
Tristemente, a veces los romances llegan a su fin. Aquel chico del que te enamoraste, ahora te deja indiferente y ya no quieres verle más. Aquella tendencia o aquella prenda que te enamoró, ya te ha dejado de gustar, estás cansada de ella y ya no te la quieres poner más. Las modas, como los romances, también se terminan.
En ocasiones, el flechazo es instantáneo. Al primer vistazo, supiste que querías ese hombre / esa falda para ti. Otras veces, te fue conquistando poco a poco, cita a cita, foto a foto. Al final llegó el amor, lo disfrutaste mientras duró, pero como dice la copla “se nos gastó el amor, de tanto usarlo“. Lo poco gusta, lo mucho cansa, y hay tendencias que de tanto verlas nos terminan saturando.
En realidad, nada está inventado. Los especialistas en marketing ven las modas y las tendencias con un ciclo de vida de introducción (sólo las personas más vanguardistas la usan), crecimiento (poco a poco la gente va imitando a los trendsetters y copiando la tendencia), madurez (las ventas se nivelan, el mercado está saturado y ya la tendencia no es novedosa) y declive (ya nadie quiere utilizarla porque está pasada de moda).

Cuando una tendencias está por todas partes nos encontramos ante el principio del fin. Así cíclicamente van y vuelven los pantalones pitillos y los pantalones anchos, los zapatos de punta estrecha y los zapatos de punta redonda, los colores oscuros y los claros…
Coco Chanel adivinó que los sombreros exagerados estaban a punto de pasar a la historia cuando se percató de que era totalmente imposible añadirles más plumas, más volumen, más adornos. Y triunfó con su pequeño y sencillo canotier.
En los años 60, las faldas se acortaban centímetro a centímetro cada temporada. Las minifaldas pasaron a ser microfaldas. Hasta que llegaron los años 70 y las faldas cayeron hasta el suelo. En realidad, para adivinar las tendencias no hace falta ninguna bola de cristal. Basta observar lo que está hasta en la sopa y girar hacia justo lo contrario.
Tras los exagerados, excesivos años 80, a la década de los 90 no le quedó más remedio que ser minimalista.
Internet ha acelerado este proceso que antes duraba años a un ritmo vertiginoso. En cuestión de semanas, si las bloggers empiezan a utlizar una tendencia, cada vez más gente querrá imitarlas, y las tiendas se apresurarán a venderla. Además, si antes los trendsetters provenían del mundo de la moda y las tendencias se extendían desde las grandes pasarelas de moda como París al resto del mundo, hoy en día, los diseñadores y coolhunters rastrean la calle y los blogs en busca de ideas. Todo es más fácil y rápido a golpe de ratón.

Otro fenómeno relativamente nuevo es la convivencia de tendencias antagónicas de manera perfectamente amistosa. No puedo decir que sólo se llevan las faldas largas, porque con una corta se puede ir totalmente a la moda.
Jugando a gurú de la moda, vamos a darle la tarjeta de salida a algunas tendencias y la bienvenida a otras. Dentro de un tiempo veremos si valgo como vaticinadora de tendencias.




Dentro de un tiempo, veremos mi capacidad de acierto. Tarde o temprano seguro que llegan, al fin y al cabo, todas las tendencias vuelven.
Fotos | El blog de Juan Hernández Aguirán
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