Un gesto en una noche en la que todas las miradas están puestas en los estilismos y en la que salirse de lo normativo marca la diferencia
Durante años la alfombra roja ha funcionado con el mismo guión: ellos con traje negro, aburrido clásico, sin demasiadas complicaciones y ellas con vestido largo, espectacular, ultrafemenino y hasta princesil. Una división estética que rara vez se rompe, especialmente en los Oscar, la alfombra roja más conservadora del calendario de premios.
Sin embargo, de vez en cuando ocurre algo que altera ese equilibrio: celebrities que cruzan la absurda frontera entre 'ropa masculina' y 'ropa femenina', recordando algo bastante obvio: la ropa no tiene género.
Hace poco, por ejemplo, vimos a Bad Bunny luciendo un traje de la colección femenina de Schiaparelli en los Grammy. Y poco antes, la actriz Greta Lee protagonista de Vidas Pasadas, apareció en una alfombra roja con un look de la línea masculina de Dior.Pero aunque este tipo de gestos suelen darse poco, no es algo nuevo, la gran pregunta es si ese cambio acabará consolidándose también en los Oscar.
Genderless fashion: ¿moda pasajera o cambio cultural?
La idea de que la ropa no tiene género lleva tiempo rondando la moda, precisamente ahora se celebran 60 años de Le Smoking de Yves Saint Lauren. El diseñador cambió la prenda de etiqueta masculina por excelencia, el esmoquin, y la incorporó al armario femenino. Más que un traje, fue una declaración cultural: mujeres vestidas con la misma prenda que simbolizaba el poder y la formalidad masculinas. Se convirtió en uno de los iconos del siglo XX y en un precedente clave para todo lo que hoy llamamos moda genderless.
Esta práctica está cada vez más presente en pasarelas. Algunos diseñadores mezclan códigos entre colecciones masculinas y femeninas (basta con echar un ojo a lo que está haciendo JW Anderson en Dior) y cada vez es más habitual ver a celebrities eligiendo prendas del 'armario equivocado' para sus apariciones en alfombra roja.
La alfombra roja de los Oscar, la más tradicional
Si hay un lugar donde ese cambio avanza con especial lentitud es la alfombra roja de los Oscar. A diferencia de otros eventos de moda como la gala MET, donde el propio dress code es arriesgar, los Oscar siguen funcionando con una estética bastante conservadora. La exposición en este evento es a nivel mundial, por eso cada look está pensado para aparecer durante días en portadas y redes sociales, lo que reduce mucho el margen estilísitco.
También están los acuerdos con las casas de moda que llevan a que muchos actores solo vistan por firmas con las que mantienen contratos publicitarios - pasando por encima de su estilo personal- como el de Chanel con Penélope Cruz que nos ha dejado años de looks súper previsibles. La alfombra roja funciona como un escaparate global para esas marcas, por lo que el estilismo forma parte de una estrategia de imagen demasiado calculada. El resultado es una alfombra roja impecable pero también bastante aburrida.
Pero esto no significa que no haya habido momentos de rebeldía. Uno de los más recordados es el look de Barbra Streisand para la gala de 1969 con un traje pantalón transparente diseñado por Arnold Scaasi. El look, formado por pantalones acampanados y una blusa de lentejuelas con cuello tipo tuxedo, se volvía casi transparente con luces del escenario, lo que convirtió el estilismo en uno de los más comentados de la historia de la gala. Muchos años después, el actor Billy Porter apareció en 2019 con un diseño de Christian Siriano que combinaba chaqueta de esmoquin con una maxi falda negra, un híbrido entre traje masculino y vestido de gala que no dejó indiferente.
Las celebrities que están cambiando el código
En los últimos años, algunos famosos más han empezado romper los prejuicios de género en la alfombra roja de los Oscar y uno de los ejemplos más recientes es Kristen Stewart. La actriz nominada por Spencer apareció en la ceremonia de 2022 con un conjunto de Chanel formado por blazer y shorts de satén negro combinado con camisa abierta. Un estilismo así ya es bastante rompedor de por sí en este tipo de alfombras rojas, pero si además se trata de una nominada a mejor actriz principal, es todo un hito.
Otra actriz que nos tiene acostumbrada a vestir sin seguir los códigos clásicos es Tilda Swinton, que desde hace años aparece en las alfombras rojas con prendas andróginas: trajes estructurados, capas escultóricas o prendas inspiradas en la sastrería. Los hombres también arriesgan y para muestra, Colman Domingo. Sus apariciones con trajes de colores intensos, broches o joyería vintage y forman parte de una nueva etapa de la masculinidad en Hollywood, mucho más rompedora.
Y aunque parecer exagerado poner tantas expectativas en una gala de premios de cine, en estos tiempos tan conservadores ese altavoz que es la gala de los Oscars es súper necesario: cualquier pequeño gesto puede tener un impacto enorme. Probablemente los próximos Oscar vuelvan a llenarse de trajes negros anodinos y vestidos de alta costura sin grandes riesgos. Pero si entre todos ellos aparece algún look sin prejuicios de género, la noche será un poco más interesante y desde luego, mucho menos previsible. Ojalá.
Fotos | Gtres
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