Ni mansiones ni lujos innecesarios: Charlie Munger demostró que la verdadera riqueza no siempre se ve desde fuera
En un mundo donde el éxito suele medirse por el número de ceros que tienes en la cuenta corriente o las mansiones de revista de los multimillonarios, hay historias que todavía nos sorprenden y la de Charlie Munger es una de ellas.
Mungler, el vicepresidente de Berkshire Hathaway y mano derecha de Warren Buffett, era el propietario de una casa con unas vistas espectaculares al océano en Montecito pero, durante décadas prefirió vivir en su sencilla casa de toda la vida de Los Ángeles que compró en los años 50. Sin reformas, sin lujos innecesarios… y, según ha contado en alguna entrevista, ni siquiera tenía aire acondicionado. En plena ola de calor Munger se refrescaba con ventiladores y bolsas de hielo, aseguran sus amigos.
Menos es más, también para un multimillonario
"Menos es más", podríamos decir que esta era su filosofía de vida, pero ¿por qué alguien con tanto dinero decide vivir así? En una entrevista emitida tras su fallecimiento en 2023, explicaba que había visto a muchos amigos enriquecerse y construir casas enormes, para acabar siendo menos felices.
Y es que, esto nos hace reflexionar sobre si tener una gran mansión, todo tipo de comodidades en casa, estancias más espaciosas, un altísimo nivel de vida… ¿proporciona más bienestar? Según declaró en una entrevista poco antes de fallecer: "no necesariamente". "Buffett y yo somos lo suficientemente inteligentes como para haber visto a nuestros amigos que se hicieron ricos construir estas casas tan lujosas", explica Munger. "Y diría que, prácticamente en todos los casos, hacen que la persona sea menos feliz", sentencia. Para él era mucho más importante compartir proyectos y una vida tranquila con gente cercana que le agradaba y que le resultaba estimulante en su día a día.
Vivir sin necesidad de demostrar nada
Su forma de vivir tenía una carga ética y siempre evitó cualquier exhibición excesiva de riqueza, de hecho, algunas de las frases que repitió a lo largo de su vida fueron: "La mejor inversión que puedes hacer es en mejorar tu habilidades y conocimientos" o "Muchos éxitos de la vida y en los negocios vienen de saber exactamente qué cosas quieres evitar", entre otras.
Y es que mientras otros conocidos y amigos vivían por todo lo alto, Munger, padre de nueve hijos, invertía en lo que realmente consideraba valioso: conocimiento, relaciones y decisiones a largo plazo. "Tenía muchísimos hijos, así que era comprensible comprar una casa más grande. Aun así, decidí no vivir como el duque de Westchester ni nada parecido. Y lo iba a evitar a toda costa. Lo hice a propósito... No creí que fuera bueno para los niños", aseguró.
Si por algo se caracterizaba era por su gran lucidez para los negocios y es que hasta casi el fin de sus días, a punto de cumplir 100 años, se involucraba en casi todos los aspectos de sus inversiones y seguía invirtiendo. Pero lo que más le gustaba era, sobre todo, seguir cultivando su mente leyendo, debatiendo y rodeándose de gente sin necesidad de mansiones ni lujos. Su mayor riqueza era tener tiempo, criterio, y también un buen libro siempre a mano.
Fotografías | Wikimedia Commons, imdb.com, @richard_garcia
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