Epicteto, filósofo: “Si hablan mal de ti y es verdad, corrígete; si es mentira, ríete de ello”

Critica Epicteto

La dicotomía del control del estoico vuelve a jugar un papel fundamental en la forma en que afrontamos una crítica

Anabel Palomares

Editor

Nació esclavo en Hierápolis (la actual Turquía), sobre el año 50 d.C. Trás la muerte del emperador Nerón, ese que tocó la lira mientras Roma ardía, consiguió su libertad. Ahora, casi dos milenios más tarde, es uno de los filósofos más conocidos de la historia y representante del estoicismo romano. Hablo de Epicteto, cuyas enseñanzas recogidas por su discípulo Arriano en el ‘Enquiridión’, se citan ahora más que nunca. 

La filosofía de Epicteto parte casi en su totalidad de su premisa más conocida, la dicotomía del control: "hay cosas que dependen de nosotros y otras que no dependen de nosotros". De nosotros dependen nuestras opiniones, deseos, juicios y acciones, pero las de otra persona no dependen de nosotros. Por ejemplo, si alguien nos critica, la crítica no está bajo nuestro control, pero nuestra reacción a la misma sí. La reacción emocional que tenemos no dependerá de la crítica en sí, sino del juicio que hagamos de ella, como en su paráfrasis “si hablan mal de ti y es verdad, corrígete; si es mentira, ríete de ello”. 

Epicteto, la crítica y el poder único de decidir cómo te afectan

Según la psicóloga Iria Reguera, aceptar críticas no es algo sencillo y en el proceso de aprender a afrontarlas, es importante que sepamos discernir qué críticas deben ser tomadas en cuenta y cuáles no. De hecho sostiene lo mismo que Epicteto hace casi dos mil años, porque “podemos valorar la crítica de la otra persona de la forma más objetiva posible y tratar de identificar si hay algo de verdad en ella o no”. Si no lo hay, es importante que lo olvidemos cuanto antes, y si lo hay, puede ayudarnos a mejorar, siempre que la crítica se haga de forma constructiva. 

Lo que defiende Epicteto es que ante una crítica solo hay dos posibilidades de actuar. Si lo que dicen de ti es cierto, ofenderse resulta innecesario porque lo razonable es corregirlo. Si la crítica es falsa, no tiene sentido sufrir por ello porque esa crítica no habla de ti sino de la otra persona en realidad, algo que luego defendería Carl Jung con su arquetipo de la sombra. "Cuando alguien te hace mal o habla mal de ti, acuérdate que cree deberlo hacer así", afirmaba Epicteto, que añadía que quien juzga mal y se engaña ya "sufre la pena y padece todo el daño" de su propio error. Su percepción de ti, si es falsa, es algo que sufrirá él, no tú.

"Los hombres no se perturban por las cosas, sino por las opiniones que tienen de ellas", aseguraba el filósofo, y de nuevo todo se reduce a centrar nuestra energía en aquello sobre lo que tenemos control. Lo curioso es que el psicólogo Albert Ellis basó su Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC) en Epicteto, y de esta máxima nació el modelo cognitivo A-B-C de Ellis, en el que nuestras interpretaciones median entre el evento y nuestra emoción. Aplicado a las críticas, el mecanismo es exactamente el mismo: antes de reaccionar lo racional es preguntarnos si lo que se ha dicho es verdad o no, y actuar en consecuencia.

Si la lógica de Epicteto es tan sencilla, quizá la pregunta que nace es por qué nos cuesta tanto aplicarla. Cuando una crítica aparece, nuestro cerebro puede procesarla como una amenaza social. Necesitamos sentirnos aceptados para sobrevivir, así que cualquier señal de rechazo, como esa crítica percibida, activa una respuesta de amenaza casi idéntica a la de un peligro físico. Pero esa respuesta puede cambiar si aplicamos algo de estoicismo.

Imagina que un compañero de trabajo te dice, delante de otros, que tu presentación fue desordenada y costaba seguirla. El primer impulso suele ser defenderse o venirse abajo. Los estoicos, en cambio, se preguntarían primero que hay de verdad en esa crítica. Si es cierta, y según la reflexión de Epicteto, en la próxima presentación puedes preparar un guion más claro. Si no lo es, solo hay que obviar ese comentario. 

"Todo tiene dos asas: una por la que se puede sostener, otra por la que no", decía el filósofo. Elige siempre el lado que sea más soportable para que ni una crítica te afecte, sea o no cierta.

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Fotos | Instituto de la mexicanidad, ERNEST TARASOV en Unsplash 

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