Toda la verdad sobre el efecto de los alimentos afrodisiacos en nuestra vida sexual

Tanto la vida sexual como la alimentación son aspectos de nuestra vida que están rodeados de mitos, rumores y creencias diferentes. Por supuesto, cuando juntamos ambos aspectos - sexo y comida - también nos encontramos mitos. Algunos de ellos de lo más extravagantes. 

A estas alturas, todo el mundo ha escuchado alguna vez que existen alimentos afrodisiacos y es incluso posible que tras haber consumido alguno de ellos en ciertas circunstancias, nos hayamos sentido más a tono. Sin embargo, ¿tiene esto alguna base científica? ¿O se trata de puro placebo?

El poder (o no) afrodisiaco de los diferentes alimentos

Seguro que ya tenéis en mente algunos de esos alimentos que se suponen afrodisiacos y capaces de animar cualquier vida sexual. Pues no sois las únicas. Esos mismos alimentos tenían en mente los investigadores del equipo de West y Krychman cuando hace cuatro años decidieron investigar las supuestas propiedades excitantes de algunos alimentos habituales en nuestra cocina y descubrir cuánto había de verdad. Para todo ellos encontraron conclusiones. 

Chocolate: alto en tiramina y bajo en excitación sexual

El chocolate es el presunto afrodisiaco por naturaleza. De hecho, hay quien dice que es hasta el perfecto sustituto del sexo. El mito se debe a que el chocolate contiene una sustancia conocida como tiramina, aminas biogénicas, la feniletilamina y ácidos grasos que pueden provocar que aumenten nuestros niveles de serotonina

Sin embargo, nuestro gozo en un pozo, la realidad es que las investigaciones al respecto no han encontrado que el chocolate tenga ningún tipo de efecto mejorando nuestro deseo sexual. 

Canela y otras especias con "potencial afrodisiaco"

Las especias también son conocidas por sus poderes aromáticos, que podrían activar nuestros deseos con solo olfatearlas. La realidad es que, entre todas ellas, solo la canela ha mostrado cierto "potencial afrodisiaco" en algunas investigaciones, pero las conclusiones no eran definitivas y se señala que, por el momento no hay evidencias que realmente funcionen. 

Las ostras: el manjar de las citas románticas

No hay cita romántica que se precie que no contenga ostras. Al menos en el cine, porque en la vida real están a un precio impensable. En teoría, el zinc y la serotonina presentes en estas ostras elevarían nuestro deseo sexual casi al infinito y, además, mejorarían el vigor. Una joyita. 

¿Cuánto hay de real en este mito? Pues, según las investigaciones científicas, poco o nada. Aunque eso no es motivo para dejar de comerlas si podemos permitírnoslas. 

En los casos en que estos alimentos aumentan la excitación el causante es el efecto placebo

Bien dicen que la mayor parte de nuestra sexualidad está en el cerebro, y es que no se equivocan. Parte de la excitación, por supuesto, viene del cuerpo y sus terminaciones nerviosas, pero otra gran parte está en nuestro cerebro. En cómo pensamos, cómo sentimos, si estamos rejalados, estresados, etc. 

En el caso concreto de la concreta, algunas teorías relacionadas con el efecto placebo podrían explicar por qué para algunas personas resultan estimulantes. Entre otras cosas, algunos alimentos tienen un aspecto que puede recordar al de algún órgano sexual de manera que al consumirlo lo asociemos con la práctica de sexo, aumentando así nuestra excitación sexual gracias al recuerdo. 

Por otro lado, el propio hecho de que en nuestra cultura se consideren afrodisiacos a algunos alimentos puede hacer que lo percibamos como tal y haga que, en un contexto concreto, nos hagan sentir más excitados. Al final, pensar en sexo excita y ya sea por parecido o por aprendizaje cultural, estos alimentos pueden recordarnos a la actividad sexual. 

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