tu rutina diaria deja huella en tus genes
La epigenética de la funcionalidad es un nuevo concepto que el doctor explica de esta manera: “Un consumo de oxígeno bueno que está en un percentil alto para tu edad, por ejemplo, eso es un reloj epigenético. Una prueba de fuerza de 1RM (one repetition máximum) de press de banca que está en un alto percentil para tu edad, ese también es un reloj epigenético. Un test neurocognitivo o de memoria en el que das unos parámetros altos en un percentil para tu edad, es otro reloj epigenético. Así que yo me iría a los relojes fenotípicos de funcionalidad”, insiste. Para conseguir saber la edad biológica solo “habría que compararlos con los de otras edades y ver en qué percentil estás”, asegura.
En definitiva, la edad biológica se perfila como una herramienta prometedora en el campo de la longevidad, ofreciendo una ventana más precisa sobre nuestro estado de salud y el ritmo real de envejecimiento de nuestros órganos.
Sin embargo, aún se trata de un área en desarrollo porque todavía no existen unos estándares universales ni medidas definitivas, por lo que su interpretación debe hacerse con cautela. A medida que la investigación avance, la edad biológica podría convertirse en un indicador clave para medicina de prevención, la personalización de tratamientos e incluso, una forma de fomentar un envejecimiento más saludable.
Fotografías | Clínica Dr. Durántez, Freepik, Youtube ESHI | European Sports & Health Institute
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