El 86% de la generación Z de Japón prefiere cargarse la figura del profesor. Solo el 13% de los que estudian idiomas son la excepción

Charles Chen Urjjbmyhfkk Unsplash

La IA no te obliga a chapurrear ninguna lengua que no dominas delante de una clase llena de alumnos

María Yuste

Editor Senior

Si la última vez que te propusiste aprender un idioma todavía podías usar el bono joven del metro, lo recordarás como una experiencia que implicaba sentarse en un aula frente a un profesor, repetir verbos irregulares y sobrevivir a la incomodidad de hablar (o chapurrear) en voz alta delante de otras personas. Sin embargo, esa imagen ha empezado a quedase anticuada. De hecho, para buena parte de la generación Z japonesa, ese modelo presencial prefieren directamente evitarlo.

Según una encuesta que Duolingo realizó a 4.700 japoneses de entre 15 y 59 años, las clases presenciales se han convertido en la opción menos atractiva entre quienes estudian idiomas. Solo un 13,8% sigue recurriendo a profesores físicos, mientras que las aplicaciones móviles arrasan con un 58,3% y plataformas de vídeo como YouTube alcanzan el 37%.

Más revelador todavía es lo que ocurre con la inteligencia artificial. El uso de herramientas como ChatGPT para aprender idiomas alcanza el 10,9% y entre los jóvenes de 20 y 30 años ya supera a las clases presenciales.

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La imagen resulta bastante simbólica porque, mientras generaciones anteriores asociaban aprender inglés con academias, horarios fijos y profesores corrigiendo pronunciación, muchos jóvenes japoneses prefieren ahora poder practicar conversaciones con una IA a las dos de la madrugada desde la cama y, probablemente, sin sentir que alguien les está juzgando

Las herramientas digitales ofrecen algo con lo que las clases tradicionales no pueden competir tan fácilmente y es un espacio sin vergüenza. La IA no obliga a participar delante de otros alumnos. Puedes repetir la misma frase veinte veces, preguntar algo básico que a lo mejor ya deberías saber o abandonar la conversación sin sentirte expuesto. Y para una generación que ha crecido acostumbrada a interactuar a través de pantallas tal vez esa alternativa sea demasiado atractiva.

De hecho, otro de los datos más interesantes de la encuesta es que el 27,8% de los adolescentes japoneses de entre 15 y 19 años ya ha utilizado chatbots conversacionales para estudiar idiomas. Es curioso que precisamente la generación más acostumbrada a hablar mediante mensajes, notas de voz y avatares digitales sea también la que menos interés tiene en sentarse frente a un profesor de carne y hueso.

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Aprender idiomas como quien scrollea

Claro que también está cambiando la manera en la que entendemos el propio aprendizaje. Ya no se trata necesariamente de estudiar en el sentido clásico de la palabra, sino de integrar el aprendizaje de un idioma dentro del entretenimiento diario. Y no solo por hacerlo en una plataforma como TikTok o Duolingo...

Según el citado informe, el principal motivo para estudiar inglés sigue siendo mejorar laboralmente. Pero en el caso del coreano, la razón dominante es mucho más emocional: entender a artistas y celebridades favoritas sin traducción de por medio. Lo que explica, por ejemplo, el enorme interés que existe actualmente en Japón por aprender coreano.

La influencia del K-Pop y la cultura coreana ha transformado el aprendizaje de idiomas en algo mucho más parecido a formar parte de un fandom que a asistir a una clase. Lo que queda claro es que la generación Z no parece interesada en aprender a la antigua usanza simplemente porque ya no vive casi nada de forma tradicional. Ni consume cultura igual. Ni socializa igual. Ni trabaja igual. Ni siquiera se relaciona con la autoridad igual.

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El profesor ya no es el centro

Eso no significa necesariamente que los profesores vayan a desaparecer, pero sí que su papel está dejando de ocupar el centro absoluto de la experiencia educativa. Ahora compiten con aplicaciones gamificadas, vídeos cortos, algoritmos personalizados e inteligencias artificiales capaces de adaptar conversaciones al nivel exacto de cada usuario en tiempo real.

Y aunque las clases presenciales siguen teniendo ventajas evidentes (especialmente para entablar conversación real o corregir matices complejos), la realidad es que muchos jóvenes sienten que las herramientas digitales encajan mejor con sus horarios, su atención fragmentada y su necesidad de flexibilidad.

La gran paradoja es que Japón, un país históricamente conocido por sus rígidas estructuras educativas, se está convirtiendo también en uno de los lugares donde más rápido está cambiando la manera de aprender. Así que quizá el dato más llamativo no sea que solo el 13,8% siga apostando por profesores presenciales. Lo verdaderamente interesante es que, para muchos jóvenes, estudiar con una inteligencia artificial ya no resulta extraño. Extraño empieza a parecer lo de siempre.

Foto de portada |  Charles Chen

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