Lo que ya no estamos dispuestas a sacrificar después de los 40 (aunque Miranda nos lo pidiera)

Lo que antes parecía imprescindible hoy lo filtramos porque nuestra paz mental vale mucho más

Sara Hormigo

Editora

Cada vez queda menos para el estreno 'El Diablo de Prada 2' una de las películas que marcó a toda una generación, la de los años 2000, y redefinió para siempre la idea de éxito y ambición. La secuela viene para completar un ciclo que inició hace dos décadas convirtiendo el precio del éxito, sobre todo en las mujeres, en un tema que hoy sigue más vivo que nunca. Pero, esta segunda parte trae un nuevo prisma sobre la ambición en el trabajo: un punto de inflexión en la vida de Andy, que evoluciona a lo largo de los años y que ya no está dispuesta a aguantar más la tiranía de Miranda.

Cuando terminas la carrera y te introduces en el mundo laboral quieres comerte el mundo, y eso está genial, porque si no, ¿cuál sería la motivación? Cuando comencé a trabajar en el mundo de las webs lifestyle, allá por el 2011, había poquitas cosas a las que me negara en mi puesto de trabajo de por aquel entonces, redactora de una web femenina líder, y esto continuó pasando a lo largo de los años.

¿Sabes el refrán ese de "cuando seas padre comerás huevos"? Pues según iban pasando los años no sabéis la de huevos que comí, hasta que dije basta, ¡hasta aquí! Y, en mi caso, tuvo que ser la maternidad la que me abriera los ojos y me obligara a parar. Y es que, ya sea ser madre o la madurez que da la experiencia llega un momento en la vida en la que tus prioridades y valores cambian. Por supuesto, si quieres pelearte por tener un puestazo en una empresa de renombre, ¡olé por ti! Pero ese dejó de ser mi objetivo hace un tiempo cuando vi que mi trabajo me estaba quitando mi calma, mi salud mental y me estaba afectando mucho más a mi vida personal de lo que pensaba. 

Al igual que le pasa a la Andy de hace 20 años, durante mucho tiempo regalamos nuestro tiempo como si fuera infinito llenando nuestras agendas de citas, de favores, de trabajo que no corresponde… Pero, de repente, llega un momento en la madurez, que en mi caso podríamos decir que fue a partir de los 40, en la que la cabeza hace ‘click’ y te das cuenta de que no todo el mundo merece un hueco en tu día, ni siquiera en tu vida. 

Empiezas a entender que tu energía es limitada y muy valiosa, y que entre tus funciones no hay que incluir el "llegar a todo" sino el elegir mejor que hacer. 

En el caso de Andy, la segunda parte muestra que su mejor decisión fue renunciar a formar parte de una de las mejores revistas de moda para trabajar en un periódico, porque solo de esta manera puede encontrar la paz mental. Y es que, el sacrificio emocional ya dejó de ser parte del éxito y lo que antes era casi un requisito en el currículum: aguantar la presión, el estrés o una jefa déspota y maleducada, hoy en una red flag en toda regla.

Ponemos límites, tenemos voz y ya no nos callamos

Lo que antes te callabas con 20 o con 30, con 40 ya no es así. Con los años se pierde el miedo a incomodar porque probablemente, ganas confianza ti misma y poner límites se convierte en un acto de respeto propio

Se acabó trabajar los fines de semana por agradar, estar siempre pendiente del móvil porque si no tu jefa te "quita puntos", ofrecerse a hacer trabajo de más por quedar por encima de tus compañeros. Eso está mal, muy mal. 

La hiperconectividad agota por eso silenciar las notificaciones a partir de una hora, apagar el ordenador o dejar por contestar algún mensaje para el día siguiente es también urgente, aunque haya un tiempo en tu vida en el que no lo veas.

Por no hablar de la ropa, trabajar en una web de moda y estilo de vida no implica que tengamos que ir con tacones todos los días. Ir cómoda y sentirte bien contigo misma es lo más importante tanto para ti, como para desarrollar tu trabajo. La seguridad no la da un tacón, sino cómo te mueves con él… o, mejor dicho, sin él.

Y quizás el cambio más profundo sea el de dejar de vivir bajo las expectativas ajenas. No tienes por qué complacer a los demás constantemente, ni hacer las cosas que otros crees que esperan. Lo importante es escucharte, decidir desde lo que realmente quieres hacer y cómo quieres hacerlo, y construirlo.  Elegir un trabajo que se adapte a ti, a tus ritmos y a lo que de verdad te importa es fundamental, y es entonces, cuando dejas de intentar encajar en moldes en los que no te sientes cómoda, cuando aparece algo mucho más valioso: la libertad de decidir sin culpa y la tranquilidad de sentir que estás, por fin, en el lugar correcto.

Fotos | El diablo viste de Prada (Disney+) , imdb.com

En Trendencias | El precio de la ambición femenina no ha cambiado en 20 años: Andy vivió en ‘El diablo viste de Prada’ lo mismo que vivimos ahora

En Trendencias | Las canas también empoderan: el legado que nos deja Miranda Priestly


Ver todos los comentarios en https://www.trendencias.com

VER 0 Comentario