Esta profesional explica cinco combinaciones con kéfir que van más allá del simple probiótico, ya que cada una está diseñada para objetivos específicos de salud
Durante años, los probióticos se han asociado casi exclusivamente al yogur y a la idea de “mejorar la digestión”. Sin embargo, la investigación sobre microbiota ha ampliado mucho más el foco: hoy sabemos que el intestino influye en la inflamación, el sistema inmune, el metabolismo e incluso en cómo regulamos el estrés y el descanso.
En ese contexto, el kéfir se ha convertido en uno de los alimentos fermentados más populares. No solo por su contenido en bacterias beneficiosas, sino por su capacidad de actuar como base para combinaciones que potencian sus efectos. Nicole Ramírez, doctora especializada en salud intestinal, lo tiene claro: "El kéfir es mucho más que un probiótico. Cuando lo combinas estratégicamente con los alimentos correctos, se convierte en una herramienta poderosa para transformar tu salud intestinal, hormonal y metabólica desde adentro".
Y es que las cifras hablan por sí solas. Mientras que un yogur convencional contiene entre 5 y 10 cepas de probióticos, el kéfir puede llegar a albergar entre 30 y 50 cepas diferentes. Esta diversidad microbiana es la que marca la diferencia real en nuestra microbiota.
Por qué el kéfir debería estar en tu alimentación diaria
Los beneficios del kéfir van mucho más allá de lo que podríamos imaginar en un simple lácteo fermentado. La doctora Ramírez señala que este alimento mejora la diversidad de la microbiota intestinal, reduce la inflamación sistémica y alivia síntomas digestivos molestos que arrastramos en el día a día.
Pero además, el kéfir también apoya la producción de neurotransmisores a través del eje intestino-cerebro, ese vínculo entre nuestro sistema digestivo y nuestro estado de ánimo. También mejora la absorción de nutrientes y participa en la síntesis de vitaminas B y K. Y como el 70% de nuestro sistema inmune reside en el intestino, consumir kéfir ayuda a regular la respuesta inmune de nuestro organismo.
"Cuando mezclas kéfir con alimentos ricos en fibra, grasas saludables y antioxidantes, vas a nutrir tu microbiota intestinal, reducir la inflamación y mejorar tu metabolismo desde dentro", explica la doctora. Y al margen de la parte teórica, Nicole Ramírez proporciona cinco combinaciones de kéfir con distintos alimentos para exprimir al máximo sus beneficios.
Para nutrir la microbiota y reducir la parte baja del abdomen
Si buscas mejorar tu microbiota mientras trabajas en reducir la hinchazón abdominal, la doctora Ramírez propone mezclar kéfir con arroz sin gluten y chía, dejando que repose toda la noche en la nevera.
Al día siguiente, añades arándanos congelados. El arroz remojado, junto con el gel mucinoso que forma la chía, actúan como una potente fibra prebiótica. Los polifenoles de los frutos rojos completan la ecuación, ayudándote a nutrir la microbiota, mejorar la digestión y aumentar la sensibilidad a la insulina.
La mezcla ideal para tomar por la noche y dormir mejor
El momento del día también importa. Para tomar por las noches, la doctora propone una combinación pensada para el sistema nervioso: kéfir con cacao puro, semillas de calabaza y banana.
Esta mezcla aporta triptófano y magnesio, dos nutrientes esenciales para la síntesis de serotonina y melatonina. El resultado es un apoyo natural para regular el estrés y favorecer un descanso más profundo, especialmente útil en personas con dificultad para desconectar al final del día.
Kéfir y especias: una alianza para reducir la inflamación
En casos de inflamación persistente o molestias articulares y digestivas, Ramírez recomienda combinar kéfir con cúrcuma, jengibre y pimienta negra, añadiendo granada.
La pimienta negra mejora la biodisponibilidad de la curcumina, mientras que la granada aporta compuestos antioxidantes con un potente efecto antiinflamatorio. Según la experta, esta combinación ayuda a modular la respuesta inflamatoria y a aliviar el dolor de origen metabólico o digestivo.
Para apoyar el sistema inmune y la salud hormonal
El sistema inmunitario necesita un cuidado especial, sobre todo en momentos de cambios estacionales o estrés. Para reforzar las defensas, una opción es mezclar kéfir con kiwi con piel, linaza molida, nueces y un toque de miel cruda. Esta combinación aporta vitamina C, omega 3 y probióticos naturales que apoyan tanto el sistema inmune como el equilibrio hormonal.
Para mejorar la energía mental y reducir el estrés oxidativo
El último combo que comparte la doctora Ramírez está pensado para quienes necesitan un extra de energía mental y protección celular. Se trata de mezclar kéfir con mango, espinacas, semillas de girasol y aceite de coco.
Esta combinación aporta betacarotenos del mango, hierro vegetal de las espinacas y ácidos grasos de cadena media del aceite de coco. Según esta profesional, el resultado es una mejora en la energía mental y una reducción del estrés oxidativo, ese daño celular que acumulamos por el ritmo frenético del día a día.
Fotografías | @dranicolefuncional, Freepik
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