Esto es lo que diferencia a los mayores de 50 que encuentran empleo de los que no: un estudio lo confirma

Competencias digitales Silver

Reducir la brecha digital puede ayudar a mejorar la empleabilidad entre las personas de más de 50 

Nacho Viñau

Editor

En esta velocidad hiperconectada y que circula a velocidad de vértigo, seguir en el mercado laboral a partir de los 55 es complicado en muchas ocasiones a causa del edadismo y de los problemas que se tienen para encontrar empleo a partir de esa edad. 

Más allá de superar la barrera de los 55, que ya supone en muchos casos el descarte automático en muchos procesos de selección, hay otro factor que influye de manera clara: el dominio real de las herramientas digitales. Y no hablamos de tener un móvil de última generación o de enviar unos correos electrónicos, sino ir un paso más allá.

Un estudio publicado en febrero de 2026 en la revista Frontiers in Public Health lo pone negro sobre blanco. Los investigadores analizaron a 6.476 personas mayores de 50 años en China y concluyeron que las habilidades digitales avanzadas aumentan la probabilidad de que los seniors accedan y permanezcan en el mercado laboral.

El acceso a internet, solo, no es suficiente

Durante años hemos oído hablar de la brecha digital que existía para las capas de la sociedad de mayor edad. Y esa brecha, se está agrandando a pasos agigantados en un mundo cambiante y en el que los avances tecnológicos se ven semana a semana en campos como el de la IA. 

En este sentido, el informe explica que solo las habilidades digitales avanzadas —las que implican conciencia del entorno tecnológico y manejo real de herramientas— muestran una relación directa con la mejora en la empleabilidad. El acceso a internet, evaluado de forma aislada, no reporta impacto significativo sobre la situación laboral de este grupo. Es decir, tener wifi en casa y un smartphone no cambia nada por sí solo. 

El estudio desglosa la alfabetización digital en tres dimensiones: acceso, conciencia digital y habilidades de aplicación. El acceso consiste en disponer de dispositivos y conectividad. La conciencia digital es reconocer la relevancia de internet para el trabajo, el ocio, el estudio y la vida cotidiana. Las habilidades de aplicación comprenden la capacidad para usar herramientas como plataformas de aprendizaje, apps de comunicación y compras en línea. Y es esta tercera dimensión la que tiene peso real sobre las oportunidades laborales. 

El estudio establece que cada punto adicional en el índice de alfabetización digital incrementa en un 0,1% la probabilidad de que una persona mayor mantenga un empleo, y este efecto persiste incluso considerando factores sociales, económicos y demográficos.

Por qué funciona: redes, confianza y bienestar psicológico

El análisis identifica tres mecanismos principales. En primer lugar, el manejo fluido de la tecnología aumenta el bienestar psicológico: quienes utilizan herramientas digitales con soltura adquieren mayor confianza y una actitud más positiva frente al envejecimiento, lo que les permite mantener la motivación y la autoestima necesarias para seguir trabajando. 

En segundo lugar, refuerza el capital social: una red más amplia de contactos, alimentada por el uso de tecnologías digitales, facilita la obtención de información y recursos laborales, así como la integración en nuevos entornos de trabajo.

Por último, el desarrollo de competencias digitales ayuda a optimizar la gestión del tiempo familiar. Las personas mayores con más habilidades pueden dedicar menos horas al cuidado de nietos y otras responsabilidades domésticas, disponiendo así de mayor energía y disponibilidad para el empleo. Este tercer punto es menos evidente, pero puede ser importante si se piensa en cómo se distribuye el tiempo en muchas familias españolas

No todos se benefician por igual

Según el estudio, el impacto positivo de la alfabetización digital no es homogéneo. Es más intenso en adultos mayores con alto nivel educativo, varones y residentes urbanos. Los investigadores clasifican a los participantes en cuatro perfiles bien definidos: integrados digitales, rezagados, aspirantes y alienados. 

Los integrados digitales —con acceso, habilidades y motivación— obtienen el mayor beneficio en términos de empleabilidad. Los aspirantes, motivados pero con dificultades de acceso, mejoran si superan esas barreras. En cambio, los alienados digitales, que no utilizan ni valoran la tecnología, no experimentan cambios relevantes en su inserción laboral aunque pasen por procesos de alfabetización. 

Lo que esto implica para los programas de formación

A la luz de estos resultados, los investigadores sugieren adaptar los programas de formación digital al perfil de cada grupo. Para quienes ya utilizan tecnología y están motivados, es prioritario avanzar en habilidades aplicadas y nuevas herramientas. En los grupos rezagados o alienados se requiere primero facilitar el acceso y motivar el interés por los entornos digitales.

Las recomendaciones incluyen crear plataformas digitales inclusivas, promover dispositivos accesibles y fomentar redes de apoyo intergeneracional, especialmente en áreas urbanas, donde la capacitación técnica ofrece mejores resultados. En zonas rurales, el foco debe estar en asegurar el acceso básico y la orientación inicial, para evitar que la brecha digital agudice la desigualdad en el empleo. 

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