
En Estados Unidos no hay familia real, así que la boda de la hija única de dos monstruos políticos como Bill y Hillary Clinton, Chelsea Clinton, es lo más parecido a una boda real que puede haber. Y más si vemos el nivel de la boda y el de su vestido de novia, un precioso Vera Wang valorado en unos 20.000 dólares.
El vestido lleva un escote palabra de honor, metros y metros de organza de seda en color marfil, con tul plegado diagonalmente en el cuerpo y un detalle de perdrería plateado en la cintura para resaltar el talle. Un espectacular vestido que contrastaba con la sencillez del recogido en alto, de las joyas e incluso del ramo de flores.
Hay que ver como ha cambiado Chelsea desde sus tiempos como adolescente de indomables rizos cuando su padre ocupaba la Casa Blanca hasta convertirse en la mujer de 30 años que es ahora. Y aunque Chlesea no sea la mujer más bella del mundo, una boda es una boda y siempre nos gusta cotillear cómo es el vestido elegido y poder decir aquello de “¡Qué guapa va la novia!”.






