Acabar con la ansiedad no es lo mejor para ti según el experto en felicidad de Harvard Arthur C. Brooks

Con un cambio de mentalidad puede que la ansiedad hasta nos termine generando bienestar después

Anabel Palomares

Editor

Reconozco que llevo al menos 14 años en que trabajo y ansiedad están fuertemente ligados, y hasta llegué a sufrir ergofobia. Normalmente la ansiedad sólo se presenta como picos, pero hasta ahora había pensado que esos picos eran una lacra y algo que erradicar. Un obstáculo que mi mente y mi cuerpo me imponían. Pero como ocurre con muchas otras cosas en la vida, puede que lo estuviera viendo desde el prisma equivocado y que la clave no sea deshacerme de ella, sino modificarla y usarla a mi antojo.

Cambiar la ansiedad en lugar de eliminarla

El filósofo danés Søren Kierkegaard afirmaba en el siglo XIX que la ansiedad es “una aventura que todo hombre debe afrontar si no quiere ir a la perdición". Comprender y gestionar la propia ansiedad era la gran oportunidad de la vida según Kierkegaard, y como explica Arthur C. Brooks, catedrático de Harvard y director del Laboratorio de Liderazgo y Felicidad del Center for Public Leadership, dentro de unos límites saludables y bien gestionada, “la ansiedad es una parte integral de la vida que puede permitir el aprendizaje, aumentar el rendimiento e incluso convertir la vida en una aventura”. 

Es importante aquí explorar ligeramente la ansiedad que Brooks describe como dentro de los límites saludables. Al igual que ocurre con el estrés, la ansiedad es, según Brooks, una forma de miedo difuso, caracterizada por pensamientos negativos recurrentes (preocupaciones) y manifestaciones fisiológicas (estrés). No es un fallo en nuestro cerebro, sino un sistema de alarma que ayuda a evitar que los peligros potenciales se conviertan en daños reales.


El problema no es la ansiedad per se, que podríamos considerar como una emoción más, sino la cronificación de la misma. La ansiedad cronificada tiene consecuencias físicas y llegar a provocar trastornos autoinmunes y ciertos tipos de cáncer, además de estar asociada a enfermedades coronarias, aumentando el riesgo de la misma forma que lo haría fumar. Dicho esto, parece innegable que la ansiedad es algo a evitar, pero Brooks tiene una opinión diferente: “Un trastorno que implica ansiedad descontrolada y debilitante no debe minimizarse, sino tratarse como un problema médico grave”, aclara Brooks, “pero la ansiedad en sí no es el enemigo; incluso puede ser un amigo si se comprende y se gestiona correctamente”. 

La ansiedad controlada tiene una función protectora, te alerta sobre posibles amenazas y puede aumentar la conciencia de los demás, promover la empatía y brindar un mayor autoconocimiento. También es capaz de aumentar nuestro “flujo” en el trabajo, siempre que sintamos algo de ansiedad, pero no estemos abrumados por ella. Es decir, ligeros niveles de ansiedad tienen beneficios. 

Cómo transformar la ansiedad en algo beneficioso para ti

Para controlar esa ansiedad y que no nos supere hay que empezar por algo que es aplicable a todas y cada una de las emociones que sentimos: aceptarla como algo normal y no reprimirla. Todas las emociones, buenas y malas, son absolutamente normales. Como nos explicaba la psicóloga Iria Reguera, “ todas ellas son emociones, todas ellas son válidas y ninguna de ellas es evitable. Lo realmente adaptativo y saludable es lo que hacemos con esas emociones”, y cómo las gestionamos. No funciona tratar de evitar la ansiedad ni reprimirla. En cambio asumir que está ahí y que es una respuesta de nuestro cerebro alertando de algo fuera de lo común, sí funciona a la hora de empezar a gestionarla.

El segundo paso es recordar que una aventura es algo fuera de lo común y replantear la ansiedad, no como miedo, sino una oportunidad emocionante. Kevin Majeres, psiquiatra de la Facultad de Medicina de Harvard, define esa ansiedad como "adrenalina con un estado de ánimo negativo". El objetivo no es eliminar la adrenalina, sino cambiar el estado de ánimo para usarla a tu favor. ¿Cómo? Cuando la sientas, cambia tu diálogo interno y pasa de “qué horror” a “esto es emocionante”. 

“Empieza por reconocer y aceptar plenamente estas fuentes de ansiedad, una por una. Luego, replantea cada situación como un desafío emocionante, no como una nube negra”, explicaba el experto en felicidad y liderazgo. “Esta respuesta positiva es lo que convertirá la fuente de tu ansiedad en una aventura y, además, te hará mucho más feliz”, sentenciaba. 

Evidentemente lo que explica Brooks no es algo aplicable a todos, ni funciona con los trastornos de ansiedad. Más de mil millones de personas viven con trastornos de ‎salud mental según la Organización Mundial de la Salud (OMS). De entre todos ellos, los trastornos de ansiedad son los más comunes del mundo, afectando más a las mujeres. No tenemos que “podemos con todo” y la responsabilidad de la curación de un trastorno de ansiedad no puede recaer en el propio paciente. Pero si no tienes un trastorno, sino que estás atravesando esa emoción de forma puntual, úsala a tu favor. Quién sabe, puede que conseguir sentir la ansiedad de otro modo y terminar hasta siendo más feliz.

Fotos | Anna Stampfli en Unsplash, Daniel Lobato Bolaños en Unsplash

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