
En su nuevo libro la experta explora cómo la microbiota intestinal influye en la salud hormonal de las mujeres, hasta en la menopausia
Haciendo una búsqueda sencilla en Google de la palabra microbiota encontramos 24 millones de resultados. En redes sociales como TikTok, es una palabra clave con casi 100.000 publicaciones en castellano, y en Instagram hay casi tres millones de reels al respecto. Está claro que es un término que hasta hace un par de décadas ni sabíamos que existía y que ahora está en boca de todos.
El problema, según la médico del aparato digestivo, experta en microbiota y permeabilidad intestinal, Silvia Gómez Senent, es que “hay una sobreinformación sobre este tema que hace que pierda el valor que merece”. Lo apuntaba en una entrevista a ‘La voz de Galicia’, en la que Gómez hablaba además de que como ocurre con muchos otros temas como la nutrición y el deporte, “muchos de los estudios que se han hecho, en microbiota en particular y en la salud en general, están hechos en hombres”.
En su último libro, ‘La vida que nos habita’, la experta indaga en cómo funciona y actúa la microbiota en la salud femenina. Y comienza con algo básico: no actúa sola. “La microbiota que manda es la intestinal, pero todas están unidas”, asegura. La microbiota intestinal se relaciona de forma directa con la salud hormonal, la inmunidad, el metabolismo, el estado de ánimo y otras microbiotas del cuerpo. Por ejemplo, según la experta, “nuestros estrógenos dependen de cómo tenemos nuestra microbiota” como han apuntado últimos estudios, y que es lo que se conoce como estrolobolomas.
La relación entre microbiota y salud hormonal
“Con el manejo de una microbiota intestinal, podemos ayudar en diferentes aspectos de la salud hormonal de la mujer, cuando hay descenso de estrógenos como es la menopausia”. Pero no solo nuestra microbiota nos ayuda en la menopausia, también en momentos en que existe un aumento de estrógenos, como en la endometriosis, en el síndrome de ovario poliquístico o en los tumores tipo cáncer de mama como explicaba en la entrevista. “Entender qué microorganismos influyen en que tengamos más o menos estrógeno en sangre nos permite modular y ayudar a las mujeres en diferentes etapas de su vida”, afirma.
Existe evidencia de que la microbiota materna influye durante el embarazo y en el periodo neonatal, y Gómez asegura que “nuestra microbiota se empieza a conformar desde que estamos en el útero de nuestra madre” y se ha visto que el líquido amniótico tiene microbiota de la madre. También importa la forma de nacer y la lactancia, “que provocan cambios que hacen que esta comunidad microbiana del bebé sea de una manera u otra”, según la experta. “A medida que vamos creciendo y nos vamos desarrollando, tenemos una microbiota mucho más abundante en número y también en tipo de microorganismos”, explica la experta, y lo que hagamos no solo con la alimentación sino con la gestión del estrés afecta a nuestra microbiota intestinal.
Todas las microbiotas del cuerpo interactúan, aunque la intestinal parece la más influyente por su tamaño y diversidad. Por eso hay que pensar de una forma holística y más global porque nuestro cuerpo funciona como un todo.
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Fotos | Dra. Gómez Senent, Jannes Jacobs en Unsplash
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