
Si buscar perder peso, caminar puede ayudar a aumentar el gasto calórico, pero no te creas el mito de los 10.000 porque solo fue una campaña de marketing
Por si aún no lo sabías, ese mantra de que debemos hacer 10.000 pasos diarios, nació de una campaña de marketing japonesa de 1965. La empresa Yamasa lanzó el podómetro Manpo-kei, que significa "medidor de 10.000 pasos". El número era redondo, fácil de recordar y culturalmente tan atractivo, que se ha quedado años entre nosotros y se ha colado en el imaginario colectivo.
Las investigaciones más recientes apuntan a que los beneficios para la salud comienzan antes. La tasa de mortalidad por cualquier causa empieza a bajar a partir de los 8.700 pasos al día, pero los 4.500 pasos diarios ya se asocian con una reducción significativa del riesgo de muerte. Pero es cierto que se sigue apuntando a esa cifra redonda, especialmente si buscamos bajar de peso.
Menos obsesión por lo pasos y más entrenamiento de fuerza
Luci Suárez, nutricionista y entrenadora personal, explicaba que “aunque es una técnica muy efectiva, no es una técnica mágica”. Si lo que quieres es perder grasa, la experta afirma que “lo único que no te puede faltar en tu rutina, hablando solo de entrenamiento, es entrenamiento de fuerza”. Lo que conseguimos con la caminata de 10.000 pasos es aumentar el movimiento diario y mejorar el NEAT.
El NEAT es, como explicaba Suárez, “la actividad física no planificada”, como esos pasos diarios, ir en bici en lugar de en coche o subir escaleras. Y es que, querida, entrenar una hora al día no compensa pasar el resto del día sentado. “Tengo muchos pacientes que van a entrenar una hora fuerza y después no hacen nada. El resto del día están sentados”, explicaba. Por eso “cualquier actividad que hagas aparte del gimnasio suma mucho”. La caminata, concretamente, puede ser una gran aliada porque hay estudios que apuntan a que puede haber una reducción en la grasa corporal si sumas más pasos a tu día.
Lo que advierte Suárez es que los 10.000 pasos pueden ser geniales como objetivo, pero “puede generar obsesión en ciertas personas”. Lo más importante, como ya apuntaba el cardiólogo José Abellán, la intensidad es casi más importante que los pasos dados, porque no es lo mismo hacer 10.000 pasos dando un paseo que hacerlos caminando de una forma intensa. Por eso hay muchos entrenadores que recomiendan la caminata con inclinación en la que podemos emplear menos tiempo pero alcanzar una mayor frecuencia cardíaca.
Jesús Carrero, experto en tecnología deportiva, aseguraba en una entrevista que si entrenas fuerza varias veces por semana, aumentar el número de pasos es genial, pero no imprescindible. "En ese contexto, entre 6.000 y 8.000 pasos diarios suele ser suficiente para mantener la actividad cardiovascular y la movilidad general. El entrenamiento de fuerza ya aporta un estímulo metabólico importante; los pasos ayudan a mantener el cuerpo activo y favorecen la recuperación", apuntaba Carrero.
Es decir, si haces entrenamiento de fuerza no necesitas obsesionarte con contar los pasos, pero moverte a diario (por ejemplo, caminando), es el complemento perfecto para evitar una vida sedentaria.
Fotos | Instagram @lucisuarez___, Magnific 1 y 2
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