El pueblo de Cantabria donde se rodó 'La bola negra': menos de 20 vecinos y una iglesia románica junto al Camino Lebaniego

lafuente

Los Javis llevaron sus cámaras hasta Lafuente, donde dos rostros tallados en piedra reciben a los visitantes con una inscripción centenaria: "Cuantos pasan que no vuelven"

María Yuste

Editor Senior

En Lafuente, dos cabezas de piedra reciben a los visitantes desde la tapia de una casona. Bajo la figura femenina, una inscripción fechada en 1625 dice: "Cuantos pasan que no vuelven". Sin embargo, cuatro siglos después, el pueblo ha acabado formando parte de una película en la que volver al pasado tiene mucho peso: 'La bola negra', de Javier Calvo y Javier Ambrossi. 

Este pequeño núcleo del municipio de Lamasón, en el interior de Cantabria, fue una de las localizaciones elegidas para la trama ambientada en 2017. Efectivamente, aaquí se rodó el viaje del personaje de Carlos González al pueblo en el que había vivido su abuelo. Fuera de la pantalla, Lafuente solo cuenta con 17 vecinos pero también conserva multitud de historias entre casas junto a antiguos caminos, una iglesia románica y el paisaje del valle.

Vera Escobedo (Ayuntamiento de Lamasón)

Su relación con el mundo exterior tampoco empezó con las cámaras de Los Javis. Por aquí pasa el Camino Lebaniego, un ramal del Camino de Santiago que atraviesa Lamasón en dirección a Santo Toribio de Liébana. Lafuente es una de sus paradas antes de ganar altura hacia Burió y el collado de Hoz y, por lo tanto, un lugar donde detenerse a mirar antes de seguir subiendo.

Qué ver en Lafuente

La iglesia de Santa Juliana se encuentra a la entrada del pueblo, junto a la carretera que comunica Puentenansa con La Hermida. Construida entre finales del siglo XII y principios del XIII, está declarada Bien de Interés Cultural. El templo tiene una sola nave y un ábside semicircular. Su portada, con varios arcos que se recogen hacia el interior y empiezan a apuntarse, es un testimonio de la transición del románico hacia las formas del gótico. 

José Antonio Gil Martínez

Juto al lado aparece la Pareja de Lamasón, las dos esculturas de las que hablábamos al principio y que flanquean la entrada de una antigua casona. La fecha de 1625 figura en la inscripción de la mujer, aunque el origen de ambas piezas es incierto. No obstante, esa falta de una historia cerrada sobre su pasado forma parte de su interés: podemos observar sus caras y leer el mensaje, pero su identidad solo podemos imaginarla porque no está documentada. Lo que sí parece es que guarda relación con etar situadas en el camino del cementerio.

El recorrido continúa entre las casas dispuestas en hilera siguiendo los antiguos caminos, una organización que también se conserva en otros núcleos del municipio. Frente a la iglesia, el puente, el lavadero y los molinos hablan de la importancia del agua como parte del trabajo cotidiano y elemento que organizaba la vida en el valle.

Dónde comer rico y barato en Lafuente

Para sentarse a la mesa conviene ampliar la escapada hasta Celis, en el municipio de Rionansa, donde se ubica Casa Jandro. Su carta incluye platos tradicionales como las alubias con venado, el carico montañés o el cocido montañés.

Es un lugar perfecto para conocer dos formas distintas de cocinar las alubias en Cantabria. El carico se prepara con alubia roja, chorizo y morcilla. Mientras que el cocido montañés combina alubia blanca, berza y productos de la matanza. No obstante, para quienes prefieran carne, la carta también ofrece cabrito al horno, carrilleras o chuleta de vaca tudanca.

Otra opción se ubica en Quintanilla de Lamasón, donde Casa Miguel apuesta por la cocina casera, también con cocidos y carnes entre sus propuestas principales. Aunque su especialidad es la merluza rellena, una alternativa para quienes sean más de pescado o para descansar de tanto plato de cuchara. 

Valle del Nansa y Peñarrubia

Qué hacer en los alrededores de Lafuente

Para continuar a pie, el propio Camino Lebaniego conduce hacia Burió y el collado de Hoz. La subida permite contemplar el valle desde arriba y después enlaza con el descenso a Cicera. Eso sí, se trata de una excursión con desnivel, donde el recorrido gana altura desde Lafuente antes de cruzar hacia el municipio de Peñarrubia. 

Otra parada es el mirador de Santa Catalina, sobre la garganta del Deva. Se sitúa unos 600 metros por encima del desfiladero de La Hermida, con vistas sobre el cañón y el entorno de Liébana. Después de recorrer Lafuente a la altura de sus casas, esta es una forma de cambiar la escala: ahora carretera queda abajo y las paredes de rocan dominan el paisaje.

Turismo de Cantabria

También se puede completar la visita explorando un poco más el propio Lamasón. En Quintanilla se conservan casonas con solanas, soportales y escudos. Entre ellas destaca la que lleva las armas de Agüero y Dosal, con sus arcos de medio punto. Aunque, en realidad, se puede alargar la visita todo lo que se quiera siguiendo los antiguos caminos del valle y deteniéndose en las casas que fueron creciendo junto a ellos.

Foto de portada | Nona Delgado

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