Matías Prats, 75 años: "Mi adolescencia estuvo marcada por una disciplina castellana; no tenía vocación, solo quería jugar al fútbol"

Matias Prats

Ser hijo de una de las voces más reconocidas de la radio española marcó sus primeros pasos y finalmente fue el impulso para dedicarse al mundo de la comunicación

Sara Hormigo

Editora

Durante más de medio siglo, ha sido la cara visible de los informativos de varias cadenas de televisión y gracias a su peculiar forma de comunicar, y por qué no decirlo, sus antecedentes familiares, logró convertirse en un referente de la información de nuestro país.

Sin embargo, detrás de este periodista de raza y seguro que hoy se mueve como pez en el agua ante las cámaras, existe una historia marcada por su infancia y adolescencia, cuando aún no tenía claro a lo que quería dedicar su futuro y bajo la presión del nombre de su reconocido padre, Matías Prats. "Yo estaba estudiando derecho en Madrid y él veía que me estaba costando trabajo sacar los cursos. Yo ya había empezado con la radio porque me atraía mucho. Cuando se enteró de que había aprobado unos exámenes para entrar en Radio Televisión Española llamó a un director de locutores, David Cubero, y le dijo: 'Échale ahora mismo. Que se nos tuerce y no va a acabar nada', recuerda divertido en una entrevista. Él tenía un nombre explotado y era una marca, y decía este chaval que se llama igual que yo me va a tirar el cartel abajo', continúa entre risas. 

Pero, antes de llegar a decidir que quería probar suerte en la televisión, Matías no había dado ninguna pista sobre sus gustos por el mundo de la comunicación ya que él mismo ha admitido en alguna ocasión que no tenía ninguna vocación. "De adolescente, yo era un estudiante malísimo, de los peores. Mi padre me miraba y yo creo que pensaba: ‘¿Qué voy a hacer con este chico?’. No tenía ninguna vocación, solo quería jugar al fútbol", según recoge The Objective.

No tenía vocación y acabó en el periodismo de casualidad

Pero lo cierto es que el desparpajo que hoy muestra frente a las cámaras es algo muy lejano a cómo era de niño ya que dice "era un chico muy tímido. Me refugiaba en el deporte. La televisión me ayudó a vencer ese miedo, pero en mi adolescencia, lo de hablar en público era una tortura para mí", asegura.

Para él, ser "hijo de" es un privilegio que a día de hoy agradece, pero cuando era joven lo llevaba como una gran carga. "Yo no quería ser Matías Prats, quería ser cualquier otra cosa. Luego te das cuenta del privilegio que es, pero con 15 años solo quieres ser tú mismo, sin comparaciones", dice. 

G3online

La educación de Matías dejó una huella importante en él ya que creció en un hogar en donde la exigencia y la disciplina estaban siempre muy presentes, los elogios no eran muy habituales y cumplir las responsabilidades era una obligación. Su adolescencia, dice estuvo marcada "por una disciplina muy castellana", y es que en su casa "no se daban muchas palmadas en la espalda. Si hacías algo bien, era tu obligación; si lo hacías mal, te lo recordaban con mucha claridad", confiesa.

Sus malas notas y su timidez fueron dos grandes muros en su formación ya que según él mismo ha reconocido, era muy mal estudiante, y sus padres estaban preocupados con ese tema. Pero, finalmente, la vida le llevó a seguir los pasos de su padre, "Me metí en Periodismo por probar, casi por descarte, porque en casa no veían que yo tuviera fuste para otra cosa", dice. Y es que al final, su decisión por el periodismo no surgió de la nada, sino que desde muy pequeño, como él mismo ha contado, tuvo a su padre como referente: "El sembró y era nuestro ejemplo. Yo le acompañaba a los acontecimientos deportivos y le escuchaba. A mí me atraía mucho su forma de narrar un partido. Le ponía tantas ganas. Lo llevaba en la sangre".

Verle trabajar y escucharle despertó en él una fascinación que con el tiempo acabaría marcando su propio camino profesional. Siempre ha dicho que en sus inicios el apellido le exigía un sobre esfuerzo ya que la sombra de "el enchufado" siempre sobrevoló sobre sus primeros pasos profesionales. Comenzó en la radio, pero pronto vieron que realmente valía para estar frente a las cámaras, y durante muchos años formó parte del equipo del mítico programa deportivo de televisión española, ‘Estudio estadio’. 

Después de años en la sección de deportes decidió dar el salto al Telediario donde formó pareja incluso con Ana Blanco y el resto de la historia la conocemos. Hoy día sigue siendo uno de los presentadores de informativos más famosos del país que sobre todo se caracteriza por sus chistes, buenos y malos también, y por su forma tan especial de transmitir las noticias. ¿Quién le iba a decir al pequeño Matías que finalmente se convertiría en quién es hoy?

Fotos | G3online, Antena 3 noticias, @vlpsports

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