La microbiota intestinal también se cuida con un postre: la receta fácil, rápida y rica en fibra de un nutricionista

Hay una fruta que cocida resulta especialmente amable con la microbiota del intestino

María Yuste

Editor Senior

La microbiota intestinal es un tema del que ya no solo se habla en consultas médicas, sino que también aparece en conversaciones con amigos y del que todos vamos siendo cada vez más conscientes de su importancia. Comer mejor no es algo tan reduccionista como contar calorías o kilos en la báscula, sino que empieza por cuidar ese ecosistema de bacterias que vive en nuestro intestino y que, según explican los expertos, influye en cómo nos sentimos por dentro y por fuera.

La buena noticia es que hacerlo no pasa por dietas restrictivas sino por aprender qué alimentos y hábitos son los mejores para ello. Por ejemplo, sabíamos que los bebedores de café tienen un microbioma intestinal más diverso que los no bebedores de café, pero hoy vamos hablar del postre que podemos hacernos cuando tengamos antojo de compota o de tarta de manzana. Es una receta mínima que cualquiera puede hacer en casa y que, como el nutricionista Daniel Parra explica: "Resulta especialmente amable para el intestino".

La idea parte de algo tan básico como cocer las manzanas. Ya de entrada, esta fruta es muy beneficiosa por su contenido de fibra (especialmente pectina), que actúa como alimento para bacterias buenas del intestino. Sin embargo, cocerla hace que su fibra soluble sea más fácil de fermentar por la microbiota y mejor tolerada a nivel digestivo.

Además, más allá de su aporte nutricional, cocinar las manzanas es algo muy interesante desde el punto de vista culinario, para recetas de postres que consigan cuidar la salud digestiva sin complicarse la vida y sin renunciar al dulce

Los ingredientes no pueden ser más cotidianos y sencillos: dos manzanas, canela molida y un vaso de agua. Además, el proceso también es fácil: pelamos las manzanas, las partimos en dos, les quitamos el corazón y cortamos en dados pequeños. Después, los echamos en una olla junto con el agua y un puñado generoso de canela. Removemos todo, tapamos la olla y dejamos cocinar a fuego medio. 

Cuando la manzana se haya ablandado, destapamos la olla para que el agua termine de evaporarse y retiramos del fuego. El resultado será una manzana aromática y tierna, que se puede comer tal cual o usar de topping en otras preparaciones.

El propio nutricionista sugiere usarla como complemento en yogures naturales, ensaladas o incluso en determinados platos salados. A él, por ejemplo, le gusta echarle un poco por encima a la crema de calabaza para aportar un contraste dulce y sin necesidad de azúcar añadido.

En definitiva, esta es una de esas recetas que se hacen imprescindibles en una cocina real, no solo porque es rápida, fácil y beneficiosa para el organismo, sino porque una vez que la pruebas, la repites una y otra vez. Además, no lleva más de 20 minutos en tenerla lista y se puede guardar en un recipiente hermético y conservar durante días en el frigorífico.

Foto de portada | @dpgnutrición

En Trendencias | 25 recetas de tartas y postres saludables para incluir en tu dieta sin miedo


Ver todos los comentarios en https://www.trendencias.com

VER 0 Comentario