
Si sueñas con una melena larga y saludable, quizá estés visitando la peluquería más de lo necesario
Hay una pregunta que sigue generando dudas incluso entre quienes cuidan su melena con esmero: ¿cada cuánto tiempo hay que cortarse el pelo? Durante años se ha repetido la idea de que visitar la peluquería con frecuencia ayuda a que el cabello crezca más rápido, pero los expertos aseguran que se trata de uno de los mitos más persistentes del mundo de la belleza, sin embargo, la realidad es que la frecuencia ideal depende mucho más del tipo de corte, la textura del cabello y los cuidados diarios que de una regla universal.
Según el experto en cabello y belleza Tom Hannemann, cortar el pelo de forma regular no acelera el crecimiento ni modifica la salud del cabello desde la raíz. El crecimiento se produce en el cuero cabelludo, por lo que las tijeras no tienen ningún efecto sobre la velocidad a la que crece. Lo que sí consiguen es mejorar el aspecto general de la melena y evitar que el daño avance hacia las zonas más sanas del cabello.
La frecuencia ideal depende más de tu rutina que del calendario
Durante mucho tiempo se popularizó la recomendación de dejar crecer el cabello durante tres meses y después recortar aproximadamente un centímetro. Aunque puede servir como orientación general, no siempre resulta útil para quienes buscan ganar longitud. En muchos casos, estar pendiente constantemente del próximo corte puede generar la sensación de que el cabello nunca avanza hacia el largo deseado.
Para quienes tienen el cabello largo y siguen una rutina de cuidado adecuada, revisar las puntas cada seis meses suele ser suficiente. Los especialistas coinciden en que proteger el cabello del calor, la fricción y los daños mecánicos diarios resulta mucho más importante que programar visitas constantes a la peluquería, además, dormir con el pelo protegido y utilizar productos de protección térmica puede marcar una diferencia significativa a largo plazo.
Existen, sin embargo, señales claras que indican que ha llegado el momento de cortar: las puntas abiertas, la textura áspera, la pérdida de brillo o las zonas que se ven visiblemente más finas suelen ser síntomas de desgaste. Pero sobre todo, cuando aparecen las puntas abiertas, los expertos recomiendan eliminarlas por completo para evitar que la rotura siga avanzando por la fibra capilar.
El tipo de corte también marca la diferencia
Los peinados cortos requieren un mantenimiento mucho más frecuente. Cortes como el pixie, los bobs estructurados o los estilos muy definidos pierden rápidamente su forma original, por lo que suelen necesitar un repaso cada cuatro u ocho semanas, por lo que, cuanto más preciso sea el diseño del corte, más evidente será el crecimiento y más pronto necesitará un retoque.
En cambio, el cabello rizado u ondulado suele conservar mejor la forma durante más tiempo y permite espaciar las visitas al salón. Aun así, este tipo de cabello tiende a ser más seco y delicado, por lo que mantener una buena hidratación es esencial.
Al final, los expertos coinciden en una misma idea: un cabello saludable no depende de cortarlo constantemente, sino de cuidarlo bien todos los días y recortar únicamente lo necesario cuando las puntas realmente lo pidan.
Fotos de CANAL+ Afrique
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